El Maestro Zen ha puesto en su blog un recuerdo de infancia relacionado con el cine. Me ha hecho recordar.
Uno de mis primeros recuerdos del cine es de cuando yo tenía alrededor de diez años. Mi madre había accedido, después de mucha, pero mucha resistencia, a llevarnos a mi hermano y a mi a ver una película titulada "La isla de los monstruos". Tenía de todo: naufragios, una isla (evidentemente), monstruos (eran formas vagamente humanas cubiertas de algas), una chica (Dios mio, era Ana Obregón) e incluso una ametralladora que disparaba bananas. Vamos todo lo que un preadolescente espera ver en una película.
Estaba disfrutando como nunca, hasta que giré la cabeza y vi a mi madre completamente dormida. La cabeza apoyada en el respaldo, mirando hacia arriba con la boca abierta... ¡¡Pero cómo se puede dormir ante semejante derroche de acción!!
Ahora lo comprendo, y me doy cuenta de la infinita paciencia que tenía con nosotros. Enseguida me tocará a mi demostrar si la he heredado (¿se puede escuchar la radio en el cine?)
Tengo otro recuerdo de cine y de infancia que es un poco más surrealista. Mi padre nos había llevado al cine (una de las contadas veces que lo hizo) a mi hermano, un amigo y a mi a ver "Alien, el octavo pasajero". Uuuuuuuuuh, mucho miedo. Era un cine de barrio y de reestreno y la concurrencia era variopinta. Sobre todo gente mayor. Parejas maduras, señoras con amigas... Tenían pinta de ir todas las tardes sin importarles qué pusieran.
Qué decir de la película. Es un clásico del genero, cientos de veces imitada. Y a aquella tierna edad todavía era más impresionante. Mi amigo se vió toda la película con la mano en la cara. Mi hermano, mostrando una temprana predilección por el gore disfrutó como nunca y a mi me gustó sobre todo el streap-tease final de Sigourney Weaver.
El toque surrealista fue el siguiente. Parece ser que en aquel cine era costumbre hacer un descanso a mitad de la proyección. Así que en mitad de una de las escenas más angustiosas, cuando el capitan Dallas persigue al bicho por los túneles de ventilación, cortaron la proyección y encendieron las luces. Fue un anticlimax bestial, y lo más curioso fue que dos señoras de avanzada edad que estaban sentadas delante de nosotros sacaron una fiambrera y se pusieron a merendar tranquilamente... ¡una tortilla de patata!
¿Hay algo más anticinéfilo que una tortilla de patata?
sábado, mayo 15, 2004
Publicado por Poncho a las 11:27
viernes, mayo 14, 2004
Ayer tuve uno de esos raros y breves momentos de felicidad. P le daba la cena a la niña y yo preparaba la nuestra mientras tomábamos una botella de vino y unas tostadas con paté. Todo iba bien y no había preocupaciones inmediatas.
Una delicia.
En la radio comenzó a sonar "Sex Machine" de James Brown. Es una de esas canciones que inevitablemente me hacen bailar. Cuchillo en mano me movía con el ritmo sincopado del padrino del Soul mientras p me miraba con cara de sorpresa y los ojos muy abiertos. Saqué a P a bailar y enseguida estuvimos los tres dando brincos por la cocina como si fuésemos los protagonistas de alguna sitcom de TV.
Fue divertido y muy agradable. Incluso cuando P dijo:
-Eres la sensación en todas las bodas a las que vamos.
-¿Ein? -exclamé extrañado
-Sí. Cuando bailas todo el mundo se queda sorprendido. Nadie se espera que lo hagas así.
-¿Así? ¿cómo así?
P dibujó una sonrisa, como si yo estuviese de broma y continuó:
-Cuando bailas, la gente me mira y pone cara de pena, como preguntándome si no me molesta verte así.
-Pero... ¿así?
-No te preocupes. A mi me encanta.
No pude replicar porque de repente mis labios estaban ocupados con los suyos...
A p también le encanta como bailo, así que me da igual lo que piense el resto del mundo.
Publicado por Poncho a las 16:07
jueves, mayo 13, 2004
Carmen Caffarel suprime las tertulias políticas en RNE
La verdad es que lo estaban pidiendo a gritos.
Soy escuchante de radio desde pequeño. Mi madre siempre tiene la radio encendida, incluso varias radios en distintas habitaciones de la casa. Mis gustos en cuanto a programas han ido cambiando con la edad. He pasado por las fases de radio-fórmula-40-principales, programas de humor, magazines nocturnos, deportivos, etc.
Por las mañanas, acostumbraba a escuchar Radio Nacional, porque aunque todos los programas de esa hora son más o menos iguales, RNE es la única que no pone publicidad, lo cual es un aliciente a la hora de escuchar.
La pena es que hace unos meses tuve que dejar de escucharla porque en lugar de informar trataba de formar (opiniones, claro).
Soy de los que opina que una radio (y una televisión) pública, que pagamos entre todos, debe ser objetiva e imparcial, y limitarse a informar de la actualidad. Las opiniones no tienen lugar en un foro como ese. Además, si queremos escuchar opiniones afines (o contrarias) a las nuestras, todos sabemos las emisoras que debemos sintonizar.
La radio nacional debe ser un espacio neutro desde el punto de vista informativo. Hace unos meses leí un artículo escrito por Don Mario (Vargas Llosa) en la que contaba algo que tiene relación con esto:
Durante la época en que se libró la guerra de las Malvinas, Don Mario vivía en Londres, y allí seguía con atención los estupendos noticiarios (la fama de la BBC no es vana) que cubrían el conflicto. Estos programas incluían apariciones de los líderes de ambos paises: la primera ministra británica Margaret Thatcher y el general Jorge Rafael Videla. Fueron las apariciones televisivas de este último, las que provocaron que, extrañamente, Tories y Conservadores uniesen sus fuerzas en la cámara de los comunes. Ambos bandos pedían responsabilidades al gobierno, porque en los programas de la BBC estaban poniendo discursos del enemigo. Hicieron comparecer al director de la BBC quien
afirmó ante la camara que abriría una investigación al respecto.
Unos días después, el director de la BBC volvió para explicar el resultado de sus investigaciones. El hombre dijo que tras haber examinado minuciosamente todo el metraje correspondiente a la cobertura del conflicto, se veía en la obligación de felicitar a todos los redactores de informativos de la BBC por haber ofrecido una visión tan objetiva e imparcial de la noticia. El tiempo de apariciones de Thatcher y Videla estaba perfectamente repartido al cincuenta por ciento.
Eso es un director de Televisión (esta vez la pongo con mayúsculas). Jugándose su cargo y anteponiendo la neutralidad e independencia de la cadena a los deseos políticos (sean éstos cuales sean). Ojalá, algún día tengamos en España unos informativos así de independientes (aunque lo dudo)
Publicado por Poncho a las 18:17
miércoles, mayo 12, 2004
He estado durante diez minutos tratando de deletrear correctamente la palabra percspertiva perspectiva. Al final he tenido que buscarla en el diccionario. Siempre había oido que es conveniente realizar ejercicios mentales (crucigramas, actividades creativas,...) para mantener la cabeza en funcionamiento con el fin de prevenir enfermedades neurológicas degenerativas. Creía que lo estaba haciendo bien, pero ahora no lo se...
Hace tiempo leí una historia en la que el protagonista contaba cómo había muerto, de una de esas enfermedades, un familiar cercano. El primer aviso de la enfermedad fue una confusión inocente. En vez de llamar a alguien por su nombre lo llamó "libreta" (o algo parecido). Les causó hilaridad, pero luego supieron que era el principio del fin.
Tal vez debería cambiar el subtítulo de este blog. Algo como:
Preocupaciones sin fundamento de un hipocondríaco crónico.
Publicado por Poncho a las 18:29
martes, mayo 11, 2004
Está bien. Se que mi último post no ha sido demasiado afortunado. Ni siquiera mínimamente interesante, pero esta vez he relajado la autocensura que me autoimpongo porque NECESITABA probar el nuevo interface de Blogger.
Es mucho más bonito, y tiene cantidad de nuevos templates. (Lo cual me recuerda que debería terminar de una vez la template que llevo meses haciendo para renovar la cara del Jardín).
Aunque no se... ¿Tendrá que ver con la salida a bolsa de Google? o quizás tienen la típica técnica del dealer: "La primera es gratis"
Malditos. Consiguen que te enganches y cuando no puedes vivir sin blogear empiezan a cobrarte.
Pues conmigo no van a poder. (¿o si?)
Publicado por Poncho a las 10:11
lunes, mayo 10, 2004
Me duele la espalda. Todo el mundo dice que vaya a que un fisioterapeuta me de un masaje. Seguramente eso funcionaría, pero los masajistas me dan yu-yu, no soporto la idea de que me amasen la espalda como si fuese un pan.
Quizá sea que me gusta sufrir y tener algo (más) de lo que quejarme...
...
¿Soy un llorón?
PS: Es una pregunta retórica, no hace falta que la contesteis.
Publicado por Poncho a las 17:06
viernes, mayo 07, 2004
Veamos:
Coto Matamoros debuta como guionista y actor en 'Plauto'
y
Planeta pagará 100 millones de pesetas a Aznar por tres libros
y
Ricardo Bofill dirige el filme "Hot Milk" en Barcelona e Ibiza
Me siento como el protagonista de El día de la Bestia. Hay signos de la venida del maligno por doquier...
Publicado por Poncho a las 16:24
Anoche soñé que estaba viendo un partido de fútbol en televisión con un amigo. Se nos aparecía Laetitia Casta y se desnudaba delante de nosotros. ¡Y lo único que se me ocurre es decirle que se aparte!
Me desperté aterrado.
Y lo más curioso es que el fútbol no me apasiona.
Por cierto, agradeceré que os abstengais de hacer comentarios acerca de la homosexualidad latente del sueño y chorradas por el estilo.
Publicado por Poncho a las 09:39
jueves, mayo 06, 2004
Siempre me pone nervioso cuando en las tertulias de la radio abren los teléfonos para que los oyentes puedan expresar su opinión sobre los comentarios que han hecho los invitados. Inevitablemente, llamará alguien que, indignado, dirá algo como: "Parece mentira, señor X, que con la inmensa cultura que usted tiene, sea capaz de decir semejante barbaridad". Con toda probabilidad, ni el señor X, ni cinco millones de oyentes, sabrán de qué barbaridad está hablando esa persona. Pues seguramente habrá malinterpretado algo que se haya dicho en la tertulia.
Y es que hay gente, que por no saber, no sabe ni escuchar.
Un lector ha dejado un comentario recomendándome que vaya al Diario de Patricia a contar mis penas. Creo que no ha entendido ni el post al que se refería ni el sentido de un blog como este. Es posible que sea culpa mía por no saber explicarme bien. En ese caso, tenga mis más sinceras disculpas.
De cualquier manera, me gustaría aprovechar para contar una historia relacionada con el susodicho programa. Para los que no lo conozcan, el Diario de Patricia es un talk-show de la televisión por el que pasan freakies que, supongo, no tienen nada mejor que hacer. Es parecido al de la peruana Laura (creo) pero sin las bofetadas. El formato del programa es el siguiente:
La presentadora, Patricia evidentemente, solicita que vaya gente a su próximo programa a contar lo que les ha sucedido respecto a un determinado tema. El tema suele ser del tipo:
-Pillé a mi novio haciéndoselo con el padrino el día de nuestra boda.
o
-Mi madre me odia porque llevo lentillas de gato y piercings genitales.
o
-Odio a mi madre porque se ha liado con mi mejor amiga.
Curiosamente, siempre tienen a gente dispuesta a hablar sobre el tema en cuestión. Yo me preguntaba qué tipo de personas podían ir a un programa como ese. Una parte de mi estaba convencida de que eran actores, y todo estaba preparado para dar espectáculo. Pero no. Conozco a alguien que ha ido a ese programa. Es una persona a la que pese a no haber tratado demasiado, aprecio bastante. Es muy amigo de un buen amigo mío e incluso trabajamos juntos durante una temporada. Yo había oido que tenía problemas con su vida sentimental, había oido rumores acerca de denuncias y amenazas. Qué había tenido que irse de la ciudad donde vivía y qué lo habían despedido de su trabajo. Estuve una temporada sin saber nada más de él. Hasta que nuestro amigo común me dijo que parecía que estaba sentando la cabeza. Tenía una novia nueva y se había ido a vivir con ella. Pero como las cosas nunca son lo que parecen, la historia no terminó ahí.
