Ha faltado esto, qué digo esto, Mucho, muchísimo menos para hacerme olvidar el cansancio de la semana fuera de casa y convertirme en una persona completamente realizada, porque, queridos amigos, hoy he logrado el objetivo por el que secretamente, hace cinco años, acepté venir a trabajar a Madrid. Ha costado, pero hoy la he visto. He visto a Yola Berrocal. Y eso que el momento no ha sido completo porque se me ha escapado sin firmar un autografo. La culpa la ha tenido la costumbre que tienen los famosos de estar continuamente hablando por el móvil. Bueno, eso y que un servidor puede ser muy fan, pero ante todo es educado, y antes defradudado hasta la muerte que interrumpir una conversación ajena. Y mira que lo tenía todo preparado: el bolígrafo, una tarjeta de la empresa (para firmar por detrás) y la frase: "pon para Poncho, por favor, me llamo X, pero todos me llaman Poncho".
Ha sido en el aeroppuerto. Allí estuve, rondando durante 10 minutos la puerta E69 (cuál si no) destino Alicante, esperando a ver si dejaba el móvil, pero nada, no hubo manera, se me escapó viva, como se dice vulgarmente.
Pero yo a Yola se lo perdono todo, porque la admiro y porque estoy convencido de que ha engañado a todo un país, y que tras su espectacular apariencia se esconde un intelecto superdotado que ella se empeña en ocultar celosamente en aras del triunfo famosil.
viernes, agosto 20, 2004
Publicado por Poncho a las 20:35
domingo, agosto 15, 2004
La música sirve de acompañamiento a la mayor parte de las actividades y obras humanas. Esto es cierto hasta el punto de que, de forma general, pocas veces se escucha música por el mero placer de escucharla. Salvo en ocasiones especiales como los conciertos, la música es el telón de fondo, muchas veces indispensable, de algún otro elemento. Muchos caminamos por la calle con música portátil, una parte fundamental de toda película es la música. Hay música en los ascensores, aeropuertos, teléfonos, transportes públicos...
La música está en nuestra vida, y la mayor parte de las veces sólo la oímos, no la escuchamos.
Que la música sirva de acompañamiento no es malo. Todo lo contrario. Lo que ocurre es que ese papel de acompañamiento está tan asumido, que muchas veces, se selecciona mal. Y es que encontrar la música adecuada para cada ocasión no es algo trivial. Tenemos la más extensa variedad de ritmos y estilos para elegir, y dicha elección requiere un mínimo de sensibilidad y conocimiento.
Como hoy me siento extrañamente optimista, no hablaré de las malas combinaciones, sino de las que me agradan. Evidentemente, lo que sigue es completamente parcial y personal y está expuesto a toda crítica de cualquier otra persona, ya que lo que a unos nos parecen sonidos celestiales, para otros puede ser música de barraca de feria. Por ejemplo, para una parte importante de la población mundial, uno de los eventos más hermosos y cooldel año es el concierto de año nuevo de la Musikverein de Viena, y yo, no soporto a Johann Strauss (padre e hijo), otro ejemplo es que durante los años ochenta, gracias a una película espantosa, la música favorita para hacer el amor era el Bolero de Ravel, cosa que siempre me pareció el colmo del horterismo.
Algunos de los siguientes cocktails me acompañan desde hace años, otros los he descubierto hace poco. Seguramente dentro de un año esta lista cambiaría. Pero hoy es así:
Hay un aspecto de la cultura occidental moderna, donde se lleva al extremo el asunto de la música como acompañamiento: Los videoclips.
Las casas de discos se dieron cuenta de que para vender una canción, no hacía falta que ésta fuese buena, sino que tuviese un envoltorio bonito. Así que se inventaron los videos musicales o videoclips. Tuvieron mucho éxito. Tanto, que en ocasiones los videos han llegado a ser más importantes que la propia canción (Thriller es una buena canción, pero quien puede pensar en ella sin acordarse del video). Por otra parte, es difícil encontrar una serie de televisión de prime time que no contenga incrustado en mitad del capítulo un par de minutos de videoclip.
Desgraciadamente (y es sólo un reflejo del resto de la cultura), la mayor parte de los videos (y sus canciones), son totalmente olvidables. Pero de vez en cuando hay una combinación genial que queda para la posteridad. En mi opinión, sin ninguna duda, una de las combinaciones de música e imagen más afortunadas de la historia es el videoclip "Wicked Heart" de Chris Isaak. Una bellísima fotografía en blanco y negro, una playa paradisíaca, la voz lamentosa de Isaak y la increible mirada de Helen Christensen hacen que este videoclip sea una maravillosa obra de arte.
Publicado por Poncho a las 01:11
sábado, agosto 14, 2004
Estoy bien... si no me muevo demasiado.
