Hace tiempo leí una historia en la que el protagonista contaba cómo había muerto, de una de esas enfermedades, un familiar cercano. El primer aviso de la enfermedad fue una confusión inocente. En vez de llamar a alguien por su nombre lo llamó "libreta" (o algo parecido). Les causó hilaridad, pero luego supieron que era el principio del fin.
Tal vez debería cambiar el subtítulo de este blog. Algo como:
Preocupaciones sin fundamento de un hipocondríaco crónico.