Y entonces dije. Vamos a intentarlo.
miércoles, octubre 31, 2007
jueves, octubre 25, 2007
Cuando pienso en los años de universidad, una de las primeras cosas que me vienen a la cabeza son las infinitas noches de estudio. Jornadas que comenzaban hacia medianoche y se prolongaban hasta las cuatro o cinco de la mañana. Digamos que en aquella época yo no madrugaba demasiado y no tenía mucho trato con mi familia. La verdad es que lo recuerdo con cariño y algo de nostalgia. Invariablemente unidas al café, los apuntes y el zumbido del ordenador, recuerdo dos voces. Una de ellas la de la conocidísima Gemma Nierga, que en aquella época hacía el programa (que todavía existe) "Hablar por hablar". La otra, menos conocida, pero, para mí, aún más entrañable, era la de Juan Antonio Cebrían, que entonces dirigía el fabuloso "Turno de noche". Su voz, optimista y amable, era un aliciente (de los pocos) que me animaba a empezar la jornada de estudio y que hizo que le tuviera un cariño especial. Al volver a la vida diurna dejé de escucharlo con asiduidad, pero de vez en cuando le oía en alguna entrevista o colaboración con otro programa. Era como encontrarse con un viejo amigo. Hoy he visto su cara por primera vez. En un periódico que nunca leo. En la foto de su obituario. Un infarto traidor se lo ha llevado sin avisar, sin darle tiempo a despedirse. Estoy triste y angustiado. Sólo tenía seis años más que yo.
La vida es una serpiente cruel y traicionera.
Publicado por Poncho a las 13:41
Etiquetas: gritos en el desierto
viernes, octubre 19, 2007
Pre-precampaña blues.
Anuncio públicamente mi renuncia hasta nuevo aviso, a leer, ver o escuchar cualquier noticia relacionada con la actualidad política nacional. Escucharé más música, y leeré los periódicos de atrás adelante hasta la mitad.
He dicho.
Publicado por Poncho a las 09:07
jueves, octubre 18, 2007
Pués a mí me ha hecho gracia.
A continuación transcribo una conversación oida en Luxor, Egipto en Septiembre de 2000.
Joan. Diez años. Se dirige al guía de la excursión:
-Y tú, ¿cómo te llamas?
El guía, nubio, sonriente y encantador responde.
-Mi nombre es Hasani.
-Y ¿cómo se dice en catalán?
- !?!?!
No deja de ser curioso teniendo en cuenta que Joan, al contrario que el político en cuestión, ha recibido durante toda su vida educación en catalán.
Publicado por Poncho a las 10:55
jueves, septiembre 27, 2007
Es curioso comprobar que hay cosas que nunca cambian. p acaba de empezar primero de primaria y su profesora es un calco de las que me daban clase cuando yo tenía su edad. Gafas de pasta, laca por kilos, anillos de piedras y pendientes de perlas. Desgraciadamente el aspecto no es lo único que tiene de las seños de antes. Mi cruz, durante toda la EGB, fue la caligrafía. Tenía (y tengo) una letra horrible. Irregular y muy distinta a las letras de las caligrafías Rubio, que eran (y resulta que siguen siendo) el modelo a seguir. Dejando al margen que dicha caligrafía siempre me pareció bastante hortera, todavía tengo escalofríos cuando recuerdo aquellas tapas verdes y los dibujos de las formas correcta e incorrecta de agarrar el lapicero.
Parecía que lo único que importaba a las profesoras era que tuvieses una letra bonita, pues no dejaban pasar la oportunidad de recordarte lo mal que escribías. Bien de palabra o con métodos tan pedagógicos como mantenerte escribiendo a lápiz, cuando tus compañeros lo hacían, dependiendo de su pericia, con bolígrafo o, incluso, con rotulador. Parecía que, el que yo nunca tuviera faltas de ortografía o que fuese capaz de redactar mejor que la mayoría de mis compañeros no era importante. Sólo importaban los garabatos.
p se parece mucho a mí. Lo malo es que lo demás también se parece a como era hace treinta años. A su profesora no parece importarle que sea una niña despierta, con curiosidad, que lee como si tuviera varios años más de los que tiene y que es capaz de situar en el mapa las ciudades más importantes del país. No. Todo eso no importa. Sólo la jodida caligrafía.
Pensándolo bien no se de qué me extraño. Todo lo demás también es así. En este mundo sólo importa lo que pareces, no lo que eres.
