lunes, febrero 28, 2005

Es curioso lo que todos los años me sucede con los premios Oscar: Se que están manipulados, orientados políticamente y artísticamente devaluados respecto a otros festivales (europeos o "independientes"), pero no puedo dejar de mirar para ellos. Sobre todo cuando, en años como este, aparentemente aciertan.
Me encanta mortificarme, cada vez que veo a Clint Eastwood hacer su nueva mejor película, diciéndome: "pensar lo poco que me gustaban las películas de Harry el Sucio y aquellos espantos que hacía con un orangután... y se ha convertido en un director sensible y en un actor creible, lo cual, visto lo que hay, no es poco"
Me hacen gracia los ninguneos a los que la Academia es tan dada: ignorar una y otra vez a Scorsese, que pese a quien pese es uno de los directores más importantes de la historia y la sombra de la sospecha cada vez que no le dan el premio a un actor por motivos políticos (¿pesarán todavía las opiniones de Benning y Beatty acerca de su presidente?)
Me hubiese encantado que le dieran el Oscar a Johnny Depp, porque se atreve con todo, y me encanta que se lo hayan dado a Charlie Kaufman porque siempre sorprende.
Bien por Amenábar. Espero que sea el primero de muchos.
Pero sin duda, la mayor sorpresa de la noche y la más agradable ha sido el premio para Jorge Drexler. Su música la conocí hace poco, y gracias a un blog, pero me ha robado el corazón para siempre. Me alegro infinito por él, sobre todo después del feo que le hizo la organización de la ceremonia.
Hay días en los que me siento curiosamente optimista.
Vuelve a nevar.

sábado, febrero 26, 2005

3370 gramos

48 centímetros

y unas pestañas larguísimas



:)

viernes, febrero 25, 2005

De nada sirvió desnudarnos bajo la luna llena y pintar en la barriga de P, antiguos símbolos celtas. Puede que la culpa haya sido por usar lápiz de labios en vez de sangre de un cordero recién sacrificado, pero se nos habían terminado los corderos recién sacrificados.
Me temo que no sólo no ha funcionado el ritual, sino que hemos enfadado a alguna deidad rencorosa, ya que las últimas veinticuatro horas han sido horribles:

-P sigue embarazada. Si sus pies siguen hinchándose, tememos que exploten.
-Yo tengo un gripazo de aupa, con fiebre, tos y dolor de piel.
-Se nos ha estropeado la caldera y no vendrán a arreglarla hasta el lunes, por tanto tendremos que vivir sin agua caliente ni calefacción.

Y es que es peligroso jugar con las fuerzas de lo desconocido.

jueves, febrero 24, 2005

Con la edad se va perdiendo la vergüenza. También se deja atrás la osadía que da la ignorancia y la capacidad de sorprenderse. Como esto no es cosa buena, hay que buscar nuevos estímulos en los que puedas sentirte un principiante absoluto.
Aunque no tenga mucho que ofrecer, aunque no haya demasiado para llevar, soy blogger, por tanto lo cuento todo, y como recientemente he descubierto lo divertido que es cocinar, haciendo gala de mi total falta de vergüenza, voy a poner una de las (4) recetas que controlo:

Pollo agridulce (para dos personas)

Dos filetes de pollo cortados en tiras
Una zanahoria grande (o dos pequeñas)
Un pimiento (rojo, verde o mitad y mitad)
Una cebolla
Una cucharada de miel
Medio limón
Salsa de soja

Cortar los vegetales en trozos pequeños y poner a pochar con un chorrito de aceite y sal, en una sartén, a fuego medio y tapado. Cocinar durante diez minutos y añadir un chorro de salsa de soja. Seguir cocinando hasta que los vegetales empiecen a adquirir una textura suave (unos quince minutos más)
Mientras los vegetales se hacen, rebozar el pollo con harina (he encontrado una harina especial para tempura que es una maravilla) y freir hasta que quede dorado, pero no demasiado.
Una vez que los vegetales estén listos, añadirles el pollo.
Es el momento de comenzar con la salsa agridulce. Añadimos a la mezcla de vegetales y pollo el zumo de medio limón y una cucharada de miel. Seguir cocinando unos siete minutos mientras se revuelve (con herramientas de madera, siempre con herramientas de madera).
Servir con arroz.



Llamadme cocinillas...

Nota importante: Un jardín tan extraño no se responsabilizará de los posibles problemas de salud derivados del consumo de esta receta.

domingo, febrero 20, 2005

La barriga de P ha alcanzado un tamaño increible. Es como si llevase un balón de playa completamente hinchado debajo de la ropa, le ha desaparecido el ombligo y cada vez que se tiene que levantar del sofá tiene cierto aire de tortuga boca arriba.
P ya está harta. En teoría nos quedan algo menos de tres semanas, pero todo el mundo (médicos incluidos) están convencidos de que será antes.
Nosotros, por nuestra parte, estamos aplicando los métodos caseros para intentar adelantarlo. Hemos probado con sexo (muy divertido, aunque algo complicado) y no ha resultado (y aseguro que hemos probado varias veces). Ayer nos fuimos a cenar a un mejicano (dicen que el picante es catalizador en estos asuntos), pero de momento nada. Ahora estamos preparando un extraño ritual pagano para aprovechar el cambio de luna que sucederá a mediados de semana. Tenemos muchas esperanzas puestas en esto, aunque ahora que lo veo escrito me da la impresión de que suena como si estuviesemos algo desesperados...

