lunes, junio 20, 2005

Sábado. Diez de la mañana. Suena el microlarbi. Respondo. Una chica de voz muy agradable, me comenta educadamente:

-somos una asociación que está buscando a personas sordas por la zona...

Yo no me puedo contener (cada vez me pasa con más frecuencia) y le digo:
-¿Y las buscan por medio de un micrófono?
-...
-(Aguantando la risa) o es que cuando no contestan deducen que hay un sordo en la casa...
-... jeje, que simpático. Estoy muy contenta de haberle alegrado el día...
Me siento un poco cabrón y trato de arreglarlo:
-La verdad es que no conozco a ningún sordo por el vecindario (aunque mis vecinos de abajo, por el volumen al que escuchan la televisión, probablemente estén a punto)

Ella muy educada me dió las gracias por mi ayuda. P me miraba muerta de risa como sin creerse lo que estaba haciendo su marido.
Y es que hay veces que no podría callarme ni aunque mi vida dependiera de ello.