La familia de P, ha tenido la inolvidable experiencia de haber visto a Poncho en modo boda.
Ayer se casó una prima de P. Para que os hagais una idea de cómo era el asunto, la representación masculina de la familia de la novia se reducía a su padre y a mi. Por tanto yo era un invitado, digamos, bastante visible. Sobre todo porque estaba acompañado de P (que estaba preciosa) y de mis inevitables cuñadas: Patty y Selma, que, todo hay que decirlo, se portaron muy bien y disimularon su horror cuando me vieron entrar en acción.
Y es que en las bodas me convierto en una máquina de diversión: como, bebo y bailo de una forma que no pasa desapercibida para nadie. Siempre me propongo controlarme, pero nunca lo consigo.
Eso si, lo paso de maravilla...
Lo malo es el día siguiente (ahora). Es medianoche y sólo ahora estoy empezando a recuperarme...
Publicado por Poncho a las 23:48
martes, agosto 10, 2004
El tour Vote for Change, llevará a estrellas de la música a hacer campaña a favor de Kerry (en realidad en contra de Bush). Entre dichas estrellas se contarán: Bruce Springsteen, R.E.M., Dixie Chicks y Pearl Jam.
Los republicanos están tranquilos, ya que ellos tendrán el apoyo de Britney Spears y Ricky Martin.
Si es que... Dios los cría y ellos se juntan. De vez en cuando, el mundo tiene cierta lógica.
Publicado por Poncho a las 00:19
lunes, agosto 09, 2004
-Ahí están los dos -dijo el médico señalando la pantalla de ecógrafo-
-Cómo que los dos!! -exclamamos P y yo al unísono-
-Ah, ¿no queríais tener gemelos?
-(...)
-(...)
-Es sólo una broma. Vaya cara de pánico que habeis puesto...
Es lo que se llama humor de obstetras. Pero maldita la gracia que nos hizo. La cuestión es que el garbanzo que es de momento nuestro futuro hijo/a sigue su desarrollo correctamente. Resultó muy emocionante (aunque reconozco que no tanto como con p) escuchar los látidos del puñado de células que se convertirán en su corazón.
Había pensado poner en el post la ecografía, pero creo que es demasiado freak hasta para mi...
Publicado por Poncho a las 16:58
domingo, agosto 08, 2004
Hace tiempo que sigo la evolución de la wikipedia en español. Y por fin, me he decidido a colaborar. Me he propuesto añadir a la enciclopedia una reseña sobre cada libro que lea (incluyendo al autor en caso de que todavía no esté). Mi primera aportación es sobre Dan Simmons y su novela Hyperion. Como vereis, no es gran cosa, pero en realidad no hace falta más.
Os animo a todos para que contribuyais con vuestras aportaciones. Es muy sencillo!
Publicado por Poncho a las 23:59
miércoles, agosto 04, 2004
Cielos!
En A3 están poniendo un capítulo de El Principe de Bel Air. Debe ser una reposición de una reposición de una reposición...
Qué pasada está esta serie, pero creo que en su momento me vi todos los capítulos (varias veces).
Siguiendo con mi obsesión por las series de TV:
Quién me gustaría ser: Jazz, El amigo de Will (o al menos eran amigos cuando rapeaban juntos y eran DJ Jazzy Jeff & the Fresh Prince)
Quién soy en realidad: Carlton. Evidentemente.
Me han dicho que la prima pequeña del príncipe (Ashley, creo) se ha convertido en una mujer de muy buen ver. Habrá que comprobarlo aunque sólo sea por el morbo que ofrece haberla conocido "desde que era una niña", o si no, ¿por qué pensabais que Alyssa Milano es un icono erótico?
Publicado por Poncho a las 13:27
martes, agosto 03, 2004
He vuelto a ir al gimnasio. A mi, con los gimnasios, me pasa como a mucha gente con las clases de inglés: volvemos una y otra vez a lo largo de la vida, pero nunca llegamos a "hablar el idioma".
La verdad es que después de un mes de excesos, mi organismo necesitaba realizar alguna actividad aparte de estar tumbado y comer...
Es curioso como cambian las sensaciones físicas a lo largo de los años. La primera vez que fuí a un gimnasio me desmayé. El monitor me puso a practicar sentadilla (sin peso, sólo con la barra) y a la segunda repetición caí redondo al suelo. Lo siguiente que recuerdo es que me estaban dando una barrita de chocolate y una bebida energética. Después me enteré de que había que desayunar (bien) antes de hacer ejercicio. Nunca más me he vuelto a desmayar (en un gimnasio, se entiende). La cuestión es que en aquel momento (tenía 16 o 17 años), no me preocupó en absoluto el desmayo y cogí la forma enseguida.