Unos meses después mi amigo y yo quedamos con este tipo porque quería contarnos una historia. Volvía a estar bastante fastidiado porque su novia le había dejado. Resulta que su novia, también era su prima, y que no sólo estaban viviendo juntos, sino que en realidad vivía en casa de los padres de ella (los tios de mi conocido). Eso si, eran una familia muy liberal, aunque desgraciadamente la relación se fue deteriorando, hasta provocar la ruptura. Y aquí es donde mi conocido tuvo la IDEA GENIAL: "¿por qué no voy al Diario de Patricia y trato de arreglar nuestra relación delante de las cámaras?". Él nos decía que al principio había ido todo muy bien. Había escrito al programa, los del programa le habían llamado, habían organizado el viaje en avión, la noche en el hotel, y se las habían arreglado para llevar a su ex-novia al programa con el engaño de que iba a conocer a David Bisbal (!). Pero claro, una vez que estuvo sentado en el plató, las cosas no fueron como él había pensado. Resulta que "la tal Patricia" (y cito textualmente) "que parece tan maja cuando la ves en la tele es una mala zorra que trata de liarte con sus preguntas para que digas cosas que no piensas". Y así fue. Mi conocido se calentó, empezó a decir barbaridades (éstas de verdad) y cuando la ex-novia salío y vio el espectáculo que había allí montado quiso morirse...
Resultado: Todos los que conocen a este hombre piensan que está "tocado", la ex-novia/prima desde entonces no se atreve a salir a la calle y mi conocido ha perdido la fé en la televisión.
Publicado por Poncho a las 16:52
martes, mayo 04, 2004
Cuando era más joven, soñaba con vivir en New York, con tener un apartamento en el Village con vistas a un montón de azoteas y ventanas, a través de las que podría ver las interesantes vidas de mis vecinos. Soñaba con un trabajo importante, con trajes de marca e interminables fiestas en las que conocería a rubias de piernas largas con cortos vestidos que yo me encargaría de enrollar alrededor de su cintura. Planeaba desayunos de fresas y champagne, brunches en el Russian Tea Room y agradables cenas en aquel pequeño restaurante de Broadway en el que me conocían por mi nombre. Puccini en el Met, los Knicks en el Garden, estrafalarias exposiciones en TriBeCa. Copas hasta las mil con mis colegas mientras dejaba los restos de mi tabique nasal sobre las mesas de cristal de los reservados en los clubes de moda.
Con todo eso soñaba.
Dejando aparte el hecho de que aquel país es, ahora, un crisol en el que se mezcla todo lo que desprecio, y que estoy convencido de que hay personas que tienen que estar pasándolo horriblemente mal al ver en qué se ha convertido la tierra de la libertad, tengo que asumir que mi sueños han cambiado.
Ahora me duermo pensando que en Júpiter hay tormentas que duran siglos, que las estrellas que veo son las mismas que una vez vió un profeta de Galilea mientras se desangraba en una cruz, que en el cinturón de Kuiper una roca de hielo ha sufrido la combinación precisa de fuerzas que la hará seguir una trayectoria elíptica de cientos de años que terminará en una colisión inevitable con la Tierra, que en las cercanías de Sirio hay alguien que se pregunta qué sentido tiene el universo, y la vida, y la muerte...
Mientras, sueño con la utopía de comprender, con poder explicar el dónde, cómo y por qué, notando en mi interior la presión que provocan miles de historias que pugnan por salir. Historias hermosas y horribles, adornadas con humo de tabaco y aceitunas de Martini. Con mujeres negras que cantan con voz ronca mientras mi mano en tu cintura marca el compás de un baile que inventamos sobre la marcha.
Publicado por Poncho a las 00:22
sábado, mayo 01, 2004
Como casi siempre que se amenza, no fue para tanto. Ni la tormenta que auguraban los meteorólogos, ni el viento fuerte en la aproximación que nos dijo el comandante. Un vuelo muy tranquilo y un aterrizaje casi suave.
Mejor.
Salvo lo de la borrachera (aunque todo se andará), he cumplido el resto de tareas que me había marcado. Me siento extrañamente satisfecho. Tendré que apuntarlo.
Publicado por Poncho a las 11:17
viernes, abril 30, 2004
Tareas para hoy:
-Intentar no hacer demasiado el ridículo en el examen
-Comprar regalo para p y día de la Madre (barato a ser posible)
-Comida (basura, probablemente)
-Vuelo de vuelta a casa. En vista del tiempo asqueroso que va a cubrir hoy la península se perfila un viaje movidito. Si este blog deja de actualizarse podreis suponer lo que ha sucedido. (Dios, que me pasa, antes me encantaba volar)
-Tratar de emborracharme hasta perder el sentido
Publicado por Poncho a las 08:37
jueves, abril 29, 2004
No se que pasa en esta casa, pero recibo llamadas en las que no hay nadie al otro lado y e-mails en blanco.
Es... inquietante.
Publicado por Poncho a las 18:52
Para los que dicen que sólo veo el lado malo de las cosas:
¡Madrid adelgaza!
Llevo cuatro días aquí y he apretado un agujero más en el cinturón.
Publicado por Poncho a las 18:50
Una de las cosas que hago en mi trabajo, es acompañar a los comerciales de la empresa en visitas a clientes, para ayudarles en caso de que se vaya a discutir algún tema técnico. Es algo que no me disgusta, ya que salgo de la oficina, conozco a gente y resulta entretenido. Las personas con las que tratamos en los clientes se pueden clasificar en dos grandes grupos: techies (léase tequis) y trajes.
Los techies son técnicos, que a fuerza de pegarse con las máquinas y los sistemas se hacen, de alguna manera, imprescindibles para la organización y por tanto, son ascendidos a tareas de responsabilidad. Suelen tener algún defecto físico evidente como por ejemplo tics nerviosos, bizquera, obesidad mórbida, ceceo, psoriasis u otras dermatosis, y una casi total incapacidad para las relaciones personales. Su discurso está plagado de tecnicismos, risas nerviosas y chistes fáciles que seguramente leyeron en alguna página web. Para romper el hielo, puedes hablar con ellos sobre los teléfonos móviles de última generación o el último software que cargaste en tu PDA.
Los trajes son diferentes. Cuando el traje nace, en la sala de partos, la comadrona le dice a su madre: señora, ha tenido usted un directivo. Visten impecablemente, no sudan, su corte de pelo ha costado más que tus zapatos. Hablan constantemente por teléfono. De hecho, puedes calcular el grado de interés que el traje tiene en la reunión, por el modo (silencioso, discreto, sonido aturdidor...) en que pone su teléfono. Hablan mucho, muchísimo, aunque de lo que dicen, sólo es aprovechable un 25%, y de ese 25%, más de la mitad, probablemente será mentira o inexacto. Muchos trajes fueron techies en su momento, pero reniegan de ello y sólo lo recordan cuando te quieren dejar claro que no puedes tratar de engañarlos porque ellos ya estuvieron en ese mundo antes que tu. No debes preocuparte por sacar temas de conversación, ellos lo harán. Te hablarán del mejor tipo de cesped para tu jardín, te explicarán por qué las bolas de golf tienen agujeros, te recomendarán un par de restaurantes de moda y te explicarán cuáles son las mejores rutas para llegar desde su casa al trabajo en hora punta.
Uno de los clientes que he visitado hoy era una mezcla de techie y de traje. Estaba imponente en su tres piezas (traje total), pero dominaba la charla técnica y acababa de sufrir una curiosa enfermedad infantil que le dejó marcas por toda la cara (techie típico). Nada que hacer con él. Estaba de vuelta de todo. Imposible convencerle de nada. Lo sabía todo mucho mejor que nosotros.
Hemos ido acompañados de un tipo que yo no conocía. Un traje de una empresa amiga. Al principio me aburrió bastante, porque toda su charla era acerca de técnicas de gestión empresarial, estrategias, plazos y planificación. Toda esa mierda que cada día que pasa odio con más fuerza. Pero después de todo dijo algo muy interesante:
"Hay gente que vive esta vida como si fuese de prueba, como si se estuviesen preparando para la de verdad que viene después. No es así. Esta es la única que tenemos y lo que no hagas ahora no lo vas a poder hacer nunca"
Con eso terminé de deprimirme para lo que quedaba del día (eran las 12:00)
Estoy pensando en cambiar de trabajo, en dedicarme a algo que sea completamente diferente a lo que estoy haciendo ahora y que a ser posible me guste.
¿Sabeis de alguien que pague por escribir chorradas?
(...)
(...)
(...)
Retiro la pregunta. Todos conocemos a cientos de personas a las que les pagan por escribir estupideces...
Publicado por Poncho a las 00:00
martes, abril 27, 2004
Hoy he visto a un conocido en un concurso de la televisión. Lo más curioso es que no me extrañó en absoluto. Me pareció lo más normal del mundo:
Es tuno.
Entró en la universidad el mismo año que yo, el '92, y lo único que aprobó fue el examen de ingreso en la tuna (y creo que inglés, porque si no aprobaba ninguna asignatura lo largaban). La última vez que supe de él (hace unos meses) allí seguía. Creo que ya está en tercero.
Por si fuera poco, es el que lleva la pandereta. El que da esos saltos tan graciosos (En su caso más graciosos aún. Le calculo 1,85m y 120Kg)
Odio a los tunos. Cada vez que oigo Clavelitos o Fonseca se me cierran los poros y es como si me costase respirar. En mi boda temía que apareciesen en mitad del banquete. Si lo llegan a hacer no me hubiese reprimido y seguro que hubiésemos acabado saliendo en los periódicos.
Mi abuela, en sus tiempos, debió tener algún asuntillo con un tuno, porque su mayor ilusión era que mi hermano y yo fuésemos a la universidad para ingresar en la tuna, no para conseguir una carrera. Creo que por eso mi hermano no estudío y se hizo punkie.
Comenté lo del concurso con un amigo común, y me dijo que este tipo se ha especializado en participar en concursos de TV, este ya es el tercero. El año pasado en otro concurso, ganó unos 20K euros. Es una forma de vida, supongo que vive con sus padres, y el dinero de los concursos le da para sus caprichos.
A veces me pregunto por qué seré tan jodidamente coherente.
Publicado por Poncho a las 23:37
lunes, abril 26, 2004
A los dieciseis años era un ávido consumidor de discos. Elepés, como se llamaban entonces. Gran parte del poco dinero que tenía se iba en discos y cintas vírgenes para copiar los que no podía comprar. Era un auténtico artista copiando discos, copiaba las carátulas y las carpetas, incluso el librillo de letras si lo traía.
Me gustaban más los discos que las canciones en si. Me encantaba escuchar cómo una canción enlazaba con otra, y cómo aquella colección de temas formaban un microuniverso que existía mientras el disco giraba. Seleccionar las canciones adecuadas y colocarlas en el orden correcto, de forma que ninguna desentone y todas contribuyan a construir algo más grande es todo un arte. Recuerdo algunos discos de la época que escuchaba como extasiado de principio a fin. Algunos de ellos:
Disintigration - The Cure: Siniestro, angustioso, maravilloso...
Brothers in Arms - Dire Straits: Más que un álbum parece un grandes éxitos, pero no...
La ley del desierto La ley del mar - Radio Futura: Cuatro caras perfectamente organizadas dibujan un pais peligroso pero atractivo
True Blue - Madonna: Optimismo en azul y rubio. Comprendedlo, tenía quince años.
Watermark - Enya: Seguramente es uno de los mejores discos de la historia. Es del año '88 y se sigue vendiendo!!
Diamonds & Pearls - Prince & the NPG: Derroche de ingenio. No se cuál era el mundo que reflejaba ese disco, pero se que me gustaría haberlo conocido.
Little Magnets versus the bubble of babble - Tranvision Vamp: Un mundo oscuro y sensual. Ahora lo venden en Amazon por menos de 1.80 US$
Pocket Full of Kryptonite - Spin Doctors: ¿Qué sería de estos?
Ten - Pearl Jam: Temas impresionantes, fuertes y desgarradores. Jeremy spoooooke in classsssss todaaaaaaay.....
Blood Sugar Sex Magik - Red Hot Chili Peppers: los peppers más peppers que nunca. Me da la impresión o después de aquello se ablandaron...?
¿Y a qué venía todo esto? Pues que a medida que me fui haciendo mayor, mis aficiones derivaron hacia otras no tan solitarias, con lo cual dejé un tanto abandonado todo el tema musical. De hecho tengo un vacío como de 5 años en los que no conozco a nadie. (¿la oreja de quien...?)
