miércoles, agosto 04, 2004

Cielos!
En A3 están poniendo un capítulo de El Principe de Bel Air. Debe ser una reposición de una reposición de una reposición...
Qué pasada está esta serie, pero creo que en su momento me vi todos los capítulos (varias veces).
Siguiendo con mi obsesión por las series de TV:
Quién me gustaría ser: Jazz, El amigo de Will (o al menos eran amigos cuando rapeaban juntos y eran DJ Jazzy Jeff & the Fresh Prince)
Quién soy en realidad: Carlton. Evidentemente.

Me han dicho que la prima pequeña del príncipe (Ashley, creo) se ha convertido en una mujer de muy buen ver. Habrá que comprobarlo aunque sólo sea por el morbo que ofrece haberla conocido "desde que era una niña", o si no, ¿por qué pensabais que Alyssa Milano es un icono erótico?

martes, agosto 03, 2004

He vuelto a ir al gimnasio. A mi, con los gimnasios, me pasa como a mucha gente con las clases de inglés: volvemos una y otra vez a lo largo de la vida, pero nunca llegamos a "hablar el idioma".
La verdad es que después de un mes de excesos, mi organismo necesitaba realizar alguna actividad aparte de estar tumbado y comer...
Es curioso como cambian las sensaciones físicas a lo largo de los años. La primera vez que fuí a un gimnasio me desmayé. El monitor me puso a practicar sentadilla (sin peso, sólo con la barra) y a la segunda repetición caí redondo al suelo. Lo siguiente que recuerdo es que me estaban dando una barrita de chocolate y una bebida energética. Después me enteré de que había que desayunar (bien) antes de hacer ejercicio. Nunca más me he vuelto a desmayar (en un gimnasio, se entiende). La cuestión es que en aquel momento (tenía 16 o 17 años), no me preocupó en absoluto el desmayo y cogí la forma enseguida.
Sin embargo, ayer, mientras hacía una carrera de calentamiento, me preocupé porque pensé que me estaba dando un infarto. ¡Qué desagradable resulta querer respirar profundamente y no poder aspirar más que una pequeña bocanada de aire! Me daba la impresión de tener la capacidad pulmonar de un niño de tres años (y el cuerpo maltratado de un adulto en la treintena).
De verdad, tenía que ser de risa. Allí estaba yo, en medio del circuito. Con la baba cayéndome de la boca, una mano en el corazón e intentando controlar mi respiración. Creo que incluso me tomé el pulso (como si me sirviese de algo, o supiese lo que estaba haciendo). Afortunadamente estaba empezando a llover y no me vió demasiada gente. Que ridículo es intentar caminar erguido y con la respiración tranquila cuando tu cuerpo está al borde de un colapso. Me dirigí a la fuente y descubrí que no podía beber sin terminar de ahogarme. Creo que la gente que estaba por allí, si yo no hubiese estado vestido de deporte, habría pensado que era un toxicómano (aunque pensándolo bien, la mayoría de los toxicómanos que sólo visten ropa deportiva).
Finalmente, recopilé los trocitos de mi escasa dignidad y puede hacer una sesión de gimnasio más o menos decente.
Hoy me duele todo (más de lo normal). Os aseguro que tengo intenciones de volver al gimnasio, pero cuando llego al vestuario, es como si hubiese dentro de mi un Mr. Hyde que odia el olor a linimento y se niega a entrar.

lunes, agosto 02, 2004

La vuelta al trabajo


domingo, agosto 01, 2004

En los Estados Unidos tienen el supermartes, que es un martes de principios de marzo en el que se celebran elecciones primarias en un montón de estados, para elegir el candidato que irá a las elecciones contra el presidente en curso.
Yo, hoy, tengo el superdomingo, que es un domingo que precede al primer lunes de agosto y coincide con el final de todo un mes de vacaciones para mi, y el principio de las mismas para el resto de mis compañeros.