Sin embargo, ayer, mientras hacía una carrera de calentamiento, me preocupé porque pensé que me estaba dando un infarto. ¡Qué desagradable resulta querer respirar profundamente y no poder aspirar más que una pequeña bocanada de aire! Me daba la impresión de tener la capacidad pulmonar de un niño de tres años (y el cuerpo maltratado de un adulto en la treintena).
De verdad, tenía que ser de risa. Allí estaba yo, en medio del circuito. Con la baba cayéndome de la boca, una mano en el corazón e intentando controlar mi respiración. Creo que incluso me tomé el pulso (como si me sirviese de algo, o supiese lo que estaba haciendo). Afortunadamente estaba empezando a llover y no me vió demasiada gente. Que ridículo es intentar caminar erguido y con la respiración tranquila cuando tu cuerpo está al borde de un colapso. Me dirigí a la fuente y descubrí que no podía beber sin terminar de ahogarme. Creo que la gente que estaba por allí, si yo no hubiese estado vestido de deporte, habría pensado que era un toxicómano (aunque pensándolo bien, la mayoría de los toxicómanos que sólo visten ropa deportiva).
Finalmente, recopilé los trocitos de mi escasa dignidad y puede hacer una sesión de gimnasio más o menos decente.
Hoy me duele todo (más de lo normal). Os aseguro que tengo intenciones de volver al gimnasio, pero cuando llego al vestuario, es como si hubiese dentro de mi un Mr. Hyde que odia el olor a linimento y se niega a entrar.
Publicado por Poncho a las 11:28
lunes, agosto 02, 2004
domingo, agosto 01, 2004
En los Estados Unidos tienen el supermartes, que es un martes de principios de marzo en el que se celebran elecciones primarias en un montón de estados, para elegir el candidato que irá a las elecciones contra el presidente en curso.
Yo, hoy, tengo el superdomingo, que es un domingo que precede al primer lunes de agosto y coincide con el final de todo un mes de vacaciones para mi, y el principio de las mismas para el resto de mis compañeros.
Los domingos, de por si son malos, pero este... este no os lo podeis ni imaginar...
Publicado por Poncho a las 18:58
viernes, julio 30, 2004
El otro día leí con sorpresa que la segunda parte de Kill Bill había recaudado más dinero que su predecesora. Me pareció algo absurdo, ya que desde el principio, el director dejó bien claro que no se trata de dos filmes, sino de uno solo bastante largo. Evidentemente, cuando leí esa noticia, yo no estaba especialmente brillante, ya que existen explicaciones bastante aceptables para esto. Lo triste del caso es que una de esas explicaciones he tenido que vivirla para darme cuenta.
Comencemos:
El otro día, P tuvo una despedida de soltera, dentro de unos días se casa una de sus primas (L o N, no estoy muy seguro de quien es quien). Así que mi plan para ese sábado noche consistió en darle la cena a p y ver una película. En estos casos, siempre aprovecho para alquilar alguna película que no podría ver en compañía de P (normalmente por violenta o por rarita). Así que delante de la estantería de novedades del video club, una caja de color amarillo llamó mi atención: Kill Bill vol. I
Cuando estrenaron esa película había decidido no verla, porque a mi, las películas de artes marciales, como que nunca me habían gustado demasiado (aquí las llaman películas de chinos, pero curiosamente, las películas de chinos de verdad me encantan). Pero al final la elegí, ya que si la película era demasiado waka (término técnico intraducible para denominar a ciertas películas de acción y/o violencia) no me sentiría culpable por obligar a P a verla.
La cuestión es que me encantó. Si algo se puede decir de las películas de Tarantino, es que no son aburridas. Cuando vi Reservoir Dogs, salí del cine asqueado de tanta sangre y bastante enfadado porque me daba la impresión de que me habían timado, que aquello no era una película de verdad. Pero no pude quitármela de la cabeza y seguí pensando sobre ella durante días. Volví a verla y me di cuenta de que no era una película normal.(¿existe el estilo Tarantino? creo que si) La he vuelto a ver un montón de veces y cada vez descubro algo nuevo. Con Pulp Fiction me paso lo contrario, salí del cine entusiasmado, pero después, repasando la película, me dió la impresión de que en realidad no era una película, sino un montón de gags (eso si, algunos realmente memorables) montados magistralmente para mantener la tensión de una historia que ni es original ni interesante. A eso se le añade una banda sonora estupenda y un puñado de personajes que cada uno de ellos por si mismo justificaría ser el protagonista de una película. Resultado: Me sentí como si hubiese comido un montón pero no me hubiese alimentado. Harto, pero con ganas de más. Curiosa Sensación.