Publicado por Poncho a las 18:38
Etiquetas: gritos en el desierto
martes, agosto 21, 2007
Cada mañana, cada vez que leo el correo, me pregunto por qué no haré un filtro que me evite los mensajes equivocados que llegan a mi cuenta de gmail (parece que poncho es un nombre muy habitual en algunas partes del mundo). De vez en cuando llega alguno que me recuerda por qué no lo hago. Hoy ha sido la suscripción a un sitio porno amateur mejicano y una oferta de cursos en DVD.
Tienen pinta de ser cursos de supervivencia para una economía en crisis, algunos de ellos son:
- Curso de audiocar i y ii + Manual de fuego por el escape
- Curso de manualidades y fabricacion de lamparas de lava
- Curso de tango
- Curso de astrologia y horoscopologia
- Manual de agrandamiento peneano
- Curso de construcciones economicas y de Casas de madera
- Curso de maquillaje y peluqueria + fabricacion de articulos de belleza y cosmeticos
- Curso de magia
- Curso para ganar a la ruleta + manual de ajedrez
- Curso de recarga de cartuchos
- Curso de viticultura, enologia + Cria de caracoles
Publicado por Poncho a las 07:14
Etiquetas: sombras en el espejo
viernes, agosto 03, 2007
lunes, julio 30, 2007
Quince megas de mensajes de correo,
casi todos quejas de clientes.
Tengo más feeds pendientes
que llamadas en el TreoTM.
Oh, la vuelta de las vacaciones,
más de mil millones de marrones.
Publicado por Poncho a las 17:19
Etiquetas: gritos en el desierto
miércoles, junio 06, 2007
A finales de los 80, en una emisión de Tocata, vi la actuación de un grupo que en aquel momento me había encantado. Supongo que fueron flor de un día (o dos), porque nunca más volví a saber de ellos. Años, muchos años después, con la inestimable ayuda de los buscadores de Internet investigué un poco a ver si podía hacerme con aquella canción. Sólo sabía que eran un grupo español y recordaba un fragmento de la letra (demasiado ridículo para reproducirlo incluso aquí), pero Google lo puede todo y descubrí que el grupo se llamaba Tiernos Mancebos, eran de Sevilla, y la canción se titulaba "Cada vez que ocurre". Desgraciadamente la canción no estaba disponible, así que lo olvidé.
Esta semana he recibido un comentario a un post de hace un par de años. Mi post, había servido para que alguien encontrase una canción perdida. Me acordé de los Tiernos Mancebos y volví a buscar. Esta vez, gracias a las redes de intercambio, tan odiadas por algunas asociaciones, conseguí, no solo la canción, sino el disco completo. Casi veinte años después puede volver a escucharla.
Fue algo muy extraño, pese a no recordar más que un pequeño (y ridículo, insisto) fragmento de la letra, fue como si acabase de escuchar la canción ayer mismo. Fue emocionante y a la vez interesante, el ver, con la perspectiva que dan los años, cómo eran las cosas que me gustaban en la adolescencia.
Dado que hace mucho que he perdido el sentido del ridículo, adjunto un enlace al tema en cuestión.
| Tiernos Mancebos -... |
Publicado por Poncho a las 12:42
domingo, junio 03, 2007
Aaaaaaah, Internet y sus redes sociales.
Quien no hace amigos es porque no quiere.
Sin ir más lejos, hoy, un granjero chileno heterosexual me ha invitado a su red de amigos.
Maravilloso el siglo XXI
Publicado por Poncho a las 12:05
Etiquetas: sombras en el espejo
lunes, mayo 28, 2007
Estamos solos. Todos estamos solos.
Virginia vive sola en un mundo en el que nadie puede acompañarla. Ese mundo es suyo, sólo suyo, y es su responsabilidad que exista y siga girando.
Laura está sola ante el vacío que hay tras su vida perfecta; un marido que la venera y un hijo que la adora.
Clarissa sabe que está sola, ante un lejano pasado en el que su vida alcanzó el máximo esplendor. Le avergüenza que los demás lo sepan, así que intenta ocultarlo manteniéndose ocupada. Siendo la anfitriona perfecta, aparentando una seguridad en si misma de la que se ve despojada en cuanto la habitación queda vacía.
Las tres mujeres tienen en común la soledad, y el estar rodeadas de seres que las quieren y que a su vez también están solos. En los momentos en los que las soledades de dos seres se solapan, se abre un vacío oscuro al que ambos se asoman y por un momento se dan cuenta que todavía hay esperanza, que hay otros como ellos, aunque ese momento de luz es breve y vuelve a ser absorbido por las tinieblas de la soledad.
Leonard lo ha dejado todo para cuidar a su esposa, le ha creado una vida a su medida en la que ella pueda construir el mundo que la haga feliz, que la permita olvidar los motivos de su desgracia y por fin convertirse en el ser maravilloso que debía haber sido.
