miércoles, diciembre 21, 2005

Decía el Doctor Emmet Brown, que el 12 de Noviembre de 1955 tenía "un significado cósmico de algún tipo. Casi como si fuera un punto de unión en el continuo espacio-tiempo." Aunque también podía ser que la recurrencia de aquella fecha no fuese más que una coincidencia asombrosa.

docbrown

Lo que si es seguro, es que el cine de aventuras de los años 80 no hubiese sido lo mismo sin "Regreso al Futuro".
Aunque si hay una película de esa época que tenga un significado cósmico es "Top Gun" (deja de levantar las cejas y sigue leyendo). "Top Gun" fue la película referencia de toda una generación, la que convenció a muchos adolescentes de que su futuro debería ser piloto de combate. A unos se nos pasó rápido y nos conformamos con los simuladores de vuelo de la época (nos conformábamos con poco)...

Foto+Fighter+Pilot

...y a otros les duró hasta que comprobaron que para llegar a la escuela de oficiales había que estudiar más de lo que pensaban y barrer muchos hangares (pero cómo demonios lo consiguió Maverick, con lo guay que es!).

Aunque "Top Gun" no es exactamente una película, sino un grupo de escenas de tres tipos diferentes:
  • Escena de escaramuza aérea: Son el leit-motiv de la película.
  • Videoclip: Las chicas también van al cine, así que pongamos imágenes bonitas con música de fondo.
  • Escena de transición: Todas las que no son combates o videoclips. Paradójicamente tratan de darle continuidad a la historia.
En el año 1986, "Top Gun" puso de moda las cazadoras y las gafas de piloto, y el voley playa (quien no ha saludado de aquella forma tán ridícula: palmada arriba delante-palmada abajo detrás), también abrió la puerta a un montón de secuelas que directamente prescindían de los videoclips y las escenas de transición (véase "Aguilas de Acero i" donde i=1..muchísimos) pero sobre todo puso de moda a Tom Cruise quien, recordémoslo, hasta el momento sus éxitos habían sido "Legend" y "Riskie Business" (todavía no se había operado la nariz), vamos, no gran cosa. Kelly McGillis si era conocida, el año anterior había hecho "Unico Testigo" y prometía ser una superstar, pero empezó a dejarse y a dejarse y...

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...seguramente, al final se habra hecho amish.

Pese a todo, hay que reconocer que en "Top Gun" hay alguien que hizó muy bien su trabajo. Ese alguien es el director de casting. Porque, y aquí viene el significado cósmico, "Top Gun" tuvo entre sus secundarios algunas de las estrellas más brillantes de los años siguientes.
Evidentemente Val Kilmer, más Nacha Pop que nunca. Confieso que Iceman era mi personaje favorito. Distante, arrogante y prepotente. La rivalidad Maverick-Iceman, el moreno fogoso y el rubio de hielo, fue precursora, con dos décadas de anticipación, de los duelos Alonso-Raikkonen.
Por supuesto, Meg Ryan, que años despues volvió a coincidir con Val Kilmer en "The Doors", quién iba decir que aquella actriz tan-poca-cosa se iba a convertir en una de las mejores pagadas de Hollywood (quien lo diría aún hoy).
Pero mis favoritos son los secundarios segundones. Comenzando por Anthony Edwards, Rick Rossovich y
Michael Ironside, que coincidieron en la serie de televisión "ER - Urgencias" haciendo de Dr. Mark Green, Dr. John Taglieri (el que casi se casa con Carol Hathaway) y Dr. William Swift, aunque a Ironside ya lo conocíamos por haber hecho de Ham "Mala leche" Tyler en la serie más importante de los años 80: "V"
También estaban Tom Skerrit y John Stockwell, pero sin lugar a dudas mi secundario de "Top Gun" favorito es el actor que hace de Merlin, el compañero que le asignan a Maverick tras (oooops, spoiler) la muerte de Goose. Porque, queridos amigos, es ni más ni menos que Tim Robbins, el actor más rojo del país haciendo una película fascista y militar. ¿Qué dirá de esto Susan?