Hasta que hace un par de semanas escuché un disco maravilloso, con un puñado de temas a cual más bonito, que mantienen una línea preciosa de principio a fin. Se trata de Eco de Jorge Drexler, tengo que reconocer que lo he escuchado porque lo vi recomendado en varios blogs, y tenían razón!!
No me sentía tan bien escuchando un disco desde hacía muchos años. Es optimista y maravilloso. Todos deberíamos aprender de la poesía de este uruguayo. Seríamos mejores personas.
Publicado por Poncho a las 18:12
domingo, abril 25, 2004
Hoy, hace un año que este jardín dió su primera flor (cursi, pero inevitable, supongo). 366 días que han pasado en un suspiro. No ha habido demasiados cambios en mi vida. El estado de excepción en el que se encontraba mi empresa (la empresa en la que yo trabajo) entonces, se ha convertido en su estado normal.
Sigo teniendo los mismos problemas mas alguno que he recogido por el camino.
Por otra parte, he sobrevivido otro año, he comprobado que blogear es una de las aficiones que más me está durando y gracias a eso he conocido a un montón de personas con inquietudes similares, cosas interesantes que decir, o que simplemente se rien de mis desgracias. No os preocupeis, yo también me rio de ellas (de algunas).
Había pensado en preparar un post especial para este día, pero dado que no me encuentro en mi mejor momento, lo voy a dejar pasar.
Quizá el año que viene...
Publicado por Poncho a las 17:13
viernes, abril 23, 2004
Mi amigo R ha tenido un accidente con su coche nuevo. Bajando el puerto a 150 perdió el control y dió unos cuantos trompos hasta parar contra la mediana. Dice que fueron sus nervios templados los que le permitieron apartar el coche del precipicio, pero yo estoy seguro de que sólo ha sido suerte.
Él está bien, algo asustado pero bien. Es angustioso pensar como puedes perderlo todo, hasta tu vida, en una décima de segundo porque se rompa una pieza, te despistes cambiando la emisora de radio u ocurra algo totalmente ajeno a ti.
Me ha dicho que no te das cuenta de lo rápido que vas hasta que pierdes el control, cómo en cinco segundos ves flashes de toda tu vida.
Es morboso, pero me ha hecho ilusión que me dijese que en uno de los flashes que vió en aquel momento estábamos él y yo metiendo la cabeza en una fuente helada, una madrugada de un sábado de invierno de hace unos años (unos cuantos años...)
Publicado por Poncho a las 11:55
jueves, abril 22, 2004
Mañana es el día del libro. Por octavo año, se está realizando una lectura pública del Quijote que se alargará durante 48 horas. Espero que se convierta en una tradición.
Para unirme a la iniciativa, escribiré uno de mis pasajes favoritos. El epitafio del pastor Grisóstomo:
Yace aquí de un amador
el mísero cuerpo helado
que fue pastor de ganado
perdido por desamor.
Murió a manos del rigor
de una esquiva hermosa ingrata,
con quien su imperio dilata
la tiranía del amor.
No es justo. No es justo que alguien pueda escribir cosas tan hermosas, mientras el resto nos esforzamos y sólo conseguimos maltratar palabras sobre papeles en blanco que no tienen la culpa de nada.
Publicado por Poncho a las 21:49
miércoles, abril 21, 2004
¡¡Sabía que utilizar blogger tenía que tener algo de bueno!!
Amablemente me han ofrecido una cuenta en el servicio gmail de google.
¡¡Esta gente sabe cómo hacer feliz a un geek!!
Publicado por Poncho a las 11:40
He terminado pronto el trabajo. P estará ocupada unas horas y p está con mis padres.
Estoy solo, hace un día maravilloso y no se gue hacer (estoy inquietantemente inapetente). Podría sacar el portátil y adelantar algo de trabajo, pero no me pagan lo suficiente. Debería estudiar para el examen de la semana gue viene, pero no me apetece.
Así que me he sentado en la terraza de un bar, he pedido una cerveza y estoy escribiendo en mi PDA. Me dedicaré a mirar a los transeuntes a ver si se me ocurre algo.
Publicado por Poncho a las 06:45
martes, abril 20, 2004
Se que no hace falta demasiado para deprimirme, pero ver que la próxima vez que tenga que renovar mi carnet de identidad tendré 41 años...
Publicado por Poncho a las 10:20
lunes, abril 19, 2004
Mi bisabuela, F, ha cumplido cien años. Lo hemos celebrado con una comida a la que ha ido casi toda la familia. Como en cualquier otra familia, supongo, hay gente a la que quiero mucho y otros a los que no soporto, pasando por un creciente grupo de novios/as, compañeros/as y familia política relativamente cercana a los que apenas conozco.
F se encuentra todo lo bien que se puede estar con esa edad, todavía puede salir a comer fuera y beber un vaso de vino (o dos), se emociona muy fácilmente y se le alegra la cara cuando ve a su tataranieta (p)
Me gustaría que p pueda tener un recuerdo claro de su tatarabuela, creo que es algo muy bonito y que no está al alcance de cualquiera. F, espero que todavía aguantes unos años más. Desde aquí te envío un besazo.
Aparte de lo agradable que resulta celebrar este tipo de cosas, el evento sirvió para confirmar una sospecha. En esta parte de la familia, hay un par de personas que inevitablemente me saludan con:
"Estás más gordo!!"
Antes me molestaba, porque yo estaba seguro, y la báscula lo confirmaba que no había aumentado de peso desde la última vez que me habían visto. Hasta que me di cuenta de que comparaban mi silueta actual con la que tenía a los 16 o 17 años (la época en la que más delgado estuve).
Esta vez, hacía más de un año que no nos reuníamos, y desde entonces he adelgazado bastante, además con el nuevo look que me da mi incipiente melenita, creo que tengo un aspecto bastante bueno. Quería ver si esta vez me saludaban con un:
"Qué delgado estás!!"
Pero no. No me han dicho nada. Creo que les ha desilusionado bastante que tenga buen aspecto.
En fin...
Publicado por Poncho a las 18:36
viernes, abril 16, 2004
Sabeis esa maldición gitana que dice:
"¡que tengas a los pintores en casa!"
Pues si, los tengo en casa. Aunque tengo que reconocer que el tema pintura a domicilio, ha avanzado un montón desde mi último contacto.
La última vez que tuve a los pintores en casa, todavía vivía con mis padres. Fueron dos semanas durante las cuales nunca supe en qué cuarto iba a dormir por la noche. Como por arte de magia, cada vez que volvía de clase, las habitaciones habían cambiado su distribución. El mobiliario, alfombras, libros, montones de libros, toneladas de libros, realizaban un peregrinaje absurdo por todas las habitaciones de la casa. Más que pintores eran transportistas (de distancia corta, eso si). Teníamos que comer en la salita y cocinar en el baño. En aquella época, España todavía no hacía demasiado caso a las gilipolleces de la Unión Europea sobre la toxicidad de algunas sustancias, así que para no correr el riesgo de morir asfixiados mientras dormíamos, lo hacíamos con la ventana abierta, con el consiguiente riesgo de congelación.
No me extraña que pasaran tantos años hasta que volvimos a pintar.
Ahora creo que lo hacen más rápido, pero yo por si acaso, me he ido de casa en cuanto he visto que sacaban la máquina del gotelet.
Publicado por Poncho a las 18:28
miércoles, abril 14, 2004
Ultimamente estoy recordando muchos momentos de mi infancia. Recuerdo sobre todo las cosas que hacíamos la familia (mis padres, mi hermano y yo). Recuerdo cuando salíamos a comer calamares y croquetas los sábados, las horas de coche metidos en el atasco del domingo por la noche cuando volvíamos a casa, oliendo el tabaco negro de mi padre y escuchando el carrusel deportivo, cuando estábamos todos juntos a la hora de comer mientras mi padre leía el periódico y mi madre se afanaba en la cocina. Recuerdo los nervios del día que nos íbamos de vacacionesy la tristeza lluviosa del día que volvíamos. Casi todos los recuerdos son agradables, pero ahora los revivo con un nuevo punto de vista. Trato de imaginar qué era lo que pensaba mi padre en esos momentos, lo que sentía cuando nos veía a mi hermano y a mi, tan felices y tan ajenos al mundo como ahora lo es p. Qué difícil debía ser transmitir siempre esa sensación de seguridad, protegernos y mantenernos felices aunque él estuviese pasando malos momentos.
Ahora estoy empezando a comprenderlo. No es justo que los problemas del mundo afecten a un niño pequeño. Aunque desgraciadamente ocurre con frecuencia.
Tengo miedo, no se si seré capaz de hacerlo tan bien como lo hizo mi padre, no se si conseguiré mantener a mis problemas alejados de p, no se si conseguiré transmitir aquella sensación de seguridad.
La vida es un juego complicadísimo que tiene un manual de instrucciones penoso y al que le faltan páginas.
Publicado por Poncho a las 17:51
domingo, abril 11, 2004
A continuación reproduzco unas anotaciones que he hecho sobre una de mis coplas favoritas. Ojos verdes de Rafael de Leon. Es parte de una vieja idea mía sobre hacer un portal dedicado a la Copla. (Tengo una versión en inglés para guiris y japoneses)
Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba ensenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.
El comienzo de la historia nos sitúa en el tiempo y el espacio y presenta a los personajes: una manceba (a.k.a. concubina, puta, ramera) y un caballero (porque lleva caballo, no por otra cosa)
«Serrana, ¿me das candela?»
Y yo te dije: «Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré».
Serrana: Habitante de la sierra.
Gaché: Gachó
Nótese el primitivo método de acercamiento. Para los más jovenes traduciré:
-Nena, ¿tienes fuego?
-¿No te sirve con el fuego de mis ojos?
Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.
Vamos, que a él le pareció bien, y a ella mejor. Ya que estás trabajando, intenta pasarlo lo mejor posible.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
El estribillo es bonito, pero como aporta poco a la historia no lo comentaré.
Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.
Pasaron la noche juntos, pero como todo lo bueno se acaba el gachó se tiene que ir, no sin dejar un regustillo muy agradable en la boca de la manceba (háganse libremente las interpretaciones que uno quiera)
«Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá».
El: "Se que eres puta y tu sabes que yo lo se, pero como no es cuestión de que ninguno de los dos lo reconozca, vamos a hacer las cosas con elegancia"
Yo te dije: «Estás cumplío,
no me tienes que dar na».
Ella: "Muy elegante, pero para chula yo y me doy por pagada con el revolcón que me has dado, porque una será puta, pero no es de piedra"
Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.
La moraleja de la historia: A todo lo bueno se acostumbra uno, lo malo es que después se echa de menos.
Publicado por Poncho a las 01:50
Antes, cuando en mi vida había algo que me molestaba o preocupaba, no dejaba de darle vueltas en mi cabeza hasta que:
a) Perdía el sentido original y olvidaba cuál era el principio de mi preocupación.
b) Lograba cabrearme de tal manera, que acababa haciendo algo irracional que pasaba a ser mi preocupación principal.
Con eso de la madurez, las personas cambiamos. Ahora, cuando me ocurre algo de esto, lo almaceno en mi memoria a largo plazo etiquetado como "material para mi novela".
Gracias sobre todo a la familia de P, tengo un material de primera para escribir "la gran novela europea de principios del siglo XXI"
Publicado por Poncho a las 01:35
jueves, abril 08, 2004
Cuando era pequeño, el color verde me daba dolor de cabeza. Se que suena realmente raro, pero así era. Si miraba un dibujo coloreado en verde, o la hierba de un prado, inmediatemente notaba cómo se producía una molesta tensión entre mis oidos y mis ojos. A esa tensión la acompañaba una ligera y desagradable sensación de náusea. Al principio pensaba que era algo que le sucedía a todo el mundo, pero enseguida descubrí que sólo que ocurría a mi, que a la mayor parte de la gente, el verde era un color que le producía sensaciones agradables.
Esta curiosa sinestesia se fue pasando con el tiempo hasta que la olvidé. Hasta hoy. Hace un rato, mientras veía cómo p se probaba un vestido verde, esas viejas sensaciones de malestar volvieron, nítidas como si hubiese seguido sufriéndolas todos los días de mi vida.
Tengo miedo de mirar algo de ese color y comprobar el efecto que me produce. No lo entiendo y me molesta. ¿Podría ser que hay cosas que vemos cuando somos niños y que por alguna circustancia dejamos de percibir cuando nos hacemos adultos, salvo en contadas ocasiones en las que, por algún motivo ignorado, sufrimos una regresión?