Jackie Brown fue diferente. En mi opinión era la mejor historia de las tres películas y sin embargo fue la que menos impacto tuvo, quizá le faltaba sangre...
Volviendo a Kill Bill. Me gustó tanto que no puede esperar a ver la segunda parte, y al día siguiente me fui al cine, con lo cual soy un ejemplo vivo de persona que ha hecho que la segunda parte recaude en taquilla más que la primera. A esto, también ayudó un grupo de chicos y chicas, a los que al salir oí comentar:
"la verdad, es que venir a ver esta película sin haber visto la primera sólo se nos ocurre a nosotros"
Me imagino que no habrán visto demasiada película (al menos es lo que yo hacía en el cine cuando tenía su edad)
Lo que más me ha gustado de la película han sido los actores. Si para algo tiene talento Tarantino, es para encajar a personajes con actores. Si en Pulp Fiction recuperó a Travolta y le hizo bailar veinte años después de aquello del Sabado Noche, en Kill Bill tiene el tremendo rostro de repescar a David Carradine para hacer un papel de el pequeño saltamontes ha dejado de caminar.
Me gustó mucho un tal Michael Parks que hace papel doble en la película (el sheriff y el padre de Bill), este tipo ha tenido una vida de esas que parecen de película: Antes de ser actor, fue cantante country, jugador de baseball semiprofesional, recolector de frutas, camionero y bombero.
Se casó cuatro veces. Su segunda esposa, Jan Moriarty, intentaba ser actriz y se suicidó pocos meses después de la boda.
En fin, que estaba predestinado para ser un actor de Tarantino...
No os podeis perder el cameo de Samuel L Jackson, y debido a mi conocida debilidad hacia las mujeres orientales, no puedo dejar de mencionar a Gogo Yubari la viciosa guardaespaldas de O-Ren Ishii. Lo tópico hubiese sido utilizar a una actriz que tuviese la belleza de las flores de loto en los atardeceres de mayo, pero en su lugar, Tarantino ha seleccionado a la hermana japonesa de Sofía Coppola: Chiaki Kuriyama, dice su Trivia en IMDB que ha sido capaz de ver la película "Seven" tres veces en un día: Mi tipo de chica...
Un par de detalles:
La banda sonora es fabulosa.
La puesta en escena es hermosa y sangrienta, a veces es delicada y otras es áspera. Pero siempre muy cuidada. No dejeis de fijaros en el despacho del jefe de Budd. Da la impresión de que es un despacho auténtico en el que se han acumulado toda clase de objetos a lo largo de los años. Por cierto, me dió la impresión de que en una de las fotos que tiene pegadas en la pared sale Tarantino.
Publicado por Poncho a las 00:09
domingo, julio 25, 2004
Estoy perdiendo reflejos.
¿Nunca os ha sucedido que vuestro cerebro, con días de retraso, hace una asociación de ideas que debería haber sido obvia en su momento?
La última fue algo así:
En la tele daban Beautiful Girls con Matt Dillon.
Matt Dillon, hace muchos años, hizo Rebeldes (Outsiders).
En Rebeldes coincidió toda una generación de actores: Tom Cruise, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estévez y Ralph Macchio.
Ralph Macchio fue Karate Kid.
Recordé un post en el que mencionaba a uno de mis mitos infantiles: Tamlyn Tomita, la novia japonesa de Karate Kid II.
...y de repente me di cuenta: Tamlyn es la eficiente científica que sale en "The day after tomorrow". Con veinte años más, pero era ella. Casi me apetece volver a ver la película para disfrutar de su presencia conscientemente.
Me dió una rabia...
Publicado por Poncho a las 13:24
sábado, julio 24, 2004
Un pequeño ejercicio mental sobre personajes de series de TV:
Quien me gustaría ser/Quién soy en realidad
Dr. en Alaska. (Northern Exposure)
Me gustaría ser el atractivo y salvaje Chris Stevens. Tener una Harley, que las mujeres caigan rendidas ante mi atractivo natural y haber vivido peligrosamente.
Pero en realidad, me parezco más al hombre que vivía en una burbuja (Mike Monroe, interpretado por Anthony Edwards), aunque este tiene un detalle que le descarta: Acaba uniéndose a Greenpeace... Por tanto, el seleccionado es Ed Chigliak: el indio que soñaba con convertirse en famoso cineasta.
Friends
Mi favorito siempre ha sido Chandler.
El personaje más parecido a mi es Chandler. Sin duda. Tenemos cantidad de cosas en común: Utilizamos la ironía como defensa, nos suscribimos a publicaciones con nombres falsos (normalmente de mujer) y nadie de mi familia sabe en qué consiste mi trabajo. Aunque P dice que a quien me parezco en realidad es a Ross...