No puedo terminar de escribir este post sin mencionar una de las secuencias de transición, que, seguramente es la escena más gay del cine de los años ochenta. Tras un ejercicio aereo fallido (por culpa de la arrogancia de Maverick), se reunen en el vestuario todos los pilotos. Acaban de ducharse y sólo llevan una toalla anudada a la cintura. Mientras se dicen lo que piensan unos de otros, el espectador asiste boquiabierto a una de las escenas más extrañas de la historia del cine. Los actores están más preocupados por mantener su cuerpo en tensión y marcar músculos (pocos) que de actuar. Es imposible posar de forma más forzada. Una inocente columna ve impotente cómo primero Maverick se apoya en ella, rígido como una tabla de planchar. Cuando Maverick se va a un banco y adopta una postura de modelo de escultura de mármol, Iceman le sustituye aún más rígido. El resto de actores realizan sus posados en segundo plano. Es como si el director hubiese querido hacer un homenaje a los atletas griegos de la época clásica... con todo lo que eso conlleva.

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Hay veces que no echo de menos ser adolescente.

sábado, diciembre 10, 2005

P siempre me dice que hago muy pocas cosas con los niños. Que paso poco tiempo con ellos, así que p y yo hemos tratado de buscar algún interés en común y hemos abierto un nuevo camino en nuestra relación padre-hija.
Hoy hemos jugado juntos con el ordenador.
Se trata de un juego llamado "The Movies" en el que debes construir un estudio de cine y filmar películas, además de toda la carpintería de ese negocio: contratar actores y directores, comprar guiones, rodar, editar, promocionar...
El juego comienza en los años 20 y para nuestra primera película hemos contratado a una actriz negra y a un director alcohólico.
Creo que llegaremos muy lejos en la industria...

martes, noviembre 22, 2005

¿Cuál es la auténtica tragedia de Newland Archer?

Desde luego, no es haber renunciado a la mujer a la que amaba, ni tampoco haber llegado al final de una vida de corrección en la que nunca se permitió hacer lo que realmente le hubiese gustado.

La auténtica tragedia de Newland Archer apareció en una fiesta de sociedad, tras la sonrisa de su esposa, y consistió en haberse dado cuenta de que no era diferente a los demás. Que sólo era una pieza más de un juego cuyas reglas despreciaba y del que pensaba que no formaría parte jamás.
Que sus ideas, tan excéntricas para la época, eran permitidas de la misma manera que la exhibición de una pintura atrevida en el salón de Julius Beaufort. Que Newland no era más que un adorno exótico cuyos, él pensaba que secretos, devaneos, servían de regocijo a una sociedad tan aburrida como para preocuparse por ellos. Que era uno más de los personajes de una obra cuyo final era conocido antes de ser escrito.

Esa es la auténtica tragedia de Newland Archer. Y a la vez es su grandeza. La exquisita aceptación de unas reglas sociales diseñadas para coartar el más mínimo atisbo de pasión o deseo.
Ese fue el motivo por el que la condesa Olenska le amó toda su vida. Porque sabía que jamás osaría subir aquella escalera.

Hoy hace una semana de mi lesión. Aunque la pierna me sigue doliendo, he conseguido convertir la cojera-de-pirata en un-suave-balanceo. La edad no perdona.
Ultimamente todo me recuerda que me hago mayor: Hijos que crecen, gente conocida que se muere, aniversarios históricos...
Aunque resulta que no soy tan mayor como pensaba.
Siempre he sido bastante despistado, pero últimamente estoy alcanzando cotas preocupantes. Llevo meses pensando que estamos en el 2006. Meses rellenando formularios con la fecha incorrecta (prueba de que el 99% de los impresos que se utilizan no sirven para nada) y meses pensando que tengo un año más de los que realmente tengo.
De repente me siento más joven.

jueves, noviembre 17, 2005

Hoy he echado de menos aquellas tardes frías y despejadas en las que mi única obligación, pocas veces cumplida, era estudiar. Terminaba las clases pronto (o ni siquiera las empezaba), y ante mi se extendía, como una alfombra de horas, la tarde entera. Con una radio y un libro como compañeros, buscaba un bar donde me conocieran y no me molestaran por agotar una tarde completa con un solitario café. No había móviles. No existía el wifi. Estábamos el tiempo, mi libro y yo. Las citas se organizaban con antelación y nada inesperado podía turbar la linealidad de la espera. Eran otros tiempos.
Hoy los he echado de menos.

miércoles, noviembre 16, 2005

Somos bombardeados constantemente y por todos los frentes, con mensajes que nos recuerdan lo que estamos haciendo mal y cómo deberíamos solucionarlo:

-Come frutas y verduras.
-No fumes.
-Bebe con moderación.
-Paga tus impuestos.
-Vota.
-Ejercita tu mente.
-Haz deporte.