Publicado por Poncho a las 14:49
martes, abril 06, 2004
(Lease con bigote)
Ana, ¿cómo voy a dar clase en Georgetown si lo único que se decir en inglés es espagueti y astronauta?
Publicado por Poncho a las 21:04
La semana pasada estuve de vacaciones. Traté de olvidar todo lo que me recordase al trabajo, así que ni encendí el ordenador (sólo en algunos momentos de emergencia) ni el móvil. Este último sigue desconectado ahora. Resulta que no es indispensable para vivir!!! (quién lo hubiera dicho)
Por tanto, no tuve demasiadas ocasiones para hacer blogging y me he dado cuenta de los efectos que eso me causa. Inicialmente, la idea de escribir este diario era una especie de terapia para intentar sacar de mi, todas las cosas que me molestan (que a medida que me hago mayor aumentan en número), mediante el conocido procedimiento de escribirlas y hacerlas públicas. En esta semana sin apenas escribir, me he dado cuenta del gran bien que me hace. Hoy me desperté sintiendo una presión en el pecho, y he estado todo el día angustiado, sin saber por qué.
Puede que la culpa haya sido de la comida familiar del domingo en la que un pariente de un pariente nos contaba que sólo puede comer pollo y setas porque hace un régimen-super-super-estricto, pero que le ha venido muy bien perder siete kilos, porque ahora puede esquiar mucho más tiempo sin cansarse, y además los giros le salen mucho mejor.
O puede que la culpa sea de los terroristas suicidas y las cartas bomba, que siguen apareciendo como setas por todo el pais.
O quizá la culpa sea de haberme enterado que para cualquier trabajo miserable te piden un dominio perfecto del inglés, y sin embargo gente que no sabe una palabra de ese idioma consigue un trabajo glamouroso en una gran universidad angloparlante.
O que alguien me ha dicho que Farruquito va a dejar de bailar y piensa poner una autoescuela:
(-Aaaaaay, vamos a echarle la curpa al Richard que es menor y sólo lo van a meter en el tutelar...)
No lo se.
La verdad es que pronto hará un año que comencé a escribir este diario y sigo como al principio (o peor)
Publicado por Poncho a las 19:00
Pero a quien se le ocurren los títulos de las películas de Penélope Cruz. Son más cursis que que una funda de ganchillo para el móvil:
-Fan Fan la Tulipe
-Todos los caballos bonitos
-La mandolina del capitán Corelli
Si es que...
Publicado por Poncho a las 00:18
martes, marzo 30, 2004
Llevo el pelo corto (muy corto, "corto y limpio como el cesped"), más o menos desde los catorce años. Desde que empecé a ir al peluquero solo. Me gusta la comodidad de no tener que peinarlo y el alargar el espacio entre visitas al peluquero. O más bien me gustaba. Porque hace varios meses que no lo visito, y en estos momentos tengo el pelo más largo que nunca (tampoco es demasiado, todavía no puedo hacerme una coleta metrosexual, pero todo se andará). La verdad es que me encuentro cómodo con el pelo así. En una etapa de la vida, en la que muchos de mis amigos están perdiendo pelo, el dejármelo largo es una especie de protesta silenciosa, una reafirmación de la identidad o cualquiera de las típicas porquerías psico-sociológicas que se oyen en los debates de la radio. La verdad es que como no tengo dinero para comprarme un BMW, me dejo el pelo largo.
He notado que a las mujeres les gusta. Muchas me han dicho que estoy mejor así, los hombres en cambio, o no dicen nada o se limitan a hacer un comentario del tipo "vaya greñas" o "a ver si te cortas el pelo, hippie". Ayer vi a mi hermano, hacía un par de meses que no nos veíamos. Mi hermano es punkie y suele hacer barbaridades con su pelo. Como en estos momentos está trabajando y no puede llevar cresta, ni el pelo verde, se ha puesto unos discretos reflejos dorados sobre su color natural (castaño oscuro). Le dije que se parecía a Cañizares (portero de fútbol famoso por sus peinados), sabiendo que le iba a sentar bastante mal. El, como siempre, brillante como un arco voltáico me dijo:
-Pues tu pareces sacado de "La noche del cometa"
Que es su forma de decir que llevo el pelo al estilo de los años 80 (época que como punkie, él desprecia).
Da igual. Hubiese sido peor que me dijera que me parezco a MacGyver.
Es curioso lo de esa película. Recuerdo que cuando la vimos en su momento, nos pareció espectacular, buenísima, una película en la que había de todo (zombies, cometas, sexo blando, romance, rock and roll). Todo lo que busca un adolescente, claro.
Hace unas meses la repusieron en TV. Intenté verla. Sólo aguanté diez minutos.
Publicado por Poncho a las 11:05
domingo, marzo 28, 2004
p ha entrado en la fase de preguntar ¿por qué? a cada cosa que se le dice. Mi primera reacción es decir "porque lo digo yo" (mierda, me he convertido en mi padre!), pero trato de recapacitar para darle alguna razón. La mayor parte de las veces no se me ocurre ninguna razón convincente, así que le doy respuestas absurdas. "porque mañana es martes", "porque no tengo una bicicleta", "porque el pijama es azul". Lo curioso es que esas respuestas le sirven.
Los niños son maravillosos...
Publicado por Poncho a las 14:07
miércoles, marzo 24, 2004
La pelota saltó la tapia del colegio y cayó a la calle. Un hombre que paseaba por la acera la atrapó antes de que se perdiese entre el tráfico. Tuvo que dar un salto y estirar los brazos, pues el bote había sido muy vivo y el balón había sido recién hinchado por el profesor de gimnasia, que, como cosa extraña se sentía agradablemente contento y había decidido dejar que los chavales jugasen un partido.
El hombre agarró el balón con las dos manos y lo miró fijamente, manteniéndolo frente a sus ojos. Era un balón de plástico, de color rojo, con un diseño que imitaba a los balones de reglamento. Estaba muy usado. Lleno de rozaduras y de marcas producidas por cientos de botas infantiles y miles de sueños de gloria que nunca llegarían a cumplirse. Olía a goma, a sudor y a hierba sucia. Aquellos olores penetraron en el cerebro del hombre con más potencia e intensidad que la más pura raya de cocaina que nunca hubiera probado. De repente había retrocedido casi cuarenta años en el tiempo, estaba en el patio de su colegio y sentía la emoción del recreo, los nervios del partido, las heridas en las rodillas y el pegajoso sudor de su ropa.
-¿Qué me ha sucedido? - pensó.
-¿Por qué no he vuelto a sentir esa sensación? Yo sólo quería ser feliz. ¿Y qué es lo único que he conseguido...?
El cerebro del hombre, automáticamente, comenzó a repasar su vida: Un montón de bienes materiales. Más dinero del que nunca había imaginado que lograría tener. Varios corazones rotos (el suyo incluido), y un hijo con el que no hablaba desde hacía años.
-No se si le gusta el fútbol. Ni siquiera se dónde está. Podría estar en este mismo colegio. - seguía pensando sin apartar la vista del balón.
-¿En qué momento me equivoqué? ¿cómo podría dar marcha atrás? ¿hay algo que pueda hacer...?
Otro hombre, intrigado por su actitud, se paró a su lado. Pensaba que aquel tipo estaba haciendo sufrir a los niños del colegio al no devolverles el balón. Se los imaginó mirando hacia arriba, al borde de la tapia, esperando que algún dios desconocido, habitante del "otro lado", les devolviese su ofrenda. Sin mediar palabra, le arrancó el balón de las manos y lo lanzó de vuelta al patio del colegio. Siguió su camino satisfecho, mientras aquel tipo tan extraño seguí inmóvil.
-Juraría que estaba llorando -iba diciendo para si-
Publicado por Poncho a las 19:51
martes, marzo 23, 2004
Debería existir una ley que obligase a quitar, inmediatamente después de las elecciones, todos los anuncios de la campaña electoral.
Esas caras de mirada penetrante y expresión autosuficiente se vuelven todavía más obscenas cuando ya no tienen sentido, tras el recuento de papeletas.
Ahí si que le vería yo utilidad a los carteles de Harry Potter en los que los personajes del anuncio se mueven y gesticulan...
Publicado por Poncho a las 20:45
domingo, marzo 21, 2004
Este mundo horrible en que vivimos ha terminado por ablandarme. Para mi disgusto me he sorprendido con un nudo en la garganta mientras veía la parte tierna de Armageddon. Y pensar que cuando la vi por vez primera me dormí antes de mitad de película...
Publicado por Poncho a las 19:33
sábado, marzo 20, 2004
Ya que lo he mencionado en el post anterior, me gustaría hacerle un pequeño homenaje a mi equipo de música. Este equipo es una de las cosas que me acompañó cuando dejé el hogar materno y ha estado conmigo la friolera de 15 años. Ha sido testigo de gran parte de mi vida y hemos compartido muchos momentos.
Hace cinco años, el lector de CDs dejó de funcionar. Lo llevé a arreglar al servicio técnico. A él le cambiaron la lente, y a mi me cobraron 15000 pesetas de entonces. En aquel momento prometí, que si se volvía a estropear, sintiéndolo mucho me desharía de él.
Hace unos meses, volvió a suceder, y pensé en jubilarlo (el año pasado me regalaron un equipo más moderno), pero soy un sentimental, así que lo desmonté y le pegué a la lente un par de tiros de lubricante pulverizado. Ha vuelto a funcionar como el primer día.
Se que es viejo, antiguo y feo. Pero le tengo mucho cariño y se oye de maravilla. Espero que me dure otros quince años.
Publicado por Poncho a las 19:25
Qué escasos son y qué poco duran los momentos perfectos. Precisamente ahora estaba teniendo uno de esos momentos y lo he interrumpido para escribir este post. Suena contradictorio, pero estaba resultando tan agradable que necesitaba compartirlo con alguien.
He estado toda la semana fuera de casa y al llegar me encuentro con que P y yo tendremos a nuestros sobrinos (C y c) en casa durante el fin de semana. Sus padres, Patty y M, están intentando arreglar su matrimonio (o su divorcio, o lo que sea) y se están dando una segunda oportunidad en forma de fin de semana (no se si romántico o no) esquiando. Además, por si fuera poco, estoy de guardia, y mi busca puede sonar en cualquier momento (espero que no) para dirigirme a Dios sabe dónde...
Pero P ha decidido irse con todos los niños, Selma y su madre a pasar la tarde fuera de casa, dejándomela para mi sólo. (Siempre la quiero mucho, pero cuando hace estas cosas la adoro). Así que he puesto un CD de Debussy en el equipo de música y he empezado a leer un libro que me apetecía desde hacía tiempo...
Maravilloso, delicioso, incomparable...
mmmm, cada vez me gustan cosas más simples.
Publicado por Poncho a las 19:15
viernes, marzo 19, 2004
P suele decirme que llevo los zapatos hechos un asco. Me obliga a comprar zapatos aunque yo esté cómodo con los que llevo. A veces consigue que me compre dos pares de una sola vez. Yo no entiendo para qué, si con un par en mi armario ya me basta.
He leido el libro ADN de James Watson, en parte para ver si el premio Nobel era capaz de dar una explicación genética a la diferencia entre hombres y mujeres ante unos zapatos. Pero no. Habla mucho acerca de ADN mitocondrial, alelos y guisantes, pero de zapatos ni una palabra.
No entiendo cómo las mujeres pueden acumular tantos zapatos a lo largo de su vida (P guarda unos que dejaron de servirle cuando tenía 14 años), algunos de ellos, pese a tener años, tienen sus suelas prácticamente nuevas, ¿por qué? ¿porque pisan flojito o porque los usan pocas veces?, yo creo que hay zapatos femeninos que tienen que sentirse tremendamente frustrados, por haber sido comprados con mucha ilusión, por una cantidad imponente para ser utilizados en sólo un par de ocasiones importantes.
En mi armario guardo un par de zapatos antiguos, los de mi boda. Aunque ya los he utilizado unas cuantas veces (básicamente cada vez que voy a una boda). También hay un par de zapatos nuevos, los que pondré cuando los que llevo en estos momentos no resistan más.
Quizá P tiene razón. Mis zapatos se gastan rápido, porque camino bastante, tengo unos pies tipo barca y cuando estoy cómodo con un par de zapatos, sólo utilizo ese par. Pero creo que no se da cuenta de que los zapatos son como la vida. Al principio brillan pero molestan, y cuando te acostumbras y te sientes cómodo con ellos hay que tirarlos.