La femme, Nikita
Me gustaría ser como Nikita: Una máquina de matar atormentada
Pero a quien me parezco es a Birkoff: viviendo las aventuras de lejos y observando la realidad a través de dispositivos electrónicos.
Los Simpson
Homer es el mejor.
Soy como Homer (y cada vez me parezco más a él)
CSI Las Vegas
Evidentemente, me gustaría ser Nick Stokes: Atractivo y seguro de si mismo.
Pero en realidad soy el freaky Greg Sanders. Una rata de laboratorio.
CSI Miami
Me encantaría ser Calleigh Duquesne, porque tiene que ser divertidísimo ser una belleza sureña experta en balística.
Pero a quien me parezco realmente es a la forense Alex. Prefiere los muertos a los vivos.
El equipo A
Mi favorito era Mad Dog Murdoch: que te saquen del manicomio para pilotar un avión con destino al peligro es lo máximo.
Pero probablemente sea el viejo amigo de Hannibal, o el hombre desesperado (que cambia en cada capítulo) y que necesita urgentemente la ayuda del equipo...
V
Me encantaba Tyler: frio, duro y con el gatillo fácil.
Pero me parezco más al lagarto bueno (sin comentarios...)
Urgencias (ER)
Quien no quisiera ser como Doug Ross (Clooney) y llevarse de calle a las enfermeras más atractivas.
Pero seguramente me parezco más al doctor Mark Greene (preocupante, es la segunda vez que sale Anthony Edwards)
Ya está bien de tonterias...
Publicado por Poncho a las 01:20
martes, julio 20, 2004
Alguien me ha recomendado la fluoxetina (Prozac) como remedio para la tristeza y la angustia que reflejo en algunos de mis posts. A esa persona le funciona bien, y desde que sigue el tratamiento, disfruta de paz y tranquilidad. Como efecto adicional de este fármaco, me explica que se pierde todo el interés por el pasado y se olvidan las preocupaciones acerca del futuro. Sólo se vive el día a día. Desde cierto punto de vista, eso tiene sentido, ya que lo sucedido en el pasado no debería preocuparnos y la mayor parte de las veces tenemos poco control acerca del futuro. Deberíamos limitarnos a disfrutar el momento, ya que al fin y al cabo es lo único que tenemos seguro y el momento que se va, nunca vuelve. Agradezco mucho la recomendación y aseguro que la tendré en cuenta.
De cualquier manera, no acaba de convencerme. Ese nirvana en el que el tiempo no existe debe ser agradable, pero, ¿qué ocurre con la cantidad de cosas a las que renuncias?
Desde luego, evitas angustias, pero yo tengo recuerdos maravillosos que me gusta recrear. También evitas preocupaciones, pero ¿qué es la vida sin sueños?. No me gustaría llegar a mi último momento y darme cuenta de que los días de mi vida han, simplemente, pasado. Sin dejar huella y sin poder distinguir unos de otros. Lo que me gustaría es pensar: He sufrido, pero también lo he pasado bien. He cumplido algunos sueños, y otros me han quedado pendientes. Me gustaría haber hecho esto o aquello, pero estoy contento por los momentos de felicidad que he vivido y que atesoro como perlas del recuerdo.
Y desaparecer, dejar el mundo, pensando en los momentos (probablemente escasos) en que he sido completamente feliz. De esa forma, podré ser feliz para siempre.
Publicado por Poncho a las 13:32
¡Cuántas cosas han sucedido en una semana lejos del teclado!
P y yo hemos exterminado una granja entera de patos a base de comer hígados, magrets, corazones, confits, foeis, mi-cuits y demás chacinería anádica.
Hemos tenido una semana de relax visitando pintorescos pueblos y agradables playas. Por cierto que las playas de esa zona tienen cierto interes arqueológico, ya que toda la costa atlántica de Francia está adornada con los restos de bunkers y cañones de la segunda guerra mundial, ahora reciclados como lienzo de graffiti.
Aquellos dolores que creía que eran causados por mi imaginación persistieron y se llegaron a hacer realmente molestos (en una zona que no debería doler) con mi consiguiente preocupación (ya me conoceis). He ido al médico y despues de realizar una exploración palpatoria de ciertas zonas que no están acostumbradas a ese tipo de caricias me ha dicho que no me preocupe por esos dolores y que los ignore (¡como si fuese tan fácil!).
Acabo de encender mi móvil y sólo tenía una docena de mensajes en mi buzón (que no pienso escuchar). Me da miedo mirar el buzón de correo...
Hoy nos hemos enterado de que unos de nuestros mejores amigos también están expecting, lo cual ha alegrado mucho a P, ya que así tendrá una compañera de embarazo con la que compartir síntomas y dolencias.