Es una especie de complot, probablemente destinado a perpetuar el descontento del individuo en una sociedad cada día más exigente. Y a fe que lo consiguen. Hagas lo que hagas.
Nunca he sido deportista, y siempre he tenido el cargo de conciencia de que debería cuidarme un poco más y tratar de hacer ejercicio. A temporadas lo he conseguido: un poco de gimnasio, correr, tenis...
La semana pasada tuve el reconocimiento médico anual de la empresa. Y cuando me preguntaron con qué frecuencia hacía ejercicio, contesté orgulloso, por primera vez desde que hago esos reconocimientos, que iba dos veces por semana al gimnasio y a jugar al tenis. Era verdad. Había retomado mis cursos de tenis en septiembre y lo estaba haciendo bastante bien, incluso había notado que mi revés a dos manos estaba mejorando.
Ayer fui a la última clase de mi vida.
Había estado en el gimnasio, habíamos hecho las series de ejercicios y estábamos jugando el segundo partidillo cuando sentí como si me hubiesen dado un fuerte pelotazo en un gemelo. Me caí al suelo.
Diagnóstico: Rotura fibrilar. De dos a tres semanas de cojera. Al menos un mes hasta la recuperación completa. Y un cabreo de mil pares de narices.

Me he borrado del cursillo y probablemente empiece a fumar.

lunes, noviembre 14, 2005

Llueve, y según dicen...

llueve

...lloverá.
Y después seguirá lloviendo.

martes, noviembre 08, 2005

Una idea sencilla y divertida:

Quand j'etais petit

Aunque resulta doloroso comprobar que salvo contadas excepciones los humanos empeoramos con los años.

lunes, noviembre 07, 2005

¿Fin de mes a día 7?
¿Pero cómo es posible?
Sencillo. Siendo lo que se llama dinamizadores de la microeconomía, o más vulgarmente, gastar más que el Jackson.
Es parte del proceso de maduración (supongo), comprobar que el mes todavía no ha cumplido una semana y que tus tarjetas de débito se quejan porque tienes la cuenta corriente en descubierto. La verdad es que preferiría no haber vivido esta experiencia, pero ya es demasiado tarde.
Y lo curioso es que la economía doméstica no se nos da mal (bueno, a mí sí, pero P es bastante buena), aunque unos electrodomésticos averiados, un par de problemas en los coches y un veterinario imprevisto más los inevitables gastos fijos han convertido a este mes en una especie de prueba de resistencia que habrá que pasar en modo económico.
Lo que más me fastidia es que no hemos hecho grandes excesos. Este año ni siquiera nos hemos ido de vacaciones en condiciones. Algo nos temíamos, ya que lo del pan debajo del brazo de los bebés debía ser en los años sesenta, porque ahora...
Ojalá éstos, económicos, sean todos mis problemas. Es lo que nos decimos los pobres. Pero me siento fracasado. Debería ganar más dinero y no se muy bien cómo. Probablemente me haya acomodado, lo cual contribuye a aumentar mi sentimiento de culpa.
Debería hacer algo...

Vaya, me había olvidado de cual era originalmente el propósito de este blog: Terapia. Pero este post me lo ha recordado.
Tengo que pensar acerca de todo esto (y a ser posible tomar alguna decisión)

sábado, noviembre 05, 2005

Bonito a la par que inquietante

watermelon

domingo, octubre 30, 2005

(...continua desde el post anterior)

Pero volviendo a la teoría de la evolución. ¿Qué sucede si la trasladamos a otro escenario?. Qué sucedi si sustituimos, por ejemplo, la naturaleza por la civilización.
En el post anterior, señalaba que la civilización ha modificado las normas de la selección natural, pero dado que la civilización no es un concepto de la naturaleza, quizá debamos adoptar un nuevo enfoque.
La civilización, al igual que los organismos vivos de la naturaleza, está construida sobre información, sólo que ésta, no está codificada en genes/moléculas, sino en normas de conducta, escritos, mitos, etc. Estas unidades de información, llamémoslas memes, son susceptibles de ser transmitidas, modificadas o destruidas, convirtiendo a las civilizaciones en organismos dinámicos.

