viernes, julio 30, 2004

El otro día leí con sorpresa que la segunda parte de Kill Bill había recaudado más dinero que su predecesora. Me pareció algo absurdo, ya que desde el principio, el director dejó bien claro que no se trata de dos filmes, sino de uno solo bastante largo. Evidentemente, cuando leí esa noticia, yo no estaba especialmente brillante, ya que existen explicaciones bastante aceptables para esto. Lo triste del caso es que una de esas explicaciones he tenido que vivirla para darme cuenta.
Comencemos:
El otro día, P tuvo una despedida de soltera, dentro de unos días se casa una de sus primas (L o N, no estoy muy seguro de quien es quien). Así que mi plan para ese sábado noche consistió en darle la cena a p y ver una película. En estos casos, siempre aprovecho para alquilar alguna película que no podría ver en compañía de P (normalmente por violenta o por rarita). Así que delante de la estantería de novedades del video club, una caja de color amarillo llamó mi atención: Kill Bill vol. I
Cuando estrenaron esa película había decidido no verla, porque a mi, las películas de artes marciales, como que nunca me habían gustado demasiado (aquí las llaman películas de chinos, pero curiosamente, las películas de chinos de verdad me encantan). Pero al final la elegí, ya que si la película era demasiado waka (término técnico intraducible para denominar a ciertas películas de acción y/o violencia) no me  sentiría culpable por obligar a P a verla.
La cuestión es que me encantó. Si algo se puede decir de las películas de Tarantino, es que no son aburridas. Cuando vi Reservoir Dogs, salí del cine asqueado de tanta sangre y bastante enfadado porque me daba la impresión de que me habían timado, que aquello no era una película de verdad. Pero no pude quitármela de la cabeza y seguí pensando sobre ella durante días. Volví a verla y me di cuenta de que no era una película normal.(¿existe el estilo Tarantino? creo que si) La he vuelto a ver un montón de veces y cada vez descubro algo nuevo. Con Pulp Fiction me paso lo contrario, salí del cine entusiasmado, pero después, repasando la película, me dió la impresión  de que en realidad no era una película, sino un montón de gags (eso si, algunos realmente memorables) montados magistralmente para mantener la tensión de una historia que ni es original ni interesante. A eso se le añade una banda sonora estupenda y un puñado de personajes que cada uno de ellos por si mismo justificaría ser el protagonista de una película. Resultado: Me sentí como si hubiese comido un montón pero no me hubiese alimentado. Harto, pero con ganas de más. Curiosa Sensación.
Jackie Brown fue diferente. En mi opinión era la mejor historia de las tres películas y sin embargo fue la que menos impacto tuvo, quizá le faltaba sangre...

Volviendo a Kill Bill. Me gustó tanto que no puede esperar a ver la segunda parte, y al día siguiente me fui al cine, con lo cual soy un ejemplo vivo de persona que ha hecho que la segunda parte recaude en taquilla más que la primera. A esto, también ayudó un grupo de chicos y chicas, a los que al salir oí comentar:
"la verdad, es que venir a ver esta película sin haber visto la primera sólo se nos ocurre a nosotros"
Me imagino que no habrán visto demasiada película (al menos es lo que yo hacía en el cine cuando tenía su edad)
Lo que más me ha gustado de la película han sido los actores. Si para algo tiene talento Tarantino, es para encajar a personajes con actores. Si en Pulp Fiction recuperó a Travolta y le hizo bailar veinte años después de aquello del Sabado Noche, en Kill Bill tiene el tremendo rostro de repescar a David Carradine para hacer un papel de el pequeño saltamontes ha dejado de caminar.
Me gustó mucho un tal Michael Parks que hace papel doble en la película (el sheriff y el padre de Bill), este tipo ha tenido una vida de esas que parecen de película: Antes de ser actor, fue cantante country, jugador de baseball semiprofesional, recolector de frutas, camionero y bombero.
Se casó cuatro veces. Su segunda esposa, Jan Moriarty, intentaba ser actriz y se suicidó pocos meses después de la boda.
En fin, que estaba predestinado para ser un actor de Tarantino...
No os podeis perder el cameo de Samuel L Jackson, y debido a mi conocida debilidad hacia las mujeres orientales, no puedo dejar de mencionar a Gogo Yubari la viciosa guardaespaldas de O-Ren Ishii. Lo tópico hubiese sido utilizar a una actriz que tuviese la belleza de las flores de loto en los atardeceres de mayo, pero en su lugar, Tarantino ha seleccionado a la hermana japonesa de Sofía Coppola: Chiaki Kuriyama, dice su Trivia en IMDB que ha sido capaz de ver la película "Seven" tres veces en un día: Mi tipo de chica...
Un par de detalles:
La banda sonora es fabulosa.
La puesta en escena es hermosa y sangrienta, a veces es delicada y otras es áspera. Pero siempre muy cuidada. No dejeis de fijaros en el despacho del jefe de Budd. Da la impresión de que es un despacho auténtico en el que se han acumulado toda clase de objetos a lo largo de los años. Por cierto, me dió la impresión de que en una de las fotos que tiene pegadas en la pared sale Tarantino.