Los domingos, de por si son malos, pero este... este no os lo podeis ni imaginar...

viernes, julio 30, 2004

El otro día leí con sorpresa que la segunda parte de Kill Bill había recaudado más dinero que su predecesora. Me pareció algo absurdo, ya que desde el principio, el director dejó bien claro que no se trata de dos filmes, sino de uno solo bastante largo. Evidentemente, cuando leí esa noticia, yo no estaba especialmente brillante, ya que existen explicaciones bastante aceptables para esto. Lo triste del caso es que una de esas explicaciones he tenido que vivirla para darme cuenta.
Comencemos:
El otro día, P tuvo una despedida de soltera, dentro de unos días se casa una de sus primas (L o N, no estoy muy seguro de quien es quien). Así que mi plan para ese sábado noche consistió en darle la cena a p y ver una película. En estos casos, siempre aprovecho para alquilar alguna película que no podría ver en compañía de P (normalmente por violenta o por rarita). Así que delante de la estantería de novedades del video club, una caja de color amarillo llamó mi atención: Kill Bill vol. I
Cuando estrenaron esa película había decidido no verla, porque a mi, las películas de artes marciales, como que nunca me habían gustado demasiado (aquí las llaman películas de chinos, pero curiosamente, las películas de chinos de verdad me encantan). Pero al final la elegí, ya que si la película era demasiado waka (término técnico intraducible para denominar a ciertas películas de acción y/o violencia) no me  sentiría culpable por obligar a P a verla.
La cuestión es que me encantó. Si algo se puede decir de las películas de Tarantino, es que no son aburridas. Cuando vi Reservoir Dogs, salí del cine asqueado de tanta sangre y bastante enfadado porque me daba la impresión de que me habían timado, que aquello no era una película de verdad. Pero no pude quitármela de la cabeza y seguí pensando sobre ella durante días. Volví a verla y me di cuenta de que no era una película normal.(¿existe el estilo Tarantino? creo que si) La he vuelto a ver un montón de veces y cada vez descubro algo nuevo. Con Pulp Fiction me paso lo contrario, salí del cine entusiasmado, pero después, repasando la película, me dió la impresión  de que en realidad no era una película, sino un montón de gags (eso si, algunos realmente memorables) montados magistralmente para mantener la tensión de una historia que ni es original ni interesante. A eso se le añade una banda sonora estupenda y un puñado de personajes que cada uno de ellos por si mismo justificaría ser el protagonista de una película. Resultado: Me sentí como si hubiese comido un montón pero no me hubiese alimentado. Harto, pero con ganas de más. Curiosa Sensación.
Jackie Brown fue diferente. En mi opinión era la mejor historia de las tres películas y sin embargo fue la que menos impacto tuvo, quizá le faltaba sangre...

Volviendo a Kill Bill. Me gustó tanto que no puede esperar a ver la segunda parte, y al día siguiente me fui al cine, con lo cual soy un ejemplo vivo de persona que ha hecho que la segunda parte recaude en taquilla más que la primera. A esto, también ayudó un grupo de chicos y chicas, a los que al salir oí comentar:
"la verdad, es que venir a ver esta película sin haber visto la primera sólo se nos ocurre a nosotros"
Me imagino que no habrán visto demasiada película (al menos es lo que yo hacía en el cine cuando tenía su edad)
Lo que más me ha gustado de la película han sido los actores. Si para algo tiene talento Tarantino, es para encajar a personajes con actores. Si en Pulp Fiction recuperó a Travolta y le hizo bailar veinte años después de aquello del Sabado Noche, en Kill Bill tiene el tremendo rostro de repescar a David Carradine para hacer un papel de el pequeño saltamontes ha dejado de caminar.
Me gustó mucho un tal Michael Parks que hace papel doble en la película (el sheriff y el padre de Bill), este tipo ha tenido una vida de esas que parecen de película: Antes de ser actor, fue cantante country, jugador de baseball semiprofesional, recolector de frutas, camionero y bombero.
Se casó cuatro veces. Su segunda esposa, Jan Moriarty, intentaba ser actriz y se suicidó pocos meses después de la boda.
En fin, que estaba predestinado para ser un actor de Tarantino...
No os podeis perder el cameo de Samuel L Jackson, y debido a mi conocida debilidad hacia las mujeres orientales, no puedo dejar de mencionar a Gogo Yubari la viciosa guardaespaldas de O-Ren Ishii. Lo tópico hubiese sido utilizar a una actriz que tuviese la belleza de las flores de loto en los atardeceres de mayo, pero en su lugar, Tarantino ha seleccionado a la hermana japonesa de Sofía Coppola: Chiaki Kuriyama, dice su Trivia en IMDB que ha sido capaz de ver la película "Seven" tres veces en un día: Mi tipo de chica...
Un par de detalles:
La banda sonora es fabulosa.
La puesta en escena es hermosa y sangrienta, a veces es delicada y otras es áspera. Pero siempre muy cuidada. No dejeis de fijaros en el despacho del jefe de Budd. Da la impresión de que es un despacho auténtico en el que se han acumulado toda clase de objetos a lo largo de los años. Por cierto, me dió la impresión de que en una de las fotos que tiene pegadas en la pared sale Tarantino.