El intercambio de memes ha sucedido desde el principio de la civilización, algunas veces los memes eran impuestos por la fuerza (el caso de la conquista militar), y otras prosperaban debido a su eficacia o ventajas (conquista cultural). Cada nueva civilización se ha construido a partir de fragmentos de otras civilizaciones anteriores. Así, a lo largo del tiempo, se han conservado ciertos memes que aportaban bienestar o riqueza a la civilización mientras que otros han ido cayendo en el olvido.
Actualmente, el mundo está dominado por un estilo de vida en el que prima el materialismo. Es decir, se considera que se vive mejor cuanto más se tiene. Vivmos para trabajar, de forma que ganemos dinero, que servirá para gastarlo y adquirir bienes que, se supone, contribuyen a mejorar nuestro nivel de vida. Esto, es un resumen en tres líneas de cómo funciona nuestra sociedad. La mayor parte de nosotros, tácitamente, aceptamos, aceptamos estas directrices. ¿Por qué vamos a rebelarnos si siguiéndolas vivimos mucho mejor que la mayor parte de los habitantes del planeta?
Para algo, la civilización occidental (y sus memes) son, actualmente, el equipo ganador. Pero, ¿seguirá siendo así en un futuro?
No lo creo. En occidente nos hemos acomodado. Nos hemos acostumbrado a vivir relativamente bien. Y ¿qué efecto tiene esto desde el punto de vista evolutivo? Ni más ni menos que hemos perdido el hambre. Todas nuestras necesidades están cubiertas.
No tenemos motivos para luchar.
Esta es la causa por la que nuestro estilo de vida dejará paso a otro dotado de unos memes más agresivos.
El futuro está en Asia. Actualmente, sus estudiantes de carreras técnicas son los mejor preparados. Sus empresas son las de mayor crecimiento. En Asia se tiene otro estilo de vida, en el que se deja en segundo (o tercer) plano el bienestar individual. Trabajan más, estudian mejor, descansan menos...

¿Seremos los dinosaurios de la civilización?
¿Moriremos víctimas de nuestro éxito?
¿Lo veremos?

viernes, octubre 28, 2005

Digan lo que digan en algunos estados de EEUU la Teoría de la evolución de Darwin es algo más que una simple teoría. Como poco, es una explicación plausible y elegante para la diversidad que muestran las formas de vida sobre la Tierra.
Los principales problemas que ha tenido este polémico principio (voy a permitirme, durante la escritura de este post, ascender de rango al trabajo de Sir Charles), probablemente hayan sido su extrema lentitud y la civilización humana.
Su lentitud ha impedido realizar demostraciones empíricas de los efectos de la evolución a través de la selección natural, ya que ésta sólo muestra sus resultados a lo largo de periodos humanamente inmanejables. Aunque invención de los sistemas de computación automáticos ha permitido realizar simulaciones y desarrollar técnicas que verifican los mecanismos de la evolución, esta evolución sintética sigue sin convencer a los partidarios del "diseño inteligente" entre los que por cierto, se cuenta George Walker Bush.

Por otra parte, la civilización ha conseguido paralizar gran parte de la selección natural, mecanismo principal de la evolución, en la especie humana. Lo cual resulta bastante agradable, ya que en la mayor parte de los casos, no tenemos que luchar con fieras salvajes para conservar nuestra vida o morir de enfermedades para asegurarnos que en la próxima generación sólo queden los más aptos. La ralentización de la evolución y su difícil demostración dan a los creacionistas un firme punto de apoyo.

