martes, diciembre 14, 2004

Hoy, mientras íbamos de camino al colegio, p me ha hecho una pregunta:
-Papá, ¿qué pasa cuando se te caen las manos?
Al principio no le di importancia, pues p está en esa fase en que lo preguntan todo, absolutamente todo, hasta las cosas más inexplicables. Pero siguió insistiendo. Yo traté de contestar con un muy correcto "las manos no se caen"
-Pero, ¿qué pasa si se te caen?
-mmmmm, supongo que no podrías coger cosas, pero es algo que no suele suceder.
-ah, vale.
...
Seguimos caminando. Pero la pregunta me había causado curiosidad, así que decidí indagar de dónde había salido esa idea.
-Cariño, ¿por qué me has preguntado eso de las manos?
-Porque lo soñé dormida --contestó con la mayor tranquilidad e inocencia.
Me dejó helado. Desde hace meses, desde que p es capaz de comprender nuestras preguntas y contestarlas, le pregunto todas las mañanas si ha soñado algo. Ella siempre me contesta que no. Había llegado a preocuparme: "mi hija no sueña", pero P me tranquilizaba diciéndome que era muy pequeña y que no se daba cuenta de qué eran sueños y qué realidad.
Hoy se que mi hija tiene sueños, y que algunos de ellos son pesadillas y que no puedo hacer nada para evitarlo (muchas veces, ser padre te convierte en un ser absurdo). Será una tontería, pero que p sueñe "por su cuenta" me parece el primer síntoma de independencia y de que se está convirtiendo en una persona que pronto hará su vida, en la que yo no tendré demasiado que decir...