Peñafiel, muy educado, le agradeció la información, pero ya se la sabía porque, según le confesó, bebe de las fuentes del pueblo. Es decir, de señoras como mi suegra que por algún motivo que no alcanzo a comprender admiran a semejante especimen.
Lo más preocupante de todo es que, según me confesó, mientras estaba con el periodista?, lo único en lo que pensaba era "ya verás cuando se lo cuente a poncho"
Para que digan que me llevo mal con mi suegra.