Pese a todo, la teoría de la evolución es una idea tan buena que sigue siendo de aplicación válida en multitud de escenarios insospechados.
En la naturaleza, la información manejada para la evolución de organismos biológicos reside en los famosos genes. Simplificando, los genes no son más que moléculas, que organizadas de una forma determinada, son capaces de codificar información que será utilizada por un organismo a lo largo de su vida. La información contenida en los genes de un organismo, definirá entre otras cosas, cual será su apariencia física, cómo obtendrá energía mediante reacciones químicas y de qué mecanismos estará dotado para interactuar con su entorno. En definitiva, todo lo que el organismo no haya obtenido mediante su experiencia y aprendizaje estará codificado en los genes.
Cada vez sabemos más acerca de la función de los genes, pero ¿cuál es su propósito?. Esta pregunta podría ser reelaborada como una de las preguntas más formuladas a lo largo de la historia de la humanidad: ¿Cuál es el propósito de la vida?

Los Creacionistas, detractores de Darwin por excelencia, por supuesto tienen su respuesta, pero no es la única opinión válida sobre este trascendental asunto. En el otro lado de la mesa se sitúan los seguidores de la Revolución de Williams, teoría popularizada por el etólogo Richard Dawkins en su polémica obra "El gen egoista". La Revolución de Williams ofrece un nuevo punto de vista de la evolución biológica, centrándose en la importancia de los genes por si mismos. Es decir, postula que el sentido de la existencia de cualquier forma de vida, es, simplemente, asegurar la pervivencia de sus genes. Lo cual convierte a cualquier ser vivo en un mero vehículo-armadura-lanzadera destinado a propagar y proteger la existencia de unas complicadas moléculas.
Es una teoría bastante deprimente, pero da que pensar...

(continuará...)

jueves, octubre 20, 2005

Durante las últimas semanas la principal preocupación del país ha sido una palabra (Nación). Y si ésta aparecerá o no en un documento (Estatuto de Cataluña) que contribuirá a complicar un mundo que ya lo es bastante.
Opino que el nacionalismo es un error, un paso atrás. Vivimos una era que será recordada por la caída de las fronteras, no sólo geográficas, y debería aprovecharse para dar un paso en la utópica dirección de un mundo sin paises.
¿Te lo imaginas?

Hoy en día, las guerras no se hacen por motivos territoriales, sino por cuotas de mercado, las naciones tal como las conocemos, y las ven los nacionalistas, están agonizando y sus sustitutos serán (son) las grandes corporaciones que crearán nuevas etnias basadas en el poder adquisitivo, así que una vez más, litros de tinta y kilos de esfuerzo inútiles que se quedarán en nada...

Por otra parte, es bonito ver la fuerza de las palabras. Pero resulta deprimente (y de mal gusto) comprobar que mientras aquí estamos preocupados por si seis letras aparecen combinadas de cierta forma en un documento, en otros paises sus pricipales preocupaciones se refieren a pueblos que de la noche a la mañana se han convertido en camposantos.
La relatividad azota de nuevo.

Veo en televisión que el turismo sexual ha pasado de moda, dejando su lugar a una nueva modalidad todavía más perversa: El turismo de bisturí, en el que se ofrecen paquetes de viaje que incluyen visitas a paraisos sudamericanos y sus clínicas de cirugía estética.
Mientras planeamos una visita para acabar con nuestra obesidad y de paso ponernos morenos, un africano, futura estrella del atletismo patrio, planea la final más importante de su vida tratando de saltar la valla más alta del mundo. Una valla que materializa la frontera con mayor diferencia de renta per cápita del planeta.
Quizá la caída de fronteras no esté tan avanzada como yo pienso...