Ya hace tres días que no sueño con el trabajo. Bien por mi!
Mi cuñada Patty se ha ido de vacaciones, lo cual nos dará quince días de tranquilidad (espero)
Y Blogger ha añadido un montón de nuevas características.
A veces, la vida es sencillamente maravillosa. (Lo cual no quita, para que la mayor parte del tiempo sea una auténtica mierda, pero eso es otra historia...)
Publicado por Poncho a las 13:03
lunes, julio 12, 2004
Estaba convencido de que este post iba a comenzar con la frase: Siempre me pongo nervioso antes de un viaje...
Pero al empezar a escribir, me he dado cuenta de que en realidad debería comenzar: Siempre me pongo nervioso cuando P está embarazada...
He vivido muchos más viajes que embarazos, pero una de las veces que ambos eventos coincidieron, acabó conmigo y con mi equipaje en un ambulatorio de urgencias de un pequeño pueblo en mitad de Castilla.
¿Alguna vez habeis estado convencidos de estar sufriendo un ataque al corazón?
Yo si.
No podía respirar, tenía la garganta seca y una presión horrible en el pecho. Algo inolvidable para cualquier hipocondríaco que se precie. Finalmente, el médico de urgencias me diagnosticó un ataque de ansiedad y me receto un Lexatin cada ocho horas. Lo que más me asustó fue la facilidad que tiene el cuerpo (mi cuerpo) para desarrollar síntomas que no están asociados a ninguna dolencia real. Desde entonces, observo con curiosidad y horror el despliegue de dolores y molestias que me tienen convencido de estar incubando algún tipo de tumor maligno y cuya causa sólo averiguo tras un cuidadoso autopsicoanálisis que invariablemente saca a la luz algún problema, existente, imaginario o potencial que me preocupa (aunque no me haya dado cuenta).
Entre el viaje de mañana y el estado de buena esperanza, me he pasado todo el fin de semana convencido de estar desarrollando un cáncer de los peores. Es domingo por la noche y ya estoy casi completamente convencido (después de mucho esfuerzo) que todo es fruto de mi imaginación... (eso espero)
Mañana P y yo nos vamos de viaje. Sin niña, sin perro, sin familia... Maravilloso. Sólo serán cuatro días, pero voy a tratar de que sean inolvidables.
Os preguntaría si quereis que os traiga algo de Francia, pero ya le he dado a 'Publicar Post'
xD
Publicado por Poncho a las 01:06
sábado, julio 10, 2004
Me tiendo en el lecho. Mis miembros estirados, las palmas de las manos hacia abajo. Cierro los ojos e imagino un pequeño cuadrado de color blanco. Una hoja de papel en el centro del universo. La hoja duplica su tamaño en sucesivas iteraciones que hacen aumentar de forma geométrica la superficie blanca. En unos segundos es del tamaño de un pais entero. En unos minutos ocupará todo lo que abarque mi vista. Mientras tanto, mi cuerpo se relaja. Comienzo por los dedos de mis pies. Siendo consciente de la entidad de cada uno de ellos. Continúo por los pies, tobillos y rodilla. Mis piernas están muertas. No me pertenecen. Pesan tanto que parece que se hunden en el colchón. A la vez, noto cómo emiten calor. Un calor agradable y pesado que se propaga al resto de mi cuerpo. Es el turno de los brazos. En unos minutos, desaparecen. Noto cómo en la parte posterior de mi craneo se concentra una fuerza que presiona sobre la parte interna de mi frente. Mi cabeza da vueltas. Un torbellino de luz blanca. Intensa. Dolorosa.
De pronto la explosión.
Noto cómo dejo atrás mi cuerpo, sufro una aceleración atroz que me propulsa hacia arriba. Veo mi casa, mi ciudad, mi pais. Y me quedo suspendido, en la nada. Viendo cómo amanece sobre lugares que no conozco. Viendo el futuro y el pasado unificados en un punto singular. Y cuando creo que estoy a punto de entenderlo todo, una soga dorada tira de mi, arrastrándome hacia la jaula de carne y condenándome a un sueño vacío, del que despertaré con la sed de quien ha cruzado los desiertos y no tiene fuerza para contarlo.
Publicado por Poncho a las 01:44
martes, julio 06, 2004
¿Nunca os habeis sentido como si recibierais demasiados estímulos externos y vuestos sentidos no fuesen capaces de procesarlos?
La semana pasada fue vertiginosa. Muchísimo trabajo, tratando de cerrar todos mis asuntos pendientes con vistas a las vacaciones. El fin de semana pasó como un sueño: rápido y difuso.
¡El lunes la gran noticia!
Y hoy empiezo a asimilar que estoy de vacaciones y que P está embarazada.