domingo, julio 25, 2004

Estoy perdiendo reflejos.
¿Nunca os ha sucedido que vuestro cerebro, con días de retraso, hace una asociación de ideas que debería haber sido obvia en su momento?
La última fue algo así:
En la tele daban Beautiful Girls con Matt Dillon.
Matt Dillon, hace muchos años, hizo Rebeldes (Outsiders).
En Rebeldes coincidió toda una generación de actores: Tom Cruise, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estévez y Ralph Macchio.
Ralph Macchio fue Karate Kid.
Recordé un post en el que mencionaba a uno de mis mitos infantiles: Tamlyn Tomita, la novia japonesa de Karate Kid II.
...y de repente me di cuenta: Tamlyn es la eficiente científica que sale en "The day after tomorrow". Con veinte años más, pero era ella. Casi me apetece volver a ver la película para disfrutar de su presencia conscientemente.
Me dió una rabia...

sábado, julio 24, 2004

Un pequeño ejercicio mental sobre personajes de series de TV:

Quien me gustaría ser/Quién soy en realidad

Dr. en Alaska. (Northern Exposure)
Me gustaría ser el atractivo y salvaje Chris Stevens. Tener una Harley, que las mujeres caigan rendidas ante mi atractivo natural y haber vivido peligrosamente.
Pero en realidad, me parezco más al hombre que vivía en una burbuja (Mike Monroe, interpretado por Anthony Edwards), aunque este tiene un detalle que le descarta: Acaba uniéndose a Greenpeace... Por tanto, el seleccionado es Ed Chigliak: el indio que soñaba con convertirse en famoso cineasta.

Friends
Mi favorito siempre ha sido Chandler.
El personaje más parecido a mi es Chandler. Sin duda. Tenemos cantidad de cosas en común: Utilizamos la ironía como defensa, nos suscribimos a publicaciones con nombres falsos (normalmente de mujer) y nadie de mi familia sabe en qué consiste mi trabajo. Aunque P dice que a quien me parezco en realidad es a Ross...

La femme, Nikita
Me gustaría ser como Nikita: Una máquina de matar atormentada
Pero a quien me parezco es a Birkoff: viviendo las aventuras de lejos y observando la realidad a través de dispositivos electrónicos.

Los Simpson
Homer es el mejor.
Soy como Homer (y cada vez me parezco más a él)

CSI Las Vegas
Evidentemente, me gustaría ser Nick Stokes: Atractivo y seguro de si mismo.
Pero en realidad soy el freaky Greg Sanders. Una rata de laboratorio.

CSI Miami
Me encantaría ser Calleigh Duquesne, porque tiene que ser divertidísimo ser una belleza sureña experta en balística.
Pero a quien me parezco realmente es a la forense Alex. Prefiere los muertos a los vivos.

El equipo A
Mi favorito era Mad Dog Murdoch: que te saquen del manicomio para pilotar un avión con destino al peligro es lo máximo.
Pero probablemente sea el viejo amigo de Hannibal, o el hombre desesperado (que cambia en cada capítulo) y que necesita urgentemente la ayuda del equipo...

V
Me encantaba Tyler: frio, duro y con el gatillo fácil.
Pero me parezco más al lagarto bueno (sin comentarios...)