domingo, julio 25, 2004

Estoy perdiendo reflejos.
¿Nunca os ha sucedido que vuestro cerebro, con días de retraso, hace una asociación de ideas que debería haber sido obvia en su momento?
La última fue algo así:
En la tele daban Beautiful Girls con Matt Dillon.
Matt Dillon, hace muchos años, hizo Rebeldes (Outsiders).
En Rebeldes coincidió toda una generación de actores: Tom Cruise, Patrick Swayze, Rob Lowe, Emilio Estévez y Ralph Macchio.
Ralph Macchio fue Karate Kid.
Recordé un post en el que mencionaba a uno de mis mitos infantiles: Tamlyn Tomita, la novia japonesa de Karate Kid II.
...y de repente me di cuenta: Tamlyn es la eficiente científica que sale en "The day after tomorrow". Con veinte años más, pero era ella. Casi me apetece volver a ver la película para disfrutar de su presencia conscientemente.
Me dió una rabia...

sábado, julio 24, 2004

Un pequeño ejercicio mental sobre personajes de series de TV:

Quien me gustaría ser/Quién soy en realidad

Dr. en Alaska. (Northern Exposure)
Me gustaría ser el atractivo y salvaje Chris Stevens. Tener una Harley, que las mujeres caigan rendidas ante mi atractivo natural y haber vivido peligrosamente.
Pero en realidad, me parezco más al hombre que vivía en una burbuja (Mike Monroe, interpretado por Anthony Edwards), aunque este tiene un detalle que le descarta: Acaba uniéndose a Greenpeace... Por tanto, el seleccionado es Ed Chigliak: el indio que soñaba con convertirse en famoso cineasta.

Friends
Mi favorito siempre ha sido Chandler.
El personaje más parecido a mi es Chandler. Sin duda. Tenemos cantidad de cosas en común: Utilizamos la ironía como defensa, nos suscribimos a publicaciones con nombres falsos (normalmente de mujer) y nadie de mi familia sabe en qué consiste mi trabajo. Aunque P dice que a quien me parezco en realidad es a Ross...

La femme, Nikita
Me gustaría ser como Nikita: Una máquina de matar atormentada
Pero a quien me parezco es a Birkoff: viviendo las aventuras de lejos y observando la realidad a través de dispositivos electrónicos.

Los Simpson
Homer es el mejor.
Soy como Homer (y cada vez me parezco más a él)

CSI Las Vegas
Evidentemente, me gustaría ser Nick Stokes: Atractivo y seguro de si mismo.
Pero en realidad soy el freaky Greg Sanders. Una rata de laboratorio.

CSI Miami
Me encantaría ser Calleigh Duquesne, porque tiene que ser divertidísimo ser una belleza sureña experta en balística.
Pero a quien me parezco realmente es a la forense Alex. Prefiere los muertos a los vivos.

