jueves, abril 29, 2004

Una de las cosas que hago en mi trabajo, es acompañar a los comerciales de la empresa en visitas a clientes, para ayudarles en caso de que se vaya a discutir algún tema técnico. Es algo que no me disgusta, ya que salgo de la oficina, conozco a gente y resulta entretenido. Las personas con las que tratamos en los clientes se pueden clasificar en dos grandes grupos: techies (léase tequis) y trajes.
Los techies son técnicos, que a fuerza de pegarse con las máquinas y los sistemas se hacen, de alguna manera, imprescindibles para la organización y por tanto, son ascendidos a tareas de responsabilidad. Suelen tener algún defecto físico evidente como por ejemplo tics nerviosos, bizquera, obesidad mórbida, ceceo, psoriasis u otras dermatosis, y una casi total incapacidad para las relaciones personales. Su discurso está plagado de tecnicismos, risas nerviosas y chistes fáciles que seguramente leyeron en alguna página web. Para romper el hielo, puedes hablar con ellos sobre los teléfonos móviles de última generación o el último software que cargaste en tu PDA.
Los trajes son diferentes. Cuando el traje nace, en la sala de partos, la comadrona le dice a su madre: señora, ha tenido usted un directivo. Visten impecablemente, no sudan, su corte de pelo ha costado más que tus zapatos. Hablan constantemente por teléfono. De hecho, puedes calcular el grado de interés que el traje tiene en la reunión, por el modo (silencioso, discreto, sonido aturdidor...) en que pone su teléfono. Hablan mucho, muchísimo, aunque de lo que dicen, sólo es aprovechable un 25%, y de ese 25%, más de la mitad, probablemente será mentira o inexacto. Muchos trajes fueron techies en su momento, pero reniegan de ello y sólo lo recordan cuando te quieren dejar claro que no puedes tratar de engañarlos porque ellos ya estuvieron en ese mundo antes que tu. No debes preocuparte por sacar temas de conversación, ellos lo harán. Te hablarán del mejor tipo de cesped para tu jardín, te explicarán por qué las bolas de golf tienen agujeros, te recomendarán un par de restaurantes de moda y te explicarán cuáles son las mejores rutas para llegar desde su casa al trabajo en hora punta.

Uno de los clientes que he visitado hoy era una mezcla de techie y de traje. Estaba imponente en su tres piezas (traje total), pero dominaba la charla técnica y acababa de sufrir una curiosa enfermedad infantil que le dejó marcas por toda la cara (techie típico). Nada que hacer con él. Estaba de vuelta de todo. Imposible convencerle de nada. Lo sabía todo mucho mejor que nosotros.

Hemos ido acompañados de un tipo que yo no conocía. Un traje de una empresa amiga. Al principio me aburrió bastante, porque toda su charla era acerca de técnicas de gestión empresarial, estrategias, plazos y planificación. Toda esa mierda que cada día que pasa odio con más fuerza. Pero después de todo dijo algo muy interesante:
"Hay gente que vive esta vida como si fuese de prueba, como si se estuviesen preparando para la de verdad que viene después. No es así. Esta es la única que tenemos y lo que no hagas ahora no lo vas a poder hacer nunca"
Con eso terminé de deprimirme para lo que quedaba del día (eran las 12:00)

Estoy pensando en cambiar de trabajo, en dedicarme a algo que sea completamente diferente a lo que estoy haciendo ahora y que a ser posible me guste.

¿Sabeis de alguien que pague por escribir chorradas?
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Retiro la pregunta. Todos conocemos a cientos de personas a las que les pagan por escribir estupideces...