martes, octubre 19, 2004

Es curioso cómo funciona la mente humana. Años viendo la promoción, estreno y reposición de esos engendros de películas que son "Los angeles de Charlie" y nada. Pero veo un programa de humor en el que hacen una parodia de los ángeles originales (Kate, Farrah y Jaclyn... mi favorita era Jaclyn) y de repente llegan a mi cabeza cantidad de estímulos recordándome aquella emblemática serie. Porque "Los ángeles..." tenía la mezcla perfecta de acción, humor y sexo que un preadolescente (qué coño! un niño) de finales de los setenta podía desear.Y entre todos los recuerdos, un capítulo que me marcó especialmente. Era un episodio en el que Los ángeles entraban en prisión, camufladas como delincuentes comunes, con el fin de destapar una trama de corrupción y prostitución dentro de la prisión. Soberbio. Una carcel de mujeres, en la que las prisioneras, nada más llegar, eran desnudadas, registradas y duchadas. Eso sí, sin mostrar un centímetro cuadrado de piel más de lo necesario. Cuántos sueños eróticos habré tenido a cuenta de aquel capítulo, de hecho, muchos años después cuando tuve edad para ver películas eróticas (qué coño! pornográficas), siempre me atraían las películas de tema carcelario, pero nunca encontré ninguna que me provocase más que aquél capítulo.


Por si fuera poco, aquel épico episodio tenía una co-protagonista que años después se hizo famosa, muy famosa. Mis amigos pensaba que les estaba vacilando cuando les decía que yo, a aquella tía que salía en 9 semanas y media la había visto en Los ángeles de Charlie!