El equipo A
Mi favorito era Mad Dog Murdoch: que te saquen del manicomio para pilotar un avión con destino al peligro es lo máximo.
Pero probablemente sea el viejo amigo de Hannibal, o el hombre desesperado (que cambia en cada capítulo) y que necesita urgentemente la ayuda del equipo...

V
Me encantaba Tyler: frio, duro y con el gatillo fácil.
Pero me parezco más al lagarto bueno (sin comentarios...)

Urgencias (ER)
Quien no quisiera ser como Doug Ross (Clooney) y llevarse de calle a las enfermeras más atractivas.
Pero seguramente me parezco más al doctor Mark Greene (preocupante, es la segunda vez que sale Anthony Edwards)

Ya está bien de tonterias...

martes, julio 20, 2004

Alguien me ha recomendado la fluoxetina (Prozac) como remedio para la tristeza y la angustia que reflejo en algunos de mis posts. A esa persona le funciona bien, y desde que sigue el tratamiento, disfruta de paz y tranquilidad. Como efecto adicional de este fármaco, me explica que se pierde todo el interés por el pasado y se olvidan las preocupaciones acerca del futuro. Sólo se vive el día a día. Desde cierto punto de vista, eso tiene sentido, ya que lo sucedido en el pasado no debería preocuparnos y la mayor parte de las veces tenemos poco control acerca del futuro. Deberíamos limitarnos a disfrutar el momento, ya que al fin y al cabo es lo único que tenemos seguro y el momento que se va, nunca vuelve. Agradezco mucho la recomendación y aseguro que la tendré en cuenta.
De cualquier manera, no acaba de convencerme. Ese nirvana en el que el tiempo no existe debe ser agradable, pero, ¿qué ocurre con la cantidad de cosas a las que renuncias?
Desde luego, evitas angustias, pero yo tengo recuerdos maravillosos que me gusta recrear. También evitas preocupaciones, pero ¿qué es la vida sin sueños?. No me gustaría llegar a mi último momento y darme cuenta de que los días de mi vida han, simplemente, pasado. Sin dejar huella y sin poder distinguir unos de otros. Lo que me gustaría es pensar: He sufrido, pero también lo he pasado bien. He cumplido algunos sueños, y otros me han quedado pendientes. Me gustaría haber hecho esto o aquello, pero estoy contento por los momentos de felicidad que he vivido y que atesoro como perlas del recuerdo.
Y desaparecer, dejar el mundo, pensando en los momentos (probablemente escasos) en que he sido completamente feliz. De esa forma, podré ser feliz para siempre.

¡Cuántas cosas han sucedido en una semana lejos del teclado!
P y yo hemos exterminado una granja entera de patos a base de comer hígados, magrets, corazones, confits, foeis, mi-cuits y demás chacinería anádica.
Hemos tenido una semana de relax visitando pintorescos pueblos y agradables playas. Por cierto que las playas de esa zona tienen cierto interes arqueológico, ya que toda la costa atlántica de Francia está adornada con los restos de bunkers y cañones de la segunda guerra mundial, ahora reciclados como lienzo de graffiti.
Aquellos dolores que creía que eran causados por mi imaginación persistieron y se llegaron a hacer realmente molestos (en una zona que no debería doler) con mi consiguiente preocupación (ya me conoceis). He ido al médico y despues de realizar una exploración palpatoria de ciertas zonas que no están acostumbradas a ese tipo de caricias me ha dicho que no me preocupe por esos dolores y que los ignore (¡como si fuese tan fácil!).
Acabo de encender mi móvil y sólo tenía una docena de mensajes en mi buzón (que no pienso escuchar). Me da miedo mirar el buzón de correo...
Hoy nos hemos enterado de que unos de nuestros mejores amigos también están expecting, lo cual ha alegrado mucho a P, ya que así tendrá una compañera de embarazo con la que compartir síntomas y dolencias.
Ya hace tres días que no sueño con el trabajo. Bien por mi!
Mi cuñada Patty se ha ido de vacaciones, lo cual nos dará quince días de tranquilidad (espero)
Y Blogger ha añadido un montón de nuevas características.
A veces, la vida es sencillamente maravillosa. (Lo cual no quita, para que la mayor parte del tiempo sea una auténtica mierda, pero eso es otra historia...)
 