Me siento bastante más seguro que la primera vez, pero al mismo tiempo estoy aterrado pensando en lo que sucederá durante los próximos meses. Hemos tratado de empezar a mentalizar a p acerca de esto. Pero no hemos tenido demasiado éxito:
-p, ¿qué te parecería tener un hermanito? -le dijo P bajo mi atenta mirada-
-¿Qué voy a cenar? -contestó con su vocecita-
A la primera oportunidad se lo diremos a la familia y a los amigos. Tendremos que aguantar los comentarios jocosos y las exclamaciones del tipo:
"ya os costaría..."
"ya era hora"
"prepararos"
"pooooobre p"
etc, etc
La semana que viene, P y yo nos iremos de viaje. A un lugar tranquilo y agradable en el sur de Francia. A relajarnos y a amarnos con tranquilidad. Sospecho que durante los próximos años recordaremos con nostalgia esos días.
Ahora son las 21:00, oigo la voz de p mientras juega en su habitación, en el aire flota el delicioso olor del ketchup picante que prepara P (uno de sus clásicos) y soy feliz.
Os quiero a todos :)
Publicado por Poncho a las 21:13
lunes, junio 28, 2004
He vuelto a escuchar una canción que tuvo cierta fama (más bien poca) allá por mediados de los ochenta. Seguro que la mayor parte de la gente que vivió en aquella época ni siquiera la conoce. Pero para mi fue bastante importante.
La canción se titula "Los Salvajes" y está interpretada por Magenta. Un grupo de chicas a medio camino entre el Techno-Trash (muy muy trash) y el Pop-Baboso (muy muy baboso) cuyo productor era Nacho Cano.
Los Salvajes tiene un montón de ingredientes que la hacen un clásico desconocido de aquella época: Una voz sugerente, una historia divertida, muchos arreglos, quizás para disimular las carencias de la pieza y una instrumentación de Casiotone.
He pasado un buen rato oyéndola y me gustaría compartirla, así que a continuación reproduzco la letra:
no encuentro ropa interior,
una chica como yo,
acostumbrada al confort.
Los salvajes son humanos,
dicen que somos hermanos.
Los salvajes se me acercan,
me quieren tocar.
Miro arriba, miro abajo.
Ya no sé la salida de esta dulce situación.
Al principio me asombré,
será el distinto color.
Pero todo se calmó,
cuando alguien me penetró.
Los salvajes son humanos,
dicen que somos hermanos.
Los salvajes se me acercan,
me quieren tocar.
Miro arriba, miro abajo.
Ya no sé la salida de esta dulce situación.
Escucha Los Salvajes:
| Magenta-los_salvaj... |
Publicado por Poncho a las 18:43
sábado, junio 26, 2004
Hoy toca hablar de libros.
Algunos de los que he leido últimamente y que por una u otra razón me apetece comentar:
Los primeros tres libros de la serie Alvin de Orson Scott Card.
Seventh Son. Red Prophet y Prentice Alvin
El escritor mormón sigue obsesionado con la infancia y con personajes que se ven obligados a crecer mucho más rápido de lo que deberían. Esta vez en un escenario histórico alternativo: ¿Qué hubiera pasado si Napoleón no hubiera perdido en Waterloo? ¿o si le hubiesen cortado la cabeza a Washington por traidor?. La historia se desarrolla en tierras fronterizas de América y se adorna con magia en forma de fuerzas de la naturaleza y dones personales que van desde la capacidad de encontrar a gente a partir de un mechón de pelo o disfrutar de una suerte asombrosa que te pone a salvo de todo mal.
El primer libro son una serie de historias cortas que sirven para introducir al personaje y su mundo. Los dos siguientes son episodios de la vida de Alvin. Una vida marcada por el deber y la obligación que le imponen fuerzas que no comprende.
La serie está bien, una vez que le quitas la misoginia y el fundamentalismo religioso...
La Edad de oro. Gore Vidal.
Una historia inquietantemente actual, aunque se desarrolle durante la primera mitad del siglo XX. Poder mediático, mentira y corrupción en la alta sociedad de los Estados Unidos. Personajes y hechos reales forman parte fundamental de la trama. Seguro que ha levantado muchas ampollas en la nación más poderosa del mundo.
Criptonomicon. Neal Stephenson.
Una novela de 1500 páginas. En Europa la han publicado en tres tomos porque los editores consideran que no gustan los volúmenes tan voluminosos. ¡Qué estupidez!
Es de lo mejor que he leido en mucho tiempo. El libro tiene dos líneas temporales sobre las que discurren varias historias que se entrecruzan. Una de las líneas se desarrolla durante la segunda guerra mundial y trata acerca del espionaje y de la competencia entre enemigos para romper sus códigos de comunicaciones. En esta parte de la historia aparecen personajes históricos como Alan Turing, el general Eisenhower, el almirante Yamamoto, Ronald Reagan (en su época de actor) y otros.
