domingo, junio 12, 2005

Vuelta a empezar. Vuelta a esconder mi esqueleto dentro del armario. A sacarlo para el fin de semana y tratar de recuperar mi vida donde la había dejado.
Aeropuertos a horas horribles, comer mal, otra ciudad en obras. Cansancio y calor. No duermo, caigo en coma.
Cada vez que despierto me pregunto: "qué estás haciendo aquí?"

Hace tiempo, en un curso, conocí a un tipo que trabajaba en Alemania y que me contaba: "Si tengo que quedarme a trabajar después de la hora de salida, quiere decir que mi jefe tiene un problema porque no sabe asignarme correctamente el trabajo"
Digan lo que digan, en muchos aspectos, seguimos estando lejos de Europa.

¿He dicho que me siento cansado?

Esta semana me propongo (aunque dudo que lo consiga) ponerme al día con mis posts, porque tengo un montón de ellos que van a acabar por producirme una obstrucción.
¿Sabe alguien en que parte del cuerpo residen los posts? Lo pregunto porque así de repente, parece que deberían estar en el cerebro, pero he leido (y escrito) algunos cuya ubicación se me antoja en otras vísceras.

Menos mal que de vez en cuando consigo parar y darme cuenta de que lo que me preocupa no es mi vida, sino sólo una parte pequeña de ella y que hay cosas que realmente merecen la pena. Algunas que se me ocurren sin pensar demasiado:
-La sonrisa de mis pequeños
-Los abrazos de mi amor
-Cenar con amigos
-Leer
-Un Gin Tonic a tiempo
-Aprender algo nuevo

Estar tan ocupado tiene cosas buenas: Mi "bloglines notifier" me avisa incasablemente de los cientos de posts que tengo pendientes de leer, muchos de ellos en vuestros propios blogs. Reconozco que siento el placer de la anticipación pensando en el aluvión de mensajes que voy a poder leer de un tirón.

Mañana volveré a experimentar el intenso placer de levantarme a las cinco de la mañana para poder estar en casa de un cliente (al que no soporto) a las nueve.

Tengo que pensar seriamente en cambiar de trabajo... (creo que eso ya lo había dicho)