lunes, julio 12, 2004

Estaba convencido de que este post iba a comenzar con la frase: Siempre me pongo nervioso antes de un viaje...
Pero al empezar a escribir, me he dado cuenta de que en realidad debería comenzar: Siempre me pongo nervioso cuando P está embarazada...
He vivido muchos más viajes que embarazos, pero una de las veces que ambos eventos coincidieron, acabó conmigo y con mi equipaje en un ambulatorio de urgencias de un pequeño pueblo en mitad de Castilla.
¿Alguna vez habeis estado convencidos de estar sufriendo un ataque al corazón?
Yo si.
No podía respirar, tenía la garganta seca y una presión horrible en el pecho. Algo inolvidable para cualquier hipocondríaco que se precie. Finalmente, el médico de urgencias me diagnosticó un ataque de ansiedad y me receto un Lexatin cada ocho horas. Lo que más me asustó fue la facilidad que tiene el cuerpo (mi cuerpo) para desarrollar síntomas que no están asociados a ninguna dolencia real. Desde entonces, observo con curiosidad y horror el despliegue de dolores y molestias que me tienen convencido de estar incubando algún tipo de tumor maligno y cuya causa sólo averiguo tras un cuidadoso autopsicoanálisis que invariablemente saca a la luz algún problema, existente, imaginario o potencial que me preocupa (aunque no me haya dado cuenta).
Entre el viaje de mañana y el estado de buena esperanza, me he pasado todo el fin de semana convencido de estar desarrollando un cáncer de los peores. Es domingo por la noche y ya estoy casi completamente convencido (después de mucho esfuerzo) que todo es fruto de mi imaginación... (eso espero)
Mañana P y yo nos vamos de viaje. Sin niña, sin perro, sin familia... Maravilloso. Sólo serán cuatro días, pero voy a tratar de que sean inolvidables.
Os preguntaría si quereis que os traiga algo de Francia, pero ya le he dado a 'Publicar Post'
xD

sábado, julio 10, 2004

Me tiendo en el lecho. Mis miembros estirados, las palmas de las manos hacia abajo. Cierro los ojos e imagino un pequeño cuadrado de color blanco. Una hoja de papel en el centro del universo. La hoja duplica su tamaño en sucesivas iteraciones que hacen aumentar de forma geométrica la superficie blanca. En unos segundos es del tamaño de un pais entero. En unos minutos ocupará todo lo que abarque mi vista. Mientras tanto, mi cuerpo se relaja. Comienzo por los dedos de mis pies. Siendo consciente de la entidad de cada uno de ellos. Continúo por los pies, tobillos y rodilla. Mis piernas están muertas. No me pertenecen. Pesan tanto que parece que se hunden en el colchón. A la vez, noto cómo emiten calor. Un calor agradable y pesado que se propaga al resto de mi cuerpo. Es el turno de los brazos. En unos minutos, desaparecen. Noto cómo en la parte posterior de mi craneo se concentra una fuerza que presiona sobre la parte interna de mi frente. Mi cabeza da vueltas. Un torbellino de luz blanca. Intensa. Dolorosa.
De pronto la explosión.
Noto cómo dejo atrás mi cuerpo, sufro una aceleración atroz que me propulsa hacia arriba. Veo mi casa, mi ciudad, mi pais. Y me quedo suspendido, en la nada. Viendo cómo amanece sobre lugares que no conozco. Viendo el futuro y el pasado unificados en un punto singular. Y cuando creo que estoy a punto de entenderlo todo, una soga dorada tira de mi, arrastrándome hacia la jaula de carne y condenándome a un sueño vacío, del que despertaré con la sed de quien ha cruzado los desiertos y no tiene fuerza para contarlo.

martes, julio 06, 2004

¿Nunca os habeis sentido como si recibierais demasiados estímulos externos y vuestos sentidos no fuesen capaces de procesarlos?
La semana pasada fue vertiginosa. Muchísimo trabajo, tratando de cerrar todos mis asuntos pendientes con vistas a las vacaciones. El fin de semana pasó como un sueño: rápido y difuso.