Urgencias (ER)
Quien no quisiera ser como Doug Ross (Clooney) y llevarse de calle a las enfermeras más atractivas.
Pero seguramente me parezco más al doctor Mark Greene (preocupante, es la segunda vez que sale Anthony Edwards)

Ya está bien de tonterias...

martes, julio 20, 2004

Alguien me ha recomendado la fluoxetina (Prozac) como remedio para la tristeza y la angustia que reflejo en algunos de mis posts. A esa persona le funciona bien, y desde que sigue el tratamiento, disfruta de paz y tranquilidad. Como efecto adicional de este fármaco, me explica que se pierde todo el interés por el pasado y se olvidan las preocupaciones acerca del futuro. Sólo se vive el día a día. Desde cierto punto de vista, eso tiene sentido, ya que lo sucedido en el pasado no debería preocuparnos y la mayor parte de las veces tenemos poco control acerca del futuro. Deberíamos limitarnos a disfrutar el momento, ya que al fin y al cabo es lo único que tenemos seguro y el momento que se va, nunca vuelve. Agradezco mucho la recomendación y aseguro que la tendré en cuenta.
De cualquier manera, no acaba de convencerme. Ese nirvana en el que el tiempo no existe debe ser agradable, pero, ¿qué ocurre con la cantidad de cosas a las que renuncias?
Desde luego, evitas angustias, pero yo tengo recuerdos maravillosos que me gusta recrear. También evitas preocupaciones, pero ¿qué es la vida sin sueños?. No me gustaría llegar a mi último momento y darme cuenta de que los días de mi vida han, simplemente, pasado. Sin dejar huella y sin poder distinguir unos de otros. Lo que me gustaría es pensar: He sufrido, pero también lo he pasado bien. He cumplido algunos sueños, y otros me han quedado pendientes. Me gustaría haber hecho esto o aquello, pero estoy contento por los momentos de felicidad que he vivido y que atesoro como perlas del recuerdo.
Y desaparecer, dejar el mundo, pensando en los momentos (probablemente escasos) en que he sido completamente feliz. De esa forma, podré ser feliz para siempre.

¡Cuántas cosas han sucedido en una semana lejos del teclado!
P y yo hemos exterminado una granja entera de patos a base de comer hígados, magrets, corazones, confits, foeis, mi-cuits y demás chacinería anádica.
Hemos tenido una semana de relax visitando pintorescos pueblos y agradables playas. Por cierto que las playas de esa zona tienen cierto interes arqueológico, ya que toda la costa atlántica de Francia está adornada con los restos de bunkers y cañones de la segunda guerra mundial, ahora reciclados como lienzo de graffiti.
Aquellos dolores que creía que eran causados por mi imaginación persistieron y se llegaron a hacer realmente molestos (en una zona que no debería doler) con mi consiguiente preocupación (ya me conoceis). He ido al médico y despues de realizar una exploración palpatoria de ciertas zonas que no están acostumbradas a ese tipo de caricias me ha dicho que no me preocupe por esos dolores y que los ignore (¡como si fuese tan fácil!).
Acabo de encender mi móvil y sólo tenía una docena de mensajes en mi buzón (que no pienso escuchar). Me da miedo mirar el buzón de correo...
Hoy nos hemos enterado de que unos de nuestros mejores amigos también están expecting, lo cual ha alegrado mucho a P, ya que así tendrá una compañera de embarazo con la que compartir síntomas y dolencias.
Ya hace tres días que no sueño con el trabajo. Bien por mi!
Mi cuñada Patty se ha ido de vacaciones, lo cual nos dará quince días de tranquilidad (espero)
Y Blogger ha añadido un montón de nuevas características.
A veces, la vida es sencillamente maravillosa. (Lo cual no quita, para que la mayor parte del tiempo sea una auténtica mierda, pero eso es otra historia...)
 