lunes, febrero 14, 2005

Un indicio de que has subido de categoría en la liga de los adultos es cuando tu padre te regala esto:



Cada vez me siento más Bob Harris

domingo, febrero 13, 2005

P y yo podemos presumir de haber construido una relación madura. Nos hemos dado cuenta de que llevamos semanas utilizando el mismo cepillo de dientes... y no nos importa.

lunes, febrero 07, 2005

Todos los que nos hemos ido del hogar paterno sentimos cierta nostalgia cuando volvemos a él de visita: Tu vieja habitación, las cosas que se quedaron en ella y que por uno u otro motivo no pudieron acompañarte en tu nueva vida, la comida de mamá, tu cama de más-joven-soltero-adolescente (aaaaay, si pudiera hablar). Los sentimientos se amontonan, y se mezclan formando una amalgama de pena y alivio que hace que te preguntes cosas. Por ejemplo: ¿dónde coño estarán mis discos de The Charlatans?

sábado, febrero 05, 2005



El ratón ha muerto. ¡Viva el ratón!

Mis niñas vuelven a estar en casa.
A P le han dado el alta, y ahora se encuentra disfrutando de su embarazo de ocho meses como si no hubiese pasado nada. p no se despega de su madre mientras le dice:
"Mamá te eché mucho de menos. Te quiero mucho. A que no vas a volver al médico..."
Y yo... qué quereis que os diga... sólo puedo mirarlas y sonreir.

miércoles, febrero 02, 2005

Creo que P se encuentra mucho mejor: Hemos discutido.
Ya lleva veinticuatro horas sin medicación y se ha estabilizado. Así que los médicos han dicho que si mañana continúa igual, la enviarán a casa. Además, como ya estamos dentro de las semanas de seguridad el parto sería normal y no haría falta incubadora, y por tanto no es necesario que haga reposo. Así que ya ha hecho planes: ir a la peluquería y asistir el viernes a la fiesta de Carnaval de p. Yo le he hecho notar que no me parecía demasiado apropiado dado que lleva más de un mes convaleciente (y las últimas dos semanas ingresada en el hospital). Ella, como suele hacer, me ha dicho que lo tendrá en consideración (lo cual quiere decir que acabará haciendo lo que a ella le parezca). Hemos estado unos minutos sin hablar, hasta que me ha dicho:
-Entonces, de disfrazarnos en Carnaval ni hablamos, ¿no?
-...

Fuentes médicas han explicado que el Papa ha pasado una noche tranquila...

...al contrario de lo que es habitual en él, ya que el pontífice es bien conocido en el ambiente nocturno de la cità del Vaticano donde es participante habitual de interminables fiestas en las que se mezclan sotanas con gin-tonics.

martes, febrero 01, 2005

Me pregunto quién le habrá dicho a Bertín Osborne que sabe cantar.

domingo, enero 30, 2005

Leo el periódico todos los días, aunque reconozco que no siempre lo compro. Casi siempre El País, aunque no le hago ascos a otros. Aprovecho la hora del desayuno o del pincho en la cafetería, así que es una lectura rápida, pero si veo algo que me interesa especialmente no dudo en acercarme al kiosco para comprar el periódico y leerlo con tranquilidad.
Los fines de semana es otra historia. Casi todos los sábados y sin falta los domingos, compro El País. Estoy enganchado al suplemento de literatura (Babelia) de los sábados y a los artículos de fondo y las columnas de opinión de los domingos. Además, a P le encanta el suplemento dominical.
Así que previendo que hoy habría mucha demanda (porque regalan una película, y ya se sabe, cuando en este país regalan algo se toma aunque no se sepa para que...) bajé más temprano de lo habitual a comprarlo. Tengo que reconocer que no madrugo demasiado los domingos, así que para lo que hago normalmente, pensaba que las 11:00 sería una hora muy decente para ir a comprar el periódico.
Error.
No quedaba. En ninguno de los tres kioscos que controlo cerca de mi casa.
Muy cabreado, y sin resignarme a quedar sin el periódico, tiré de mi contacto kiosquero, mi tía, desde hace un par de años, trabaja en un kiosco, (pensar lo bien que me habría venido tener una tía kiosquera a los diez años...), por supuesto me lo consiguió, aunque aprovechó para reñirme por no ir nunca a verla y por no haberselo encargado. La verdad es que me conoce muy bien, y sabe que Casablanca es mi película favorita, así que sin que nadie le dijera nada, había apartado un ejemplar del periódico para mi. También me confesó que hoy, El Pais, ni siquiera lo habían puesto a la venta: "sólo encargos y clientes VIP".
Eso si que es una tía buena.
No pensaba postear algo tan mundano. Ultimamente me siento asquerosamente trascendente, pero al leer que a El malvado ventrilocuo de Saint Olaf le había pasado algo parecido no pude resistirme. Hacía mucho que no me reía tanto con un blog (que he descubierto gracias a una amiga común), echadle uno o dos ojos.

