domingo, septiembre 18, 2005

¿Qué es lo que hace grande a una película? ¿Qué es lo que la convierte en un clásico por la que no pasa el tiempo y la lleva a formar parte de la historia y de el subconsciente colectivo de gran parte de la humanidad?
No estoy seguro, pero sí se cómo distinguirlas. Son esas películas que desde el primer plano captan tu atención y te hacen disfrutar de una de las sensaciones más deliciosas que existen: La anticipación.
Ver una de esas películas por primera vez es maravilloso, fresco e inolvidable, pero volver a verlas es aún mejor. Desde el primer minuto te hacen evocar lo que va a suceder a continuación, las escenas que vendrán, los giros de la trama. Haciendo que te deleites por anticipado, saboreando las próximas dos o tres horas de tu vida.

Hoy he visto dos de esas películas. La primera fue "Lo que el viento se llevó". Todavía recuerdo la primera vez que la ví. Por supuesto, durante muchos años me negué a ver una película que encantaba a mi madre y a mi abuela. Cómo una película así podría gustarle a un adolescente de catorce años. Pero sucedió una curiosa carambola. Siempre me ha encantado que un libro me lleve a otro, en aquella época estaba leyendo "Rebeldes" de Susan Hinton. En la historia, uno de los personajes disfrutaba con la novela "Lo que el viento se llevó". Aquello me llamó la atención. ¿Cómo a un pandillero podría gustarle aquello? Así que me decidí a averiguarlo. Aquel libró me emocionó, divirtió e impresionó, lo cual me obligó a darle una oportunidad a la película. Y qué película. Durante años estuve enamorado de los ojos de gata de Vivien Leigh, de la candidez de Olivia de Havilland (qué gran actriz, pues era cualquier cosa menos cándida) y la sonrisa cínica de Clark Gable. Se que es tópico, pero es una de mis películas favoritas y sigo viéndola siempre que tengo la oportunidad.
La segunda película es "The right stuff (Elegidos para la gloria)". Mucha gente opina que es una película lenta, pero a mi me encanta. Desde su banda sonora que incluye piezas de la impresionante "Los planetas" de Holst, hasta la entretenida trama de los inicios de la carrera espacial. Pero no os llameis a engaño por este tema aparentemente facilón, la historia es realmente buena (está escrita por Tom Wolfe). Además, la película está llena de símbolos: Ese hombre de negro, que como un cuervo siempre está alrededor de los pilotos de pruebas. Ese gran piloto, Chuck Yeager, que se niega a ser astronauta (un mono sentado en un cohete), y que sin embargo, siempre intenta escapar de la Tierra, pilotando aviones cada vez más rápidos, para ver brillar las estrellas.

Mientras escribo esto, la veo en el televisor. Estaba notando algo que me incomodaba y creo que ya se lo que es. Escribir el post no me deja disfrutarla, así que...
:)