lunes, julio 12, 2004

Estaba convencido de que este post iba a comenzar con la frase: Siempre me pongo nervioso antes de un viaje...
Pero al empezar a escribir, me he dado cuenta de que en realidad debería comenzar: Siempre me pongo nervioso cuando P está embarazada...
He vivido muchos más viajes que embarazos, pero una de las veces que ambos eventos coincidieron, acabó conmigo y con mi equipaje en un ambulatorio de urgencias de un pequeño pueblo en mitad de Castilla.
¿Alguna vez habeis estado convencidos de estar sufriendo un ataque al corazón?
Yo si.
No podía respirar, tenía la garganta seca y una presión horrible en el pecho. Algo inolvidable para cualquier hipocondríaco que se precie. Finalmente, el médico de urgencias me diagnosticó un ataque de ansiedad y me receto un Lexatin cada ocho horas. Lo que más me asustó fue la facilidad que tiene el cuerpo (mi cuerpo) para desarrollar síntomas que no están asociados a ninguna dolencia real. Desde entonces, observo con curiosidad y horror el despliegue de dolores y molestias que me tienen convencido de estar incubando algún tipo de tumor maligno y cuya causa sólo averiguo tras un cuidadoso autopsicoanálisis que invariablemente saca a la luz algún problema, existente, imaginario o potencial que me preocupa (aunque no me haya dado cuenta).
Entre el viaje de mañana y el estado de buena esperanza, me he pasado todo el fin de semana convencido de estar desarrollando un cáncer de los peores. Es domingo por la noche y ya estoy casi completamente convencido (después de mucho esfuerzo) que todo es fruto de mi imaginación... (eso espero)
Mañana P y yo nos vamos de viaje. Sin niña, sin perro, sin familia... Maravilloso. Sólo serán cuatro días, pero voy a tratar de que sean inolvidables.
Os preguntaría si quereis que os traiga algo de Francia, pero ya le he dado a 'Publicar Post'
xD

sábado, julio 10, 2004

Me tiendo en el lecho. Mis miembros estirados, las palmas de las manos hacia abajo. Cierro los ojos e imagino un pequeño cuadrado de color blanco. Una hoja de papel en el centro del universo. La hoja duplica su tamaño en sucesivas iteraciones que hacen aumentar de forma geométrica la superficie blanca. En unos segundos es del tamaño de un pais entero. En unos minutos ocupará todo lo que abarque mi vista. Mientras tanto, mi cuerpo se relaja. Comienzo por los dedos de mis pies. Siendo consciente de la entidad de cada uno de ellos. Continúo por los pies, tobillos y rodilla. Mis piernas están muertas. No me pertenecen. Pesan tanto que parece que se hunden en el colchón. A la vez, noto cómo emiten calor. Un calor agradable y pesado que se propaga al resto de mi cuerpo. Es el turno de los brazos. En unos minutos, desaparecen. Noto cómo en la parte posterior de mi craneo se concentra una fuerza que presiona sobre la parte interna de mi frente. Mi cabeza da vueltas. Un torbellino de luz blanca. Intensa. Dolorosa.
De pronto la explosión.
Noto cómo dejo atrás mi cuerpo, sufro una aceleración atroz que me propulsa hacia arriba. Veo mi casa, mi ciudad, mi pais. Y me quedo suspendido, en la nada. Viendo cómo amanece sobre lugares que no conozco. Viendo el futuro y el pasado unificados en un punto singular. Y cuando creo que estoy a punto de entenderlo todo, una soga dorada tira de mi, arrastrándome hacia la jaula de carne y condenándome a un sueño vacío, del que despertaré con la sed de quien ha cruzado los desiertos y no tiene fuerza para contarlo.

martes, julio 06, 2004

¿Nunca os habeis sentido como si recibierais demasiados estímulos externos y vuestos sentidos no fuesen capaces de procesarlos?
La semana pasada fue vertiginosa. Muchísimo trabajo, tratando de cerrar todos mis asuntos pendientes con vistas a las vacaciones. El fin de semana pasó como un sueño: rápido y difuso.

¡El lunes la gran noticia!

Y hoy empiezo a asimilar que estoy de vacaciones y que P está embarazada.
Me siento bastante más seguro que la primera vez, pero al mismo tiempo estoy aterrado pensando en lo que sucederá durante los próximos meses. Hemos tratado de empezar a mentalizar a p acerca de esto. Pero no hemos tenido demasiado éxito:
-p, ¿qué te parecería tener un hermanito? -le dijo P bajo mi atenta mirada-
-¿Qué voy a cenar? -contestó con su vocecita-
A la primera oportunidad se lo diremos a la familia y a los amigos. Tendremos que aguantar los comentarios jocosos y las exclamaciones del tipo:
"ya os costaría..."
"ya era hora"
"prepararos"
"pooooobre p"
etc, etc
La semana que viene, P y yo nos iremos de viaje. A un lugar tranquilo y agradable en el sur de Francia. A relajarnos y a amarnos con tranquilidad. Sospecho que durante los próximos años recordaremos con nostalgia esos días.
Ahora son las 21:00, oigo la voz de p mientras juega en su habitación, en el aire flota el delicioso olor del ketchup picante que prepara P (uno de sus clásicos) y soy feliz.
Os quiero a todos :)