Publicado por Poncho a las 17:48
jueves, marzo 18, 2004
Habría que meter en la lista de criminales más buscados a la persona (por llamarle algo) que hizo el café que me tomé esta mañana.
Publicado por Poncho a las 14:11
miércoles, marzo 17, 2004
La diferencia que hay entre cocinar con vitrocerámica y cocinar con gas, es la misma que hay entre conducir un coche automático y uno con cambio manual. La vitrocerámica es más cómoda, pero el gas es más divertido.
Y yo me pregunto: ¿es que el progreso es aburrido?
Publicado por Poncho a las 22:03
martes, marzo 16, 2004
Hoy me gustaría comentar uno de los aspectos oscuros del matrimonio. Al menos en mi caso. Quiero decir que ha aparecido tras casarme, pero probablemente el matrimonio no sea una condición necesaria para que esto ocurra. Supongo que también se podrá dar en cualquier relación de convivencia.
El asunto al que me refiero es que aparte de convertirte en marido, pareja-oficial, compañero legal, etcétera, te conviertes en una mula de carga.
Quiero dejar claro, que esto no tiene nada que ver con la pareja que tengas. Es algo independiente, que llega poco a poco, sin darte cuenta.
Llegará un día en el que estés porteando alguna de las cargas que comentaré a continuación y pensarás: "Pero qué ha pasado. Si antes, yo hacía este mismo recorrido con las manos en los bolsillos..."
El proceso es más o menos como sigue.
Suele comenzar con la emancipación, es decir, cuando te vas del hogar famililar (sí, algunos imbéciles lo hemos hecho) para vivir solo o con tu pareja. Tu madre aprovechará para deshacerse de cantidad de cosas que le molestan (tus cosas) para poder convertir tu antigua habitación en una sala de costura, habitación de invitados, salón de juegos o lo que sea que se le ocurra.
Para facilitarte las cosas, tu madre lo habrá metido todo en cajas de cartón. Tú, al ver el volumen de dichas cajas habrás pensado: "Vida nueva, cosas nuevas. Se va todo a la basura". Pero no. Serás incapaz de deshacerte de la mayor parte de esas cosas que has acumulado durante tu vida porque son im-pres-cin-di-bles. Además, como en tu casa habrá sitio de sobra...
Tu carrera de porteador ha comenzado. Ya no tienes vuelta atrás. Es probable, que además, tengas que hacer lo mismo con las cosas de tu pareja. Da igual, estás muy contento porque al fin y al cabo esto es algo emocionante.
Por cierto, cuando hayas metido en tu casa todas las cajas, verás que no tienes tanto sitio como pensabas y que realmente puedes prescindir de muchas cosas, por lo que es probable que vuelvas a portear las cajas, esta vez con dirección al contenedor de basura.
Las vacaciones nunca volverán a ser lo mismo. Antes te ibas con una ligera bolsa en la que llevabas unos cuantos calzoncillos y calcetines y ahora llevas una maleta que a duras penas entra en el maletero del coche (a mi me han rechazado en algún taxi por el tamaño de la maleta). Mientras la arrastras (las que tienen ruedas son más cómodas, pero ojo con las cuestas abajo), te preguntas cómo puede pesar tanto si sólo hemos metido lo indispensable. Y es que ya estás metido completamente en tu nuevo papel de mula de carga.
Este papel tiene un momento importante cuando nace tu primer hijo, porque las posibilidades de hacer de mula se incrementan considerablemente. Nada, pero nada en el mundo, puede mover más bultos que un bebé. Olvídate de ir a la playa con una toalla y unas chanclas o a la piscina sólo con el bañador. De eso nada. Tendrás que llevar cunas portátiles, bolsas con ropa, meriendas, biberones, pañales, cremas, medicamentos, el coche del bebe o la sillita. Y adivina quien lo va a portear... Y no te digo nada si el bebé se va de fin de semana con los abuelos para que descanseis. ¿Descansar? Eso es lo que te va a hacer falta después de trasladar toda la impedimenta del bebé. Y piensa, que el domingo hay que traerla de vuelta.
Estate atento, porque cualquier factor aparentemente inofensivo puede convertirse en una nueva carga. Literalmente hablando, claro.
Por ejemplo:
¿Un cachorro de cocker spaniel?
No. Un saco de catorce kilos de comida dietética cada dos meses.
Adoro esos supermercados que por una módica cantidad te llevan tus compras a casa, eso si que es un gran logro de la civilización. Pero curiosamente siempre tendrás que acabar llendo a uno que no lo hace, o que queda tan cerca de tu casa que te da vergüenza encargar el transporte, con lo que estarás arrastrando por la calle un montón de bolsas de plástico que poco a poco te destrozan las manos, mientras tu intentas aparentar que no pasa nada, que lo haces todos los días y que podrías cargar con otra docena de bolsas más. Cuando llegas (de milagro) al semáforo, apoyas las bolsas en el suelo y te miras las manos, normalmente con una expresión de horror al ver los macrosurcos que te están haciendo las bolsas. Es en ese momento cuando pienso:
"Soy una puta mula de carga. Soy la puta mula de carga"
Publicado por Poncho a las 21:36
lunes, marzo 15, 2004
El puntito es La Tierra vista desde la superficie de Marte.
¿No lo ves? Haz click en la imagen.
¿No da que pensar lo insignificantes que somos?
Publicado por Poncho a las 23:14
Han sido cuatro días extraños. Vividos con el llanto a flor de piel y con la rabia contenida.
Cuatro días sin saber qué decir, sin saber qué pensar. Deseando una explicación que no existe, buscándole sentido al absurdo. Sin poder olvidar ni un sólo momento el horror, el horror...
Ni el viaje a Valladolid del viernes y los cinco minutos de paro a mediodía, compartiendo el dolor con personas a las gue nunca había visto. Ni los abrazos de p cuando le di el beso de buenas noches y ella se resistió a soltarme. Ni las caricias de P cuando hicimos el amor el domingo por la mañana. No pude olvidar ni un solo momento los cuerpos amputados, las vidas destrozadas, la desesperación de los que quedaron, cuyas vidas nunca volverán a ser iguales.
Mientras aguardaba en la cola, camino de la urna en la que depositaría por primera vez en mi vida una papeleta electoral, me esforzaba en tener la mente en blanco, me esforzaba para que mis pensamientos no volvieran, una y otra vez, a recordarme el dolor del Absurdo.
No me importaban las mentiras del gobierno, ni me alegró que perdiesen las elecciones dándonos un atisbo de esperanza que inevitablemente nos defraudará una vez más.
He guardado los periódicos de estos días. En ellos se publica, por cada una de las víctimas, una pequeña semblanza, una foto y unas líneas que tratan de contarnos quiénes fueron, qué les gustaba, qué sueños tenían...
Los guardo porque algún día los leeré. Ahora no puedo. Las lágrimas no me dejan ver las líneas, el dolor que siento impide que comprenda las palabras. Pero sé que debo leerlos, porque cualquiera de ellos podría haber sido yo. Podrías haber sido tú.
Estoy en Madrid. He llegado hoy, y seguramente serán imaginaciones mías, pero he notado que la ciudad está más silenciosa, como si el aire fuese más denso y los sonidos llegasen amortiguados. O tal vez sea que tenemos miedo de escuchar otra explosión, de que el horror comience de nuevo.
Publicado por Poncho a las 21:01
jueves, marzo 11, 2004
No lo entiendo,
nadie lo entiende,
ni siquiera ellos.
¿por qué?
¿para qué?
Publicado por Poncho a las 09:52
martes, marzo 09, 2004
Juan Diego del Tatuaje Falso nos regala, una vez más, un post genial en el que ataca el tema de las aficiones y la falta de constancia.
Una de las aficiones más típicas, asequibles y extendidas es el coleccionismo. Se puede coleccionar prácticamente cualquier cosa, desde tapones de botellas de gaseosa a coches Bentley de la década de 1920. Evidentemente, los objetos de cada colección tienen sustanciales diferencias, pero el coleccionista, sus deseos y sus manías son los mismos independientemente de la colección.
Durante un tiempo estuve preocupado porque yo jamás he coleccionado nada (salvo algún album de cromos cuando era chico), mientras veía que de todos mis amigos y conocidos, quien más y quien menos colecciona o ha coleccionado algo.
Por ejemplo, mi amiga A (mi compañera de salidas metrosexuales) realiza una curiosa colección: Colecciona colecciones.
Su casa es una exposición permanente de diferentes colecciones: pins, latas de cerveza, tapones de refresco, grabados japoneses, vitolas de puros, libros de arquitectura de Madrid, fotos, recortes de prensa. Seguramente, desde la última vez que la he visto ha aumentado su colección de colecciones.
La cuestión es que siempre me he sentido atraido por las colecciones, pero nunca he ejercido. Como digo, esto llegó a preocuparme. ¿Por qué no iba yo a poder disfrutar de un entretenimiento tan inofensivo como agradable?
He pensado bastante acerca de esto y creo que le he encontrado una explicación.
Nunca empiezo una colección, porque existe una especie de bloqueo mental inconsciente que me lo impide. Pero ¿cuál es el motivo de este bloqueo?
El motivo es que tengo un espíritu coleccionista tan poderoso, que la simple idea de no poder completar la colección me impide comenzarla. Suena absurdo, pero es la realidad. Seguramente habrá alguna explicación psicoanalítica que tenga sus raíces en mi infancia, pero no me siento con ánimos para buscarla.
Publicado por Poncho a las 13:33
lunes, marzo 08, 2004
Ya me molesta bastante que el estado me obligue a tener un Documento Nacional de Identidad, que no es otra cosa que una ficha policial. Pero que además tenga gue pagar (6.31€ importe exacto, por favor) para renovarlo es algo que hace que me rechinen los dientes. Si fuese abogado me plantearía pasarle a la administración la factura del dentista, pero como, a Dios gracias, no lo soy, me limitaré a patalear, que al fin y al cabo es el motivo por el que comencé a escribir esta página.
Hasta hace poco, en el mundo anglosajón, la idea de un documento de identidad personal era impensable: ¿por qué alguien iba a dudar de la palabra de otra persona? ¿es qué ya no se respeta la palabra de un caballero (o una dama)?
En el Reino Unido, se cancelaron todas las tarjetas de identidad al término de la Segunda Guerra Mundial, ahora, tras el resurgir del terrorismo islámico, están empezando a planterase el volver a implantar las tarjetas de identidad.
Pero en España...
En España casi nacemos con el DNI en los dientes, te lo piden para todo: trámites administrativos, compras con tarjeta de crédito, registro en hoteles. Ya estamos acostumbrados y no le damos importancia, pero si te paras a pensarlo, es como si estuvieran presuponiendo tu culpabilidad: "Este cabrón no es quien dice ser y quiere timarme, así que voy a comprobarlo..."
En EEUU, lo más parecido a una tarjeta de identidad es el permiso de conducir. Para abrir una cuenta bancaria necesitas poco más que una dirección y un número de teléfono. Y me pregunto: ¿son más pobres o son robados con más frecuencia los bancos yanquis que los españoles? Evidentemente no.
Quizás la obligatoriedad del DNI en España esté justificada, ya que el timo y el robo es una especie de deporte nacional, pero sigue pareciéndome humillante.
Por cierto, los 6.31€ los he pagado con un billete de 50 (estúpida venganza)
Publicado por Poncho a las 18:39
domingo, marzo 07, 2004
He oido en la radio una entrevista con los Estopa en la que uno de los hermanos, refiriéndose a las letras de sus canciones, ha utilizado las palabras etimología y aliteración. No se que pensará su agente acerca de que con eso hayan arruinado su imagen de chicos de barrio. Aunque supongo que lo han hecho porque saben que sus fans típicos no estarían escuchando ese programa (Radio Nacional, domingo 10:00AM)
También he escuchado la bella versión que Sole Jimenez (cantante de Presuntos Implicados) hace de "La estatua del jardín botánico", sin duda mucho más interesante que la perpetrada por el siempre excesivo Bunbury.
No es porque sea la canción que marcó un antes y un después en el pop español, ni porque cada día eche más de menos a Radio Futura, ni siquiera porque de esa canción salga el nombre de esta página. Simplemente es una de las canciones más hermosas y enigmáticas que se han escrito. Los que no la conoceis buscadla, los que la conoceis volved a oirla y disfrutad.