viernes, enero 28, 2005

Ultimamente he leido bastantes posts y comentarios referidos a la veracidad de los blogs. Parece que a mucha gente le preocupa si lo que se escribe en los blogs es realidad o ficción.
Y yo me pregunto: ¿importa?
La realidad no es más que lo que percibimos a través de unos sentidos imperfectos. La auténtica realidad podría ser algo muy distinto a lo que nosotros entendemos, incluso es posible que haya varias realidades, unas percibibles y otras no. Quizá somos el sueño de un gigante, o puede que los gigantes seamos nosotros y no lo sepamos.
¿No podríamos aceptar que la blogosfera es una realidad diferente y equivalente a las demás realidades?
¿Podría ser el nacimiento de un subconsciente colectivo?

La mentira que me dijiste
no era más falsa que una verdad
Así que pudiendo vivir de sueños
¿quién quiere la realidad?

miércoles, enero 26, 2005

Ya hace una semana que P está en el hospital. Todo sigue igual, lo cual es bastante bueno, ya que cada día que pasa significa que los pulmones del pequeño estarán más fuertes.
Al nivel de stress que tengo estos días, ha contribuido el coche. Hoy, el muy cabrón, se ha negado a dejarme meter la primera y la marcha atrás. Cada vez que lo intentaba hacía un ruido terrorífico. Finalmente, descubrí que podía meter las marchas si el coche estaba apagado (lo cual lo convierte en un aparato bastante inútil). La cuestión es que conseguí arrancar metiendo la primera antes de dar al contacto y manteniendo el embrague apretado. Así fui hasta el taller, donde hicieron conmigo una versión de: "eso o es el embrague o es la junta de la trócola, aaaaaaaaaay como sea la trócola prepárate..."
Por suerte, (de momento), sólo hubo que ajustar "algo" del embrague, pero me veo cambiando de coche y aparte de que costará un dinero que no tengo, me da una pereza...

Por si fuera poco, está nevando.

Los servicios de blogging deberían incluir controles de alcoholemia para evitar posts como el anterior.

Mi amigo S (aunque llamarlo amigo es poco, muy poco...) y su mujer Y, me han invitado a cenar. Se han apiadado de mi, y han decidido que un pincho de tortilla a las 11:30 y la cena que yo puedo hacerme no es suficiente para que alguien de mi porte subsista.
Así que me han agasajado con una deliciosa y agradable cena, generosamente regada con vino y licores. Por tanto, me encuentro en un momento de euforía en el que es casi obligado escribir un post para su posterior recuerdo (antes de que alguien se escandalice, me gustaría recordarle que él, también lo hace)
La cena ha sido deliciosa, y aunque incluía postre, la auténtica guinda ha sido una grabación de Y interpretando el maravilloso "Rapsody in blue" de Gershwin. Durante muchos años, el rapsody ha sido la música que yo me ponía para animarme ante la adversidad (junto con el Peer Gynt de Grieg).
Ha sido una velada memorable. Daría algo (muy importante) por ser capaz de generar sonidos tan maravillosos como los de Y tocando el clarinete en rapsody in blue...

lunes, enero 24, 2005

Nunca hubiese imaginado que nuestra casa pudiera ser tan fría...

sábado, enero 22, 2005

LLevo dos días pensando en como voy a escribir esto. Se me han ocurrido diversos enfoques y un puñado de frases tremendamente emotivas. Pero me encuentro demasiado cansado, así que trataré de esquematizar.
Miércoles tarde. P se encuentra mal. Vamos al médico. El médico dice que P debe ingresar en el hospital. Entramos por urgencias. La idea es que quede en observación. Se la llevan. Espero en el pasillo. Espero. Llega una médico que me pregunta:
-¿Quiere entrar al parto?
-Se equivoca --le digo-- mi mujer no está de parto.
-Si lo está.
-Pero es imposible, sólo está de 33 semanas.
-A veces pasa. Estamos tratando de pararlo, pero no siempre se puede. ¿Quiere entrar?
-?!?!

Y entré.

A P no le habían dicho nada. Llevaba tanto tiempo con dolores que ya le parecía normal.
Se lo explico. Llora. Lloro. Trato de animarla. Le acaricio la mano. La beso.
La medicación le da temblores. La médico mira los gráficos. Hay que esperar.
Esperamos. Recordamos. (Esto no puede estar pasando).
Nos calmamos un poco. El latido del bebé atruena en la habitación desde el monitor.
La médico dice que el tratamiento parece haber surtido efecto. La devuelven a planta. P está destrozada. La abrazo (con mucho cuidado). Nos besamos. Nos despedimos.
Llego a casa. No recuerdo más hasta el día siguiente.

Ahora P está bien. Sigue en el hospital, pero no le duele nada. Se encuentra mejor. Seguimos asustados. Expectantes. Nerviosos.

Qué poco importantes parecen el resto de problemas.

Tengo sueño...