¡El lunes la gran noticia!

Y hoy empiezo a asimilar que estoy de vacaciones y que P está embarazada.
Me siento bastante más seguro que la primera vez, pero al mismo tiempo estoy aterrado pensando en lo que sucederá durante los próximos meses. Hemos tratado de empezar a mentalizar a p acerca de esto. Pero no hemos tenido demasiado éxito:
-p, ¿qué te parecería tener un hermanito? -le dijo P bajo mi atenta mirada-
-¿Qué voy a cenar? -contestó con su vocecita-
A la primera oportunidad se lo diremos a la familia y a los amigos. Tendremos que aguantar los comentarios jocosos y las exclamaciones del tipo:
"ya os costaría..."
"ya era hora"
"prepararos"
"pooooobre p"
etc, etc
La semana que viene, P y yo nos iremos de viaje. A un lugar tranquilo y agradable en el sur de Francia. A relajarnos y a amarnos con tranquilidad. Sospecho que durante los próximos años recordaremos con nostalgia esos días.
Ahora son las 21:00, oigo la voz de p mientras juega en su habitación, en el aire flota el delicioso olor del ketchup picante que prepara P (uno de sus clásicos) y soy feliz.
Os quiero a todos :)

lunes, junio 28, 2004

He vuelto a escuchar una canción que tuvo cierta fama (más bien poca) allá por mediados de los ochenta. Seguro que la mayor parte de la gente que vivió en aquella época ni siquiera la conoce. Pero para mi fue bastante importante.
La canción se titula "Los Salvajes" y está interpretada por Magenta. Un grupo de chicas a medio camino entre el Techno-Trash (muy muy trash) y el Pop-Baboso (muy muy baboso) cuyo productor era Nacho Cano.
Los Salvajes tiene un montón de ingredientes que la hacen un clásico desconocido de aquella época: Una voz sugerente, una historia divertida, muchos arreglos, quizás para disimular las carencias de la pieza y una instrumentación de Casiotone.
He pasado un buen rato oyéndola y me gustaría compartirla, así que a continuación reproduzco la letra:

En la selva me perdí,
no encuentro ropa interior,
una chica como yo,
acostumbrada al confort.
Los salvajes son humanos,
dicen que somos hermanos.
Los salvajes se me acercan,
me quieren tocar.
Miro arriba, miro abajo.
Ya no sé la salida de esta dulce situación.
Al principio me asombré,
será el distinto color.
Pero todo se calmó,
cuando alguien me penetró.
Los salvajes son humanos,
dicen que somos hermanos.
Los salvajes se me acercan,
me quieren tocar.
Miro arriba, miro abajo.
Ya no sé la salida de esta dulce situación.


Escucha Los Salvajes:
Magenta-los_salvaj...

sábado, junio 26, 2004

Hoy toca hablar de libros.

Algunos de los que he leido últimamente y que por una u otra razón me apetece comentar:

Los primeros tres libros de la serie Alvin de Orson Scott Card.
Seventh Son. Red Prophet y Prentice Alvin
El escritor mormón sigue obsesionado con la infancia y con personajes que se ven obligados a crecer mucho más rápido de lo que deberían. Esta vez en un escenario histórico alternativo: ¿Qué hubiera pasado si Napoleón no hubiera perdido en Waterloo? ¿o si le hubiesen cortado la cabeza a Washington por traidor?. La historia se desarrolla en tierras fronterizas de América y se adorna con magia en forma de fuerzas de la naturaleza y dones personales que van desde la capacidad de encontrar a gente a partir de un mechón de pelo o disfrutar de una suerte asombrosa que te pone a salvo de todo mal.
El primer libro son una serie de historias cortas que sirven para introducir al personaje y su mundo. Los dos siguientes son episodios de la vida de Alvin. Una vida marcada por el deber y la obligación que le imponen fuerzas que no comprende.
La serie está bien, una vez que le