Publicado por Poncho a las 21:59
Hay actores que nunca llegan a ser superstars, pero que se hinchan a hacer películas. Ahora mismo estoy viendo simultáneamente (sí, además estoy escribiendo este post y leyendo un libro) tres películas en las que sale Timothy Hutton:
AXN: The falcon and the snowman (con Sean Penn)
TCM: Beautiful Girls (con Matt Dillon)
Fox: The dark half (con él mismo)
Se que parece un plan bastante patético para un sábado noche, pero creedme, se llega una edad en la que la vida ya no se limita a fiesta, copas y excesos...
O sí, pero ahora la fiesta es privada (P y yo), el whisky es de malta, y los excesos son una cena de lujo para dos y algo que quedará entre nosotros.
Publicado por Poncho a las 01:02
sábado, marzo 06, 2004
Siempre me ha gustado escuchar la radio. Recuerdo con cariño los programas que acompañaban mis horas de estudio, casi siempre por la noche. Mis favoritos eran aquellos que no tenían más que un locutor de agradable voz, cientos de discos, casi todos antiguos, casi todos románticos; y largos monólogos que hablaban de sentimientos compartidos por todos los escuchantes nocturnos. De vez en cuando recibían llamadas en las que seres noctámbulos contaban sus penas, casi todos eran insomnes, estudiantes, taxistas, camioneros, prostitutas, vigilantes...
¡Cuantas almas gemelas habré dejado pasar por no haber podido entrar en antena!
En una época en que todavía no sabía qué iba a hacer con mi vida, pensaba, que "cuando fuese mayor", me encantaría poder hacer uno de esos programas, en los que pondría la música que me gusta, contaría mis cuentos y hablaría con gente desconocida que sin embargo tendría mucho en común conmigo.
Todavía no he tenido la oportunidad de hablar por la radio, así que tengo que conformarme con hacer un programa escrito y off-line. Pero creedme, cada vez me gusta más. Porque el blogging me ha dado la oportunidad de encontrar otros "programas" que me gustan todavía más que el mío.
Publicado por Poncho a las 18:17
viernes, marzo 05, 2004
Cuando colgaste, me quedé escuchado. Tres pares de pitidos y después el silencio. Mantuve el teléfono junto a mi oreja, sin atreverme a moverlo, disimulando, como si todavía me hablaras. Creo que incluso asentía con la cabeza para engañar a cualquiera que me mirase. Dándote la razón que otras veces te niego. Pensando en que podría haber dicho aquella palabra, o que podría haberme callado en aquel momento.
Temía separame del teléfono, por miedo a quedarme totalmente solo. Lo último que había oido de tu voz, todavía retumbaba entre los cartílagos de mi oreja y los botones de goma del móvil. Y quería conservarlo. Quería seguir oyéndo tu última palabra durante el resto de mi vida, pues ¿No es mejor oir algo que no quieres a no poder oir nada?
Después de unos minutos supe que no podría seguir así demasiado tiempo. La gente empezaría a sospechar. Debería decir algo, pero las palabras no salían de mi garganta. Tenía miedo de que se perdiesen en el aire. ¿Qué sentido tenía decir algo que tu no podrías escuchar?
Finalmente bajé el brazo. El aire frío entró por mi oido, limpiando dolorosamente los últimos restos que me quedaban de ti. Di media vuelta y me senté en una butaca del hall. Puse el teléfono encima de la mesita y comencé a mirarlo. Deseando con todas mis fuerzas que sonase, me daba igual quien fuese. Porque yo haría que fueses tu. Sólo quería una llamada, para poder responderla y simular durante unos pocos minutos más, que todavía hablaba contigo.
Publicado por Poncho a las 19:20
jueves, marzo 04, 2004
Cenar solo es triste. Pero todavía lo es más, el no tener a nadie con quien desayunar.
Hoy he hablado por teléfono con p. Oir su vocecita por el auricular diciendo: "¿papi?, ¿papi?" me ha puesto un nudo en el estómago que todavía me dura.
Cada vez le veo menos sentido a vivir tal como lo hacemos. Nos hemos equivocado en algo al plantear el funcionamiento de esta sociedad y es demasiado tarde para rectificarlo.
¿Qué sentido tiene trabajar para sobrevivir renunciando a las cosas que son verdaderamente importantes?
¿En cuántos euros está valorada la sonrisa de una niña pequeña?
Le he comprado un regalo a mi suegra. Es un dedal para su colección, con la cara de la futura reina Letizia (a la cual odia). Me encantará ver su cara (la de mi suegra) cuando se lo dé. Estas son las cosas que hacemos los yernos.
¿Cómo podiamos vivir sin teléfono móvil?
Entre las monedas que me ha devuelto la máquina de café había una moneda de 10 céntimos de euro de Finlandia.
Hoy estoy cansado.
Publicado por Poncho a las 00:59
miércoles, marzo 03, 2004
Hoy he visto, en el jardin del edificio donde tengo el curso, una hilera de orugas de más de un metro de largo. La formaban unas cuentas decenas de bichos, y reptaban por el empedrado como si estuviesen convencidas del lugar al que iban, aunque yo estoy seguro de que se limitaban a seguir a la oruga de cabeza. Algunos de mis codiscípulos comenzaron a hacer aspavientos y a emitir exclamaciones de asco. Mientras yo pensaba en lo mucho que nos parecemos los humanos que todos los días vamos a trabajar como si estuviésemos siguiendo a una oruga que no vemos.
Publicado por Poncho a las 01:19
martes, marzo 02, 2004
El lugar donde estoy recibiendo un curso durante esta semana, tiene varias aulas con nombres de escritores españoles. Está la sala Cervantes, la Quevedo, la Góngora. A mi me ha tocado la LopeZ de Vega
:O
Espero que sea la luz de esa sala, pero hoy me he fijado en que mi piel ha adquirido un curioso tono amarillento. ¿Será debido a la salsa agridulce de la Casa de Bambú? No lo creo, llevo casi dos semanas sin probarla...
Publicado por Poncho a las 00:16
Al final resultó que "Lost in translation" me ha gustado mucho. Ya se que había dicho que sólo me había parecido pasable. Pero desde entonces no consigo quitármela de la cabeza: Los ojos de Charlotte cuando mira el paisaje de Tokio desde la ventana del hotel, el gesto de Bob cuando piensa en lo que se ha convertido su vida, la soledad que ambos sienten en una de las ciudades más pobladas del mundo.
Yo he entendido la película desde el punto de vista del personaje masculino. Supongo que es inevitable, dado mi sexo y que estoy empezando una etapa de la vida que está más cercana a Bob que a Charlotte. Entiendo perfectamente lo que siente el personaje. Cuántas veces me he sentido solo en una fiesta, cuántas veces he tenido pánico pensando en el futuro, en lo sencillo que es equivocarse o fallar.
Me encantaría poder ver la película desde el otro punto de vista. ¿Qué piensa Charlotte?.
Al margen de su sexo, debería poder sentir algo parecido. No hace tanto que tuve su edad. Hubo un tiempo en que no sabía que quería hacer, no sabía que iba a hacer con mi vida, y también eso me preocupaba, pero no puedo recordar con nitidez cuáles eran mis sentimientos de entonces. Sólo tengo un vago recuerdo de desazón.
¿Hubiesen sentido lo mismo si en vez de en Tokio se hubiesen conocido en un hotel de San Francisco? No lo creo. Por lo tanto, ¿es un sentimiento auténtico? o un mero resultado de las circunstancias.
¿Importa?
No lo se. Pero la verdad es que esa historia me ha llegado muy adentro y ha pasado a formar parte de mi, porque por si no lo sabíais, las personas somos un tapiz hecho de historias, algunas contadas, algunas inventadas y otras que todavía no nos hemos ni imaginado.
Por cierto, ¿dónde están esos caballeros bogoteños? (¿o bogotanos?), mi amiga Olavia quiere ir al cine y no tiene quien la invite. Chicos, a ver si os estirais...
Porque no hay un puente aereo Madrid-Bogotá, que si no...
Publicado por Poncho a las 00:04
domingo, febrero 29, 2004
Me siento como cuando estaba en el colegio y nadie me escogía para su equipo de fútbol, o como cuando había que hacer grupos para alguna actividad de manualidades, o de laboratorio, o de gimnasia. Siempre me quedaba solo.
Pensaba que lo había superado, y que con los años había vencido la timidez, me había convertido en un ser extrovertido al que no le cuesta relacionarse. Pero parece que no es así.
NADIE ME HA INVITADO a unirme a alguna red social tipo Orkut. Desde que oí hablar de ellas hace meses estoy esperando y nada...
Soy una vergüenza para los profesionales de IT, cómo voy a poder prosperar en mi campo sin los contactos adecuados, cómo voy a socializarme dentro de la Red si no conozco a nadie.
Una vez más, se me cierran las puertas antes de darme cuenta de que existen.
Publicado por Poncho a las 12:45
sábado, febrero 28, 2004
Al final, resultó que Mirta Bertotti ni es gorda ni es mujer. Es un hombre que se llama Hernán y que ha desarrollado "un experimento de ficción", el cual le ha salido bastante bien, ya que ha creado uno de los blogs en español más visitados.
Desde el principio se especuló con que las historias de Mirta eran demasiado buenas y divertidas para ser reales, pero una legión de seguidores (y la propia Mirta) proclamaban la veracidad del asunto. Creo que incluso había lectores que decían conocer a alguien que conocía a la familia Bertotti. No me extrañaría que el turismo al pueblo de los Bertotti (Mercedes) haya aumentado.
La verdad es que algunos posts eran demasiado delirantes para ser ciertos, por ejemplo la historia del peep show con webcam organizado por la hija con los consiguientes cabreo del progenitor y paliza. Y qué decir de la abducción extraterrestre de uno de los últimos posts. Pero aún así, a docenas de lectores les han roto el corazón al descubrir que Mirta y su familia no son reales (al menos fuera de la imaginación del autor). Estoy seguro de que habrá gente que se resista a creer lo evidente y piensen que el propio Hernán es un invento de Mirta y no a la inversa.
¿Cuál es el objetivo de hacer algo así? ¿Agradar? ¿Divertirse? o conseguir un contrato para escribir un libro tal como han hecho la puta de lujo (perdón, Call-girl) Belle o el iraquí
Salam Pax
Yo supongo que lo lógico es empezar como un mero entretenimiento, ver que se ha logrado cierto éxito y agarrarse a las oportunidades que éste brinde. ¿O no está la vida muy mal para dejar pasar cualquier oportunidad de prosperar?
Yo estoy casi seguro de la autenticidad de los blogs que leo, porque se que los autores de algunos de ellos también me leen. Creo que todos mis amigos de la Open List son reales. Bueno, casi todos. No me extrañaría que alguno de ellos fuese un personaje de ficción que escribe un blog como si fuese una persona normal :)
¿No sería bonito:?
La blogosfera, un espacio donde seres reales conviven con los imaginarios, igual que en el Toontown de Roger Rabbit. Un lugar donde todo es posible hasta que a alguien también se le ocurra la forma de terminar también con esto.
Publicado por Poncho a las 16:11
P y yo hemos ido al cine. Hemos visto "Lost in translation". Yo estaba convencido de que me iba a gustar mucho, pero me ha parecido simplemente pasable. Seguramente la película es mucho mejor de lo que a mi me ha parecido, pero creo que mi estado de ánimo ha influido bastante.
Había algo en la protagonista que no acababa de gustarme, y al final me he dado cuenta de lo que era. Scarlett Johannson se parece mucho, pero mucho a una ex-novia. Se parece sobre todo a cuando mi ex se enfadaba conmigo, lo cual sucedía con bastante frecuencia. De hecho creo que sólo la recuerdo enfadada.
Publicado por Poncho a las 00:39
Hoy desperté temprano, de una pesadilla en la que moría en un accidente de avión. He tenido un día de mierda en el trabajo. Llueve a mares y hace un frío que pela.
A mi jefe se le ha ocurrido que tengo que pasar la semana que viene en Madrid asistiendo a un curso en el que ya estuve hace dos años y que no me sirvió para nada.
Llevo todo el día intentando convencerme de que se como separar mi vida del trabajo, y los escasos momentos en que me parece que soy capaz, me doy cuenta de qué sólo me lo parece porque estoy en la cresta de una ola ciclotímica y que lo único que me queda es descender como una bola de nieve imparable hasta el valle de la desesperación.