lunes, octubre 03, 2005

Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio se ha convertido en la principal causa de muerte de personas entre 15 y 34 años en todos los paises del mundo.
Da que pensar.
Un millón de personas se suicidaron en el año 2000 (año de la estadística de la OMS), y treinta millones pensaron en hacerlo. Esta macabra estadística, hace que el Descontento (con mayúscula), que al fin y al cabo es lo que impulsa a una persona a quitarse la vida, se convierta en uno de los sentimientos más característicos del ser humano. Nada de la racionalidad ni el amor, es el Descontento lo que nos hace humanos. Es cierto que algunos animales también se suicidan, o al menos esa es la impresión que da. Pero, a falta de una estadística de la OMS al respecto, mucho me temo que la proporción de suicidios entre otros mamíferos sea ridícula comparada con la de la especie humana.
Las tasas de suicidio son inquietantemente similares a lo largo y ancho del planeta, lo cual me lleva a pensar en los motivos que causan el Descontento.
Hablando en términos relativos, el grado de Descontento que alcanza un suicida del tercer mundo, ha de ser similar al de un suicida del mundo desarrollado.
Es decir, la angustia que siente un habitante de Ruanda, al ver cómo su familia ha sido torturada y asesinada ante sus ojos, quitándole el único motivo que tenía para seguir viviendo, es similar al de un ejecutivo de una multinacional europea, que ve cómo la bolsa le ha llevado a la ruina. Evidentemente, desde un punto de vista neutral y objetivo, el grado de Descontento absoluto del africano es enormemente mayor que el del europeo, pero ambas personas encuentran motivos suficientes para quitarse la vida.
¿Por qué?
Simplemente, porque cada uno de ellos no concibe el mundo del otro. Para el africano, la pérdida de bienes materiales es algo tan inconcebible (por remoto), como la tortura y el genocidio para el europeo.
Pero el auténtico problema del suicidio no está en estos casos, suficientemente justificados, sino en el suicidio sin motivación aparente, en el Descontento sin causa, con el único fin de terminar con la vida sin que sea necesario un motivo.
Quizá sea este el auténtico rasgo característico de la inteligencia. La comprensión de que la vida no es más que un absurdo singular en un universo que jamás alcanzaremos a comprender.

domingo, octubre 02, 2005

Hay preguntas que nunca deberían formularse. Esto incluye algunas de las típicas que se realizan a los niños pequeños. Ayer le pregunté a p, a quién quería más: "A papá o a mamá". Yo recuerdo cuando me hacían esa pregunta. Invariablemente, y sin dudar, contestaba: "a los dos", pero p no, p es más lista que yo, y parece que además no tiene pelos en la lengua, ya que sin vacilar un solo instante dijo: "a mamá". La verdad es que no me extraña, y siento cierto orgullo en que se haya atrevido a decirlo, pero no dejo de sentir una pequeña punzada de celos. Mujeres...

sábado, septiembre 24, 2005

Cuando tu nombre se convierte en un adjetivo de uso universal para definir algo relacionado con tu trabajo, es que lo has hecho muy bien. Así tenemos bellezas picassianas, personajes shakesperianos y connotaciones mozartianas (por ejemplo). Cuando tu nombre, se convierte en el identificador de una tendencia o corriente, es que lo has hecho de maravilla, o que eres un líder comunista (Marxismo, Leninismo, Maoismo).
Hoy ponen en TV, una de las películas que mejor representan la corriente cinematográfica española de los años setenta denominada Landismo. Si, Alfredo Landa, ese gran actor que pasará a la historia por películas que desmerecen su talento (Ningún actor está libre de esto, ni siquiera Robert de Niro). Hoy ponen una de ellas, decía. Se trata de "Vente a Alemania, Pepe", una película que deberían pasar con más frecuencia y ser de obligada visión en escuelas, empresas y centros de acogida de inmigrantes. Porque, en clave de humor, esa película nos recuerda que no hace tanto, España era un país de emigrantes, que se iban a buscar la vida por Europa y no recibían demasiado buen trato. Más o menos como el que les damos ahora nuestros inmigrantes. Qué rápido se olvida el pasado. Somos unos relativos-nuevos-ricos de la peor especie.
Que entrañable ese Pepe, que se pluriemplea en fábricas y empresas de limpieza para poder ganar lo suficiente para comprarse un Mercedes y volver a España por todo lo alto. Ese españolito bajo y peludo que utilizan unos grandes almacenes como reclamo y que es incapaz de aprender alemán, pero consigue que sus compañeros chapurreen español. Que le puede la nostalgia y se va a ahogarla a un bar español con tortilla de patata y vino tinto, que va a buscar una alemana "de esas tan lanzadas" y se echa una novia española.
Si es que nos rascas un poco la pintura y todos somos un poco Landa.

viernes, septiembre 23, 2005

Al igual que el sexo, y que saltar en paracaidas, el apagar el móvil sabiendo que no lo vas a encender en tres semanas es una sensación que hay que vivir para poder apreciar en toda su magnitud.
He dicho.