La otra línea se desarrolla en la época actual y describe el desarrollo de un proyecto para crear un paraiso de datos análogo a los paraisos fiscales. Si la primera parte se dedicaba al espionaje militar y describían los albores de la computación automática, en esta se explica el estado del arte en tecnologías de espionaje informático desde un punto de vista estrictamente auténtico. Nada de programas software maravillosos llenos de colores y figuras tridimensionales. Estricta realidad de línea de comandos y programas feos pero eficaces. Es de las pocas historias que son reales y precisas acerca de este asunto.
Se encuentra en las estanterías de ciencia-ficción, pero creo que es un error y que le ha hecho bastante daño.
La leona blanca. Henning Mankell.
Otra historia del inspector sueco Wallander. Un tipo normal, con una vida de mierda y un trabajo deprimente. Este hombre se ha hecho un hueco en las preferencias de millones de lectores dentro del trillado campo de las novelas policíacas. Seguiré leyendo todas las que caigan en mis manos. Es una pena que la editorial Tusquets no haya respetado el orden de publicación de las historias. Odio cuando hacen esas cosas.
El ultimo catón. Matilde Asensi.
Estoy convencido de que en alguna parte venden una máquina en la que por un lado metes un par de reliquias religiosas, una secta viciosa y unos personajes repulsivos y por el otro sale un best-seller. Algo mejor que el Salón de Ambar, y demasiado parecido al Código da Vinci.
Retrato de un asesino. Patricia Cornwell.
Con este reconozco que me equivoqué. Pagué los casi treinta euros que cuesta este volumén y me encontré con un compendio de detalles desagradables acerca de las atrocidades que causó un tal Jack the Ripper en un barrio de Londres a finales del siglo XIX. Para un pintor decente que tienen en Inglaterra resulta ser un psicópata.
Asqueroso.
La Iliada. Homero.
Antes de que nadie pregunte: Que haya leido este libro no tiene nada que ver con la película de Brad Pitt. Llevaba tiempo queriendo leer la Iliada y la Odisea y "casualmente" los encontré en ediciones de bolsillo coincidiendo con la película, que ni he visto ni pienso ver.
Parece mentira, casi 3000 años de antiguedad y Homero describió perfectamente los sentimientos de los hombres: odio, venganza, sexo a través del poder, poder a través del sexo, y un montón de seres superiores cuyo único afan era joder (en todos lo sentidos) a los mortales. Tan actual como el anteriormente comentado "La edad de oro"
Los amigos del crimen perfecto. Andrés Trapiello.
Uno de los escritores de moda en España. Ganó el Nadal con esta historia de venganza ambientada en una España que en los años 80 trataba de sacudirse los restos de un pasado que todavía era demasiado cercano. Por el medio, un club literario, un intento de golpe de estado y cientos de novelas de bolsillo.
La flaqueza del bolchevique. Lorenzo Silva.
Con este también me equivoqué. Llevaba tiempo esperando que saliese en edición de bolsillo la segunda parte de las historias del sargento Bevilacqua y la guardia (cabo en la última) Chamorro. Que yo sepa, las únicas novelas que tienen como protagonista a un guardia civil "bueno". Esa segunda parte, se titula "El alquimista impaciente" y ganó el Nadal en 2000. Ese era el libro que quería, en su lugar compré el que comento ahora. No me di cuenta de que me había equivocado hasta que empecé a leerlo. Pero una vez metido en faena... La verdad es que me enganchó desde el primer momento. Me identifiqué con la forma que tiene el personaje de ver la vida y me metí con gusto en la historia. Es una historia tramposa, en la que el narrador te hace creer que terminará de una forma determinada desde la primera página, pero está tan bien llevada que no importa. Hasta que en las últimas diez páginas, la historia da un giro que a mi, me dejó sin respiración y con un mal cuerpo que todavía me dura.
Me descubro ante el señor Silva.
Soy leyenda. Richard Matheson
¿Vampirismo científico? ¿Existe algo así? Parece que si. Este libro me sorprendió, sabía que este escritor era el responsable de "El hombre menguante", pero cuando empecé a leer esta historia no tenía ni idea de su argumento. En seguida, empezó a resultarme vagamente familiar: un hombre que se refugia en su casa de unos seres que salen por la noche, armas, trampas, investigación, el último hombre vivo sobre la tierra... Me sonaba a una película de Charlton Heston, investigué un poco y confirmé que The Omega Man está basada en esta novela. Mmmmm, tengo que preparar un post sobre las películas de los años 70...
Publicado por Poncho a las 11:35