Kitty resplandece con el fulgor de las joyas y las fiestas en el club de campo, con su marido triunfador y la perfección de su vida. Pero una mancha, pequeña al principio, oscurece poco a poco su felicidad. Cuando el motivo de su desgracia aparece, lo hace bruscamente, sin opciones. Es en ese momento cuando su vecina, Laura, ve que Kitty no es tan diferente, que ambas comparten mucho más de lo que pensaba. De hecho, Laura tiene algo que Kitty no tiene: el control de su destino.
Richard hubiese abandonado hacía mucho tiempo el mundo que le fue arrebatado a una edad en la que nada podía hacer. Treinta años después recuerda el mejor momento de su vida, aquel que hizo gris todo lo que vino después, un momento que trató de conservar durante toda su vida. Un momento compartido con Clarissa, y que sirvió a ésta de excusa para cuidarle y convertirle en el centro de su vida, aunque fuese una vida separados por sus propias soledades.
Estamos solos cuando decidimos terminar el juego en el que sólo se puede perder. Seguimos solos cuando nuestros compañeros deciden irse.
“Alguien tiene que morir para que los demás apreciemos la vida”
Porque como dice Clarissa: “Es lo que hace todo el mundo; seguir vivos para los demás”
Publicado por Poncho a las 10:06
Etiquetas: sombras en el espejo
viernes, mayo 18, 2007
Ayer desayuné al lado de un hombre que tomaba notas en un cuaderno Moleskine. Como si fuese un naturalista del siglo XIX, el hombre escribía las impresiones que le causaba la ciudad y hacía bonitos dibujos, con tinta negra, de edificios y monumentos. El resultado era una hermosura, un cuaderno de viaje a través del cual, su dueño podría revivir una y otra vez las sensaciones que tuvo durante aquellos días de primavera en Madrid.

Le envidié y admiré antes de tener que volver a la realidad de la ciudad sucia y el trabajo aburrido.
Publicado por Poncho a las 13:20
lunes, mayo 14, 2007
Qué es mas gay como sintonía para el móvil:
-"Como una hola" de Rocio Jurado
o
-La música de "Las chicas de oro"
Publicado por Poncho a las 16:20
sábado, mayo 12, 2007
sábado, abril 07, 2007
Había olvidado lo placentero que resulta estudiar algo que te gusta.
Publicado por Poncho a las 13:34
martes, abril 03, 2007
Al principio, las aplicaciones Web 2.0 que iban apareciendo tenían cierta gracia. Pero llega un momento en que de tanto rizar el rizo aburren. Algo parecido a lo que ocurre con los capítulos de CSI.
Aunque de vez en cuando aparece alguna a la que le doy una oportunidad. La última ha sido MyCyberTwin.
Resumiendo: te hacen un test de personalidad y a partir de él se genera un bot que puede mantener conversaciones a través de un chat. Se supone que ese bot dirá cosas parecidas a las que dirías tu, y en un mundo ideal sería capaz de suplantarte y después enviarte las conversaciones que ha tenido por ti.
Lo he probado y hemos acabado discutiendo. Mi cibergemelo me ha dicho que no tengo sentido del humor. Me he enfadado y lo he borrado.
Luego me he dado cuenta de que probablemente él (yo?) tenía razón.
Hay días en que me doy asco.
Publicado por Poncho a las 13:53
Etiquetas: autojustificaciones
miércoles, marzo 28, 2007
Como ya no creo en coincidencias lo anoto para poder recordarlo cuando lo entienda.
Con un minuto de diferencia he leido el comentario en el que Carolina enlaza el post anterior con la Biblioteca de Babel de Borges y este post de Noticias del Espacio en el que se explica el descubrimiento de una extraña estructura hexagonal en la atmósfera de Saturno.
Automáticamente he oido en mi cerebro el click que suena cuando hacen un cambio en la Matriz, y he sabido que había algo.
Para los que no lo recuerden (yo era uno), la Biblioteca de Babel de Borges no es otra cosa que el Universo, que está formado por "un número indefinido e infinito de galerías hexagonales".
Creo que hemos encontrado una de esas galerías. Ahora, sólo habrá que ver cuál es el contenido de sus volúmenes.
Dicen que se han visto estructuras similares en Venus, pero los científicos no encuentran una explicación. Pobres...
Gracias, Carolina, por llevarme a uno de esos raros e ínfimos momentos en los que parece que algo tiene sentido.