domingo, septiembre 18, 2005

¿Qué es lo que hace grande a una película? ¿Qué es lo que la convierte en un clásico por la que no pasa el tiempo y la lleva a formar parte de la historia y de el subconsciente colectivo de gran parte de la humanidad?
No estoy seguro, pero sí se cómo distinguirlas. Son esas películas que desde el primer plano captan tu atención y te hacen disfrutar de una de las sensaciones más deliciosas que existen: La anticipación.
Ver una de esas películas por primera vez es maravilloso, fresco e inolvidable, pero volver a verlas es aún mejor. Desde el primer minuto te hacen evocar lo que va a suceder a continuación, las escenas que vendrán, los giros de la trama. Haciendo que te deleites por anticipado, saboreando las próximas dos o tres horas de tu vida.

Hoy he visto dos de esas películas. La primera fue "Lo que el viento se llevó". Todavía recuerdo la primera vez que la ví. Por supuesto, durante muchos años me negué a ver una película que encantaba a mi madre y a mi abuela. Cómo una película así podría gustarle a un adolescente de catorce años. Pero sucedió una curiosa carambola. Siempre me ha encantado que un libro me lleve a otro, en aquella época estaba leyendo "Rebeldes" de Susan Hinton. En la historia, uno de los personajes disfrutaba con la novela "Lo que el viento se llevó". Aquello me llamó la atención. ¿Cómo a un pandillero podría gustarle aquello? Así que me decidí a averiguarlo. Aquel libró me emocionó, divirtió e impresionó, lo cual me obligó a darle una oportunidad a la película. Y qué película. Durante años estuve enamorado de los ojos de gata de Vivien Leigh, de la candidez de Olivia de Havilland (qué gran actriz, pues era cualquier cosa menos cándida) y la sonrisa cínica de Clark Gable. Se que es tópico, pero es una de mis películas favoritas y sigo viéndola siempre que tengo la oportunidad.
La segunda película es "The right stuff (Elegidos para la gloria)". Mucha gente opina que es una película lenta, pero a mi me encanta. Desde su banda sonora que incluye piezas de la impresionante "Los planetas" de Holst, hasta la entretenida trama de los inicios de la carrera espacial. Pero no os llameis a engaño por este tema aparentemente facilón, la historia es realmente buena (está escrita por Tom Wolfe). Además, la película está llena de símbolos: Ese hombre de negro, que como un cuervo siempre está alrededor de los pilotos de pruebas. Ese gran piloto, Chuck Yeager, que se niega a ser astronauta (un mono sentado en un cohete), y que sin embargo, siempre intenta escapar de la Tierra, pilotando aviones cada vez más rápidos, para ver brillar las estrellas.

Mientras escribo esto, la veo en el televisor. Estaba notando algo que me incomodaba y creo que ya se lo que es. Escribir el post no me deja disfrutarla, así que...
:)

jueves, septiembre 08, 2005

Llevo días intentando escribir algo sobre lo sucedido en el sur de EEUU, pero la única palabra que viene a mi cabeza es "vergüenza". Vergüenza ajena de ver cómo un país supuestamente civilizado se convierte en una sucursal de la peor Africa, las imágenes del Super Dome parecían sacadas de algún suburbio de Lagos. Los tiroteos en la autopista, los saqueos, las muertes violentas tras el huracán, las epidemias...
Ultimamente, mi aprecio por los Estados Unidos es bastante escaso, y hay momentos en los que pienso que tienen lo que se merecen (comenzando por su presidente).
Pero, ¿Qué pensarían ellos si esas imágenes ocurriesen, por ejemplo, en Alemania? Seguramente no les extrañaría, ya que eso no pasaría nunca en los Estados Unidos...

¿No os parece que estamos asistiendo al fin de una época?

En fin, un mundo raro. Y cada vez más.

martes, agosto 30, 2005

Estoy googleizado.
La semana pasada, mi cuenta de Gmail estuvo cuatro días sin funcionar. Fue horrible, pero resistí, y como recompensa tuve el asombro del Google Desktop y entonces aparece el Talk para volver a arrastrarme al mundo de las conversaciones instantaneas.



Estoy disponible, pero como siempre, con pocos amigos...