Noto como me acechan los ataques de ansiedad, pero por suerte, eso sí se controlarlo. Es uno de esos días en los que me gustaría enviarlo todo a la mierda y hacer lo que realmente me gusta. El problema es que no estoy seguro de qué es eso. De cualquier modo, lo único que me da algo de esperanza es pensar que en cualquier momento puede suceder algo bueno. Algo realmente bueno...
Es que en el fondo, soy un optimista.
Publicado por Poncho a las 00:26
viernes, febrero 27, 2004
"Microsoft patenta el escritorio virtual"
Billy, Steve y su panda, hacen una demostración de lo que es una política innovativa-agresiva patentando algo que no han inventado ellos y que existe desde hace años (muchos)
La noticia me llegó por Barrapunto
Publicado por Poncho a las 18:29
Desde hace tiempo me apetece fotografiar y coleccionar los toros de Osborne que se ven por esas carreteras de España. Lo malo es que casi todos están en carreteras nacionales, y yo soy hombre de autopista.
De todas formas, en uno de mis últimos viajes conseguí esta inquietante foto:
Publicado por Poncho a las 09:46
jueves, febrero 26, 2004
Uno de mis pequeños placeres es esa deliciosa anticipación que siento cuando observo los libros que tengo apilados para próximas lécturas y trato de decidir cuál de ellos será el siguiente. En la selección, influye el libro que haya acabado de leer. Trataré de que la temática del recién terminado sea diferente a la del próximo. Si aquél no me gustó demasiado, trataré de seleccionar uno que sepa que me va a gustar. Si fue un libro triste, intentaré que el nuevo me alegre.
El proceso se convierte en un rito delicioso que casi siempre termina en mi sofá favorito, acariciando el lomo de mi nuevo compañero saboreando con antelación los momentos de placer que me va a deparar.
Si. Soy fetichista. ¿Tu no?
Publicado por Poncho a las 16:00
Era inevitable, antes o después iba a suceder. He leido "El código Da Vinci" de Dan Brown. Desde hace unos meses es imposible viajar en avión, metro o autobús y no ver a alguien que lo esté leyendo. Me lo han recomendado amigos, familiares y programas de radio, así que he tenido que leerlo con una inevitable predisposición a la crítica.
Este libro es otro de los parientes, salvando las distancias, de "El péndulo de Focault". Una trama peliculera, adornada con enigmas y acertijos (algunos de ellos realmente tontos) sobre "escenarios naturales". Cualquiera que haya estado en los lugares de desarrollo de la historia (París y Londres), pasará un buen rato leyendo las descripciones de cómo llegar a algunos de los sitios más conocidos de dichas capitales.
Quizá, el éxito de la novela se deba a eso. A la inclusión de personajes, entidades, organizaciones y lugares que son reales. Por supuesto también ha influido (mucho) la incorporación de un elemento de escándalo, tal como es la aparición del Opus Dei en uno de los lugares de preferencia de la historia. Digamos que La Obra no sale demasiado bien parada.
Por lo demás, es una novela discretita. La trama empieza bastante bien, y se mantiene dignamente a lo largo de su desarrollo, gracias al descubrimiento paulatino de las claves de la historia. El ritmo frenético se mantiene (la historia dura poco más de 24 horas), pero a mi me ha llegado a cansar. Lo que más me ha gustado ha sido el manejo de la simbología. Se mezclan obras de arte sumamente conocidas con significados ocultos, palabras de lenguas olvidadas y símbolos aparentemente inofensivos e insulsos, que bajo la luz adecuada se revelan imprescindibles para entender el cristianismo.
Si te gustaron "El ocho" o "El círculo mágico" (ambas de K. Neville), te gustará "El código Da Vinci". Aprovecha estos días de mal tiempo para quedarte una tarde en casa con una novela entretenida (cualquiera de las que he mencionado ;)
Publicado por Poncho a las 10:49
miércoles, febrero 25, 2004
martes, febrero 24, 2004
Resulta curioso lo fácilmente que asumimos ciertas cosas, simplemente porque nos han dicho que son de una forma determinada o que sucedieron de tal manera. Es sabido que cuanto más se repite una mentira, más cerca está de convertirse en realidad. Vivimos en un mundo en el que los rumores son convertidos en noticias de actualidad, y muchos de ellos crecen a lo largo del tiempo hasta tragarse, incluso, a las personas que son su objetivo.
Una de las mentiras históricas mejor establecidas y más elaboradas ha sido la del descubrimiento de América por Colón. Todo el mundo tiene más o menos asumido que mucho antes de que llegase Colón, ya lo habían hecho los navegantes escandinavos, incluso llegaron a establecer algunos pequeños poblados en Terranova. Parece ser que de vez en cuando aparecen pruebas arqueológicas de que esto fue así.
Sin embargo, lo que no resulta tan conocido, al menos hasta ahora, es una historia mucho más grande que en su momento fue acallada por los reinos y gobiernos que la conocían y que el tiempo se encargó de ocultar hasta nuestros días.
Esta historia dice que Colón no fue el primero en llegar a América, Magallanes no descubrió el estrecho que lleva su nombre, ni su expedición fue la primera en dar la vuelta al mundo y Cook no fue el descubridor de Australia y Nueva Zelanda. Estos grandes navegantes separados por el tiempo y unidos por su fama, comparten algo más que su popularidad. Todos ellos fueron guiados por unos mapas que otros grandes navegantes habían confeccionado muchos años antes.
Esta historia está contada en un libro titulado 1421 y escrito por Gavin Menzies, oficial retirado de la Royal Navy.
1421 fue el año en que la mayor flota que el mundo había conocido se hizo a la mar desde el imperio chino. Esta flota tenía órdenes del emperador Zhu Di de llegar a los confines del mundo buscando nuevas rutas de comercio y cartografiando las tierras más lejanas. El viaje duró dos años y tuvo un éxito mucho más allá de lo esperado. Pero cuando la flota volvió a China se encontró con que Zhu Di había perdido el control del imperio y se estaba llevando a cabo una destrucción sistemática de todos sus logros, incluidos los descubrimientos logrados por la flota...
Reconozco que la historia suena a timo, pero el autor del libro pone sobre el tapete cientos de pruebas de difícil refutación que sirven para apoyar su teoría. A pesar de que el libro no pasará a la historia como una joya estilística, es de fácil lectura y casi siempre entretenido. Un aspecto original, es que el libro es sólo una parte de un proyecto más amplio que está en evolución, incorporando nuevas pruebas que apoyan la teoría. Este proyecto puede ser seguido a través de la página web en 1421
Publicado por Poncho a las 20:29
sábado, febrero 21, 2004
El Centro Conde Duque presenta la exposición "Todo Incluido": imágenes urbanas de Centroamérica. Así que, una vez más, los abanderados de la metrosexualidad: mi amiga A y un servidor, nos acercamos por allí.
Hay unas cuantas series de fotografías con diversos grados de intensidad. Casi todas mostrando la realidad de la vida urbana en centroamérica, alejándose de los estereotipos turísticos. También hay un par de videos experimentales que tratan de expresar la lucha que cada día realizan sus habitantes para sobrevivir.
Uno de los videos me impresionó: Se trata de Barrio, del panameño Brooke Alfaro. Para la realización de esta obra, el artista convenció a dos pandillas de un barrio marginal de Panama City para interpretar una canción de un conocido cantante local "El Rookie". En principio, la idea de Alfaro era hacerles rodar juntos, pero la tarea se mostró imposible por el odio que se profesan las bandas rivales. Así que se contentó con grabarlos por separado. En la exposición, ambos videos se proyectan simultáneamente en pantallas gemelas, dándole la impresión al visitante de que se encuentra en medio de un conflicto lírico, en el que las imágenes proyectadas se contestan unas a otras con las estrofas sincopadas del hip-hop del Rookie. Es de tal realismo, que hubo momentos en los que tuve la impresión de que la agresiva actitud de los intérpretes, iba dirigida a mi.
Si vais a la exposición, no os lo perdais. También son dignos de ver la angustiosa Habitación de Algodón, y el montaje de bolsas de agua unipersonales de Nicaragua.
Publicado por Poncho a las 21:09
Recapitulando.
Mi ingesta calórica de la semana en Madrid
Lunes
Desayuno (8:00, Cafetería del aeropuerto)
Pincho de tortilla y café cortado
Comida (14:45, Mesa de la oficina)
Bocadillo de calamares
Cena (21:30, Casa)
Tortilla de bonito
Quesos variados
1 manzana (Granny Smith)
Martes
Desayuno (09:20, Cafetería Broker, Centro Azca)
Dudo entre churros o porras. Me decido por mi standard: Café Cortado y Pincho de tortilla
Comida (14:30, Vip's c/Orense)
Ensalada Louisiana
Cena (22:00, Casa)
"Menú soltero" de la casa de bambú. Es decir:
Rollito de primavera
Pollo con Almendras
Arroz tres delicias
Miércoles
Desayuno1 (9:00, Casa)
Sandwich de pavo con queso
Desayuno 2 (10:30, Vip's c/Sor Angela de la Cruz)
Café con churros
Comida (14:30, Bar al lado de la oficina)
Combinado n°2, consistente en: Pollo a la plancha, Ensaladilla rusa, Tortilla francesa (este debería llamarse Plato Napoleon, o algo así)
Cena (22:00, Zona de Sol)
Tapas
Jueves
Desayuno1 (8:45, Casa)
Sandwich de pavo con queso
Desayuno 2 (11:00, Hotel Hesperia)
Bollería fina
Comida (Vips's de Alcalá)
Hamburguesa Mediterranea
Cena
A Dios gracias ya he llegado a casa y he vuelto a la comida normal.
Además hubo:
1 botella de litro de cerveza
1/2 paquete de pan integral con cereales
1/2 paquete de galletas integrales con fibra (hay que cuidar el tránsito intestinal)
Incontables cafés
Dios! cada vez me doy más pena.
Publicado por Poncho a las 20:40
Quizás fue porque estaba cansado de toda la semana fuera de casa, o quizás por el horrible aterrizaje con viento lateral, o puede que fuese porque nadie había ido a buscarme al aeropuerto. Puede que la culpa fuese del lamentable estado de mi cuenta bancaria o que preveía el puyazo que mi iba a dar el taxi que me llevaba a casa (tarifa fija, 38 euros).
La cuestión fue que en la oscuridad del asiento trasero, de aquel taxi que olía a aceite de oliva caliente, empecé a llorar como no lo había hecho desde hacía mucho tiempo. Un lloro silencioso, con lágrimas amargas que marcaban, al rojo vivo, surcos en mis mejillas. Creo que el taxista no se dió cuenta, iba concentrado en la carretera y en las noticias de la radio: Una banda terrorista había aportado su semilla de cizaña al cultivo de malas hierbas en que se ha convertido este pais. En aquel momento me daba igual todo, que los terroristas ganasen las elecciones, que el taxista me viese llorar o que no tuviese dinero para pagar la carrera... Sólo estábamos yo, mi dolor y las estrellas que veía desde la ventanilla. Juraría, que una de ellas se apagó en el preciso momento en que la miraba, pero supongo que fue mi inconsciente tratando de decirme algo, aunque me da miedo saber qué.
Publicado por Poncho a las 14:37
miércoles, febrero 18, 2004
Me he dejado influir por las (buenas) críticas y he ido a ver "21 gramos"
La película son tres historias que fluyen hacia un lugar común para, a partir de ahí, fundirse hasta el desenlace. La originalidad viene de la estructura narrativa. Las historias están contadas en desorden temporal, lo cual obliga al espectador a concentrarse en el hilo de la historia. Al principio resulta desconcertante, pero en poco tiempo las piezas empiezan a encajar. En este aspecto, me ha recordado mucho a "Memento". El problema, es que el puzzle se alarga demasiado, y lo que al principio resultaba estimulante, hacia el final de la película resulta tedioso. Con el agravante de que la historia no da un respiro. Es angustiosa de principio a fin. La atmósfera es sucia y los escenarios pasan de la asepsia más impersonal a los más deprimentes lugares.
Las interpretaciones de los tres protagonistas son... intensas. Quizá demasiado. Es algo a lo que Penn nos tiene acostumbrados. Parece que pasada su época de pipiolo y marido de Madonna, se ha autoencasillado en personajes atormentados que le van bien a su aire a lo James Dean del ciberespacio. Del Toro en su línea de macho con sobrepeso y las principios firmes. ¿Cuándo le veremos en una comedia?. ¿Y Naomi Watts? Pues parece que por fin ha hecho una película decente.