Publicado por Poncho a las 17:55
Etiquetas: sombras en el espejo
lunes, marzo 26, 2007
Una vez más, un post de La Bella Teoría me tiene durante varios minutos mirando al vacío. En esta ocasión, el autor reflexiona sobre la existencia de cualquier combinación arbitraria de números dentro de los infinitos decimales de Pi, sobre cómo podría utilizarse esa característica para codificar, por ejemplo, cualquier texto haciendo corresponder sus caracteres o palabras con secuencias numéricas y sus posiciones dentro de los decimales de Pi.
Esto, unido a la idea de que la información contenida en el azar debe ser neutra, es decir, el azar no puede aportar información, nos lleva a que no sólamente las obras de Shakespeare y El Quijote estarán contenidos en el número Pi, sino que también lo estarán todas las demás obras literarias, incluso las que todavía no se han escrito, ya que paradójicamente, de otra manera, el número Pi sería sospechosamente antinatural. Y eso sí que no...
¿Por qué contentarse con la literatura, o la música, o cualquier arte? ¿Por qué quedarse en el reino de las ideas?
Si Pi es la relación entre radio y perímetro de una circunferencia y la circunferencia es la figura geométrica más perfecta, ¿no podría existir un Pi que relacione distintos parámetros de nuestro universo físico y por ende a nosotros mismos?
¿Quiere esto decir que todo lo que existe, ha existido o existirá se encuentra predefinido en una constante matemática y que, por lo tanto, da igual que yo esté (o no) escribiendo esto, ya que haga lo que haga nada (o todo) cambiará?
Publicado por Poncho a las 16:46
Etiquetas: gritos en el desierto
lunes, marzo 19, 2007
Una de mis escenas favoritas en La Edad de la Inocencia es el encuentro entre Archer y Ellen en la casa de campo de los van der Luydens. Es uno de los breves momentos en el que los enamorados imposibles se encuentran a solas, y quizá en el que más se acercan el uno al otro, incluso llegando a tener una discusión de esas que sólo se pueden tener con las personas que más importan en tu vida. La escena termina con un anticlimax de una crueldad que Archer no se merece:
[Ella no contesta. El sigue mirando por la ventana. Entonces la siente, acercándose por detrás. Sus brazos le rodean el cuello, abrazándole. El se da la vuelta... y la ve tal como es en realidad, todavía sentada en la silla. Archer vuelve a mirar por la ventana y ve a Julius Beaufort llegando por el camino de la casa.]
Beaufort es la antítesis de Archer, ostentoso, arrogante, extrovertido y con la sensibilidad de un ladrillo. Por supuesto, colma de atenciones a Ellen, y aunque ella deja bien claro que esto no le agrada, Archer siente cómo Beaufort se entromete en un terreno que debería ser sólo suyo, aunque tampoco tenga ningún derecho sobre Ellen. Paradojas del amor.
Cuando Beaufort entra en la casa, al principio no ve a Archer y comienza a contarle a Ellen que ha encontrado una casa perfecta para ella. Lo dice, como todo lo que hace ese hombre, dotando a cada palabra de una doble intención que lo convierte aún en más odioso de lo que es. Finalmente, Beaufort ve a Archer y se produce un incómodo silencio. Eso es algo que los tipos como Beaufort no soportan, el silencio. Por qué callarse cuando podrías estar diciendo algo para que se fijen en ti, así que Beaufort dirigiéndose a Archer dice... y por fin llegamos al motivo de este post. En la versión original, Beaufort dice:
-Well, Archer, rusticating?
Que en una traducción libre sería algo como:
-Qué tal Archer, de campo?
Qué no es más que un inocente smalltalk o chitchat, el equivalente yanqui a hablar del tiempo o de cualquier cosa intrascendente.
Sin embargo, en el doblaje español, cuando Beaufort ve a Archer le dice:
-Qué pasa Archer, está melancólico?
Que cambia completamente la intención, pero que es mucho más agresivo y definitorio de qué tipo de personas son las involucradas en la conversación.
Así me siento desde hace una temporada. Melancólico en el sentido Newland Archer. No hay nada que vaya especialmente mal en mi vida, pero no me encuentro animado. Nada de lo que hago me satisface. Me hago mayor y mi cuerpo se resiente (aunque estoy bastante seguro de que muchos de mis achaques están favorecidos por mi estado de ánimo). Mis hijos crecen y veo que tienen los mismos defectos que yo. Por supuesto tienen muchas virtudes, pero no soy capaz de apreciarlas. Me veo dentro de una década, haciendo lo mismo que hago ahora, pero con diez años menos por delante.
No, definitivamente no me encuentro bien.
Publicado por Poncho a las 12:41
Etiquetas: gritos en el desierto