En resumen. No me ha gustado. Reconozco que la historia es buena, y está bien contada. Pero antes de la primera hora, ya empecé a mirar el reloj, se me ha hecho eterna. Creo que parte de la culpa de su lentitud viene por la cantidad de planos casi fijos, de duración excesiva, que buscan darle trascendencia a ciertos momentos de la historia.
Se podría haber hecho más con menos.
Publicado por Poncho a las 00:11
lunes, febrero 16, 2004
¿Un soneto?
Un soneto:
Bienvenidos queridos compañeros
tomad asiento en esta mi morada
donde cuento mis sueños más sinceros
con el fin de obtener vuestra mirada
Un amigo me ha dicho que quisiera
en este blog dejar un comentario
Por agradaros yo haría lo que fuera:
He instalado el software necesario
Sentiros libres para comentar
hacedlo sin prejuicios ni complejos
decidme las palabras que os sugiero
Que yo espero con ansia el despertar
de la prosa de amigos extranjeros
aunque cuenten historias que no quiero.
A partir de ahora, si alguien tiene algo que decir, podrá hacerlo utilizando el sistema de comentarios. No seais tímidos ;)
Publicado por Poncho a las 23:16
Desde hace tiempo me siento dividido, splitted como dicen en imood. Siento como si fuese dos personas. Una que disfruta de los momentos agradables, con su maravillosa familia y sus buenos amigos. Y otra a la que le suceden las cosas "malas", una persona estresada por el trabajo, que tiene que pasar días lejos de su casa echando de menos a su mujer y a su hijita.
No dejo de repetirme que no tengo motivos para quejarme, que mi trabajo es sólo eso, un trabajo, que mucha gente desearía tener lo que yo tengo y que no debo dejar que dirija mi vida
Y a veces, durante un momento, logro convencerme, pero esto dura poco y la angustia vuelve rápido.
Me preocupa saber durante cuanto tiempo podré seguir así. Pero me preocupa más que llegue a acostumbrarme a vivir de esta forma.
En fin, para bien o para mal, el tiempo dirá.
Publicado por Poncho a las 22:11
Supongo que el viaje podría haber ido peor. Supongo que en vez de haber estado una hora dentro del avión antes de que éste despegase, podría haber estado dos. Supongo que podría haber llegado con tres horas de retraso en vez de con hora y media. Supongo que el tio que se sentaba a mi lado podría haberme escupido en vez de limitarse a darme codazos (al principio pensé que quería ligar conmigo, porque no dejaba de tocarme la pierna). Ah, pero espera, que este no se fue de rositas. Al aterrizar le agredí en la espinilla con mi trolley recién estrenado y no dijo ni mu. Por si acaso...
También supongo, que el taxi podría haberme cobrado 60 euros en vez de sólo 30, y supongo que la empresa podría devolverme ese ticket en vez de aceptarlo, pero esto está por ver.
Supongo que en vez de tener que estar en Madrid hasta el jueves, podría haber tenido que estar dos semanas.
Pero la verdad es que nada de esto me sirve de consuelo.
Publicado por Poncho a las 22:03
viernes, febrero 13, 2004
jueves, febrero 12, 2004
Parece que de vez en cuando hay justicia. p ha llegado de la guardería diciendo que Pablito se ha hecho caca delante de toda la clase.
Me alegro! Ojalá le siga pasando cuando tenga quince años.
:)
Publicado por Poncho a las 20:43
miércoles, febrero 11, 2004
p ha tenido su primer percance de guardería. Resulta que un hijo del demonio llamado Pablito le ha mordido en una mano. No ha sido nada, sólo el susto y una pequeña heridita. Mi sentido común me dice que son cosas de niños, inevitables y que no pasa nada...
Pero el resto de mis sentidos me incitan a exterminar a Pablito y a toda su familia. Es duro ser padre.
Publicado por Poncho a las 16:30
martes, febrero 10, 2004
Philip K. Dick fue un soplo de aire fresco para la literatura de ciencia ficción durante los años 60 y 70 del siglo XX. La mayor parte de sus obras estaban ambientadas en un futuro cercano (finales del XX o principios del XXI) y nos ofrecían un panorama innovador para la época: Un mundo dominado por las corporaciones y la publicidad. Muy diferente del acostumbrado space-opera. La sociedad que proponía Dick, estaba obsesionada por la riqueza y sus miembros habían perdido casi totalmente su intimidad e individualidad. Sus protagonistas son personas normales que luchan por salir adelante en un entorno hostil. Lo cual da a las historias un halo de realidad que contrasta con el escenario en el que desarrollan.
Algunas de sus novelas como Sivainvi o Ubik pueden resultar extrañas y difíciles para un lector desprevenido, pero merece la pena hacer el esfuerzo de sumergirse en sus historias, disfrutar el ambiente y sentir la perplejidad que sufren sus protagonistas.
Como si fuese uno de sus protagonistas de, Dick murió casi en la pobreza. Ninguna de sus obras había conseguido el éxito que lograban contemporaneos como Clarke, Asimov, Herbert o Heinlein...
Hasta que Ridley Scott rodó "Blade Runner", basada en su novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?".
Desgraciadamente, cuando se estrenó la película Dick ya había muerto y no pudo disfrutar del éxito posterior, ya que sus obras póstumas, se convirtieron en best-sellers y siguieron otras adaptaciones al cine, como "Minority Report" basada en el relato del mismo título, "Desafio Total" basada en "Podemos recordarlo por usted al por mayor", "Screamers" basada en el relato "Segunda Variedad" y "El infiltrado", basada en el relato "El impostor", además de algunos otros trabajos en proyecto de ser rodados.
Todas estas películas le convierten en el escritor de ciencia-ficción del siglo XX que más ha influido en el cine (y por lo tanto en gran parte de la sociedad). Resulta curioso que los otros autores anteriormente mencionados, tienen una contribución bastante pobre al séptimo arte:
Asimov: El hombre del bicentenario
Clarke: 2001 y 2010
Herbert: Dune
Heinlein: "Tropas del espacio" y "The puppet masters"
Concluyendo: Sus libros de relatos son especialmente apropiados para tener lecturas entretenidas y originales. Así que ya sabeis: Leedlo.
Publicado por Poncho a las 21:04
En una TV local de mi ciudad, están reponiendo una de las series ochenteras que más disfrutábamos mis amigos y yo: "Brigada Central". Una serie de acción a la española con persecuciones cutres, whisky de garrafón y alguna escena en la que se veía más piel de lo acostumbrado.
Estaba protagonizada por el actor que peor grita del mundo: Imanol Arias, en el papel de "Flores, el gitano". Un hombre que pese a tener un pasado delincuente, se había convertido en un eficaz comisario de policía.
Estaba acompañado por un grupo de intérpretes que sería difícil volver a reunir. Algunos de ellos eran:
Patxi Andion: interesante actor y curioso cantante. Su gran éxito de la época fue "Si yo fuera mujer"
Ana Duato: Entonces era la prima de Nacho y ahora es la mama Alcántara.
Fernando Guillen: ¿Futuro suegro del alcalde?
Assumpta Serna: Elige una teleserie de la época de más de diez capítulos y seguro que sale Assumpta.
Isabel Serrano: En el papel de la poli buena (por lo buena que estaba, claro). La última vez que la vi fue en un pub en Madrid, creo que era la novia del mago que actuaba, o algo así.
Emma Ozores: Sin comentarios. Supongo que la dejan actuar para que deje de dar la brasa.
Rafael Alvarez "El Brujo": Impagable como uno de los gitanos Horowitz.
Feodor Atkine: Perverso guiri.
y
Jose Coronado: Era un policía que no tenía clara su sexualidad. Pero para solucionar eso estaba Flores, que se lo llevaba de putas para aclarar al chaval. Cada vez que recuerdo sus actuaciones en Brigada Central, me maravillo de lo mucho que ha mejorado como actor (si, increible)
Seguro que hubo muchos más, pero estos son los que mi maltrecha memoria recuerda.
Ahora que están de moda los canales temáticos, me encantaría uno que programase exactamente lo que TVE ponía hace 15 o 20 años.
Publicado por Poncho a las 20:30
Normalmente, me molestan bastante los tests del tipo "¿qué canción de coldplay eres?" o ¿qué bebida eres?, pero este es diferente: ¿Qué película alquilo?
Al menos, a mi me ha funcionado. Me ha recomendado una de las películas que más me han gustado últimamente: "Hable con ella"
Probadlo y ya me contareis.
Publicado por Poncho a las 17:46
lunes, febrero 09, 2004
Vivir para ver...
He visto a Paulina Rubio hablar sensatamente acerca del pezongate y de lo muertos de risa que estamos en Europa acerca de la actitud de los USA y sus falsos directos.
Lo digo una vez más: tiene que ser horrible ser estadounidense... y saberlo!
Publicado por Poncho a las 17:34
sábado, febrero 07, 2004
Llevo toda la semana esperando un momento de tranquilidad para deleitarme con la review que Hernan ha hecho sobre este jardín.
Es muy de agradecer que se haya tomado la molestia de hacer un repaso corto, pero preciso (somos bastantes) de toda la OpenList.
Hernan, gracias por tus palabras (aunque hayas escrito mal el título ;) me han emocionado. Con tu permiso, y en un ataque narcisista voy a reproducirlas aquí:
Un jardin extraño: La isla verde de la open list, un blog recomendado para las mujeres sensibles que se inspiran en comentarios con alma. El conocimiento literario viene no por el lado amargado del critico, sino el del lector adicto al buen material. Blog tranquilo, 0 insultos, 0 critica social, 0 inconformismo o odio. Debe aburrir a mas de uno en la open list. Bueno, excepto por lo de la metrosexualidad, que alguna opinion debio provocar. :)
Publicado por Poncho a las 12:59
viernes, febrero 06, 2004
Frankie fue a Hollywood y no le gustó demasiado lo que se encontró:
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There's a place where a kid without a cent He can grow up to be president. A magic kingdom filled with Barbie dolls If you've got the time we can make it a good time. Americanos - Blue Jeans and Chinos Coke Pepsi and Oreos - Americanos. Movies and heroes in the land of the free You can be what you wanna be. They know how to advertise Sell you anything at any price Need it or not that's what you got yeah. Take no bull from anyone we just wanna have some fun We got the Queen of Soul created to Rock'n Roll yeah! |
Americanos - Blue Jeans and Chinos Coke Pepsi and Oreos - Americanos. Low riding Chicanos in the land of the free You can be what you wanna be. Satellite stations across the nation That's cable TV for you and me. I' cleaning kitchens washing pots and pans Everything's organized from crime to leisure time. High schools and swimming pools king sharks and fools. Americanos - Blue Jeans and Chinos ... Americanos - Blue Jeans and Chinos ... |
Normalmente no pongo canciones enteras, pero esta vez me pareció justificado.
La nación más poderosa del mundo, nos regala, una vez más, una demostración de su hipocresía, cinismo y absurda manera de ver la realidad. Por el tratamiento tan serio que le han dado los reaccionarios medios de comunicación de USA, parece que es mucho más importante que una cantante haya enseñado una teta que el resto de problemas (y son muchos) que tiene aquel país (y por añadidura todos los que vamos a su remolque).
Estos yanquis... Recuerdo que aquí no se armó ni la mitad cuando se le escapo una teta a Sabrina, y eso que eran otros tiempos, y eso que las tenía mucho más grandes que la Jackson.
Por cierto, ¿ahora los Jackson famosos son Michael, Jermaine, LaToya y LaTeta????
Publicado por Poncho a las 16:51
jueves, febrero 05, 2004
Acabo de recordar que me deseperté en mitad de la noche sintiendo un intenso dolor en el pecho. Entre las brumas del sueño, me pareció muy lógico pensar que era la consecuencia de haber cenado sashimi (al final conseguí ir a Donzoko :), y que lo único que debería hacer sería controlar la respiración hasta que me viniese el infarto.
Publicado por Poncho a las 14:45
miércoles, febrero 04, 2004
El hombre que estaba comiendo en la mesa de al lado del restaurante chino, se transformo ante mis ojos en una anciana de pelo blanco!
Creo que me ha vuelto a sentar mal el glutamato monosódico.
Publicado por Poncho a las 16:23
lunes, febrero 02, 2004
En todas las casas que conozco existe un cajón donde se acumulan todas aquellas cosas de clasificación difícil. Es el lugar donde encontrarás el encendedor que te hace falta para prender la llama del calentador de una romántica fondue.
Publicado por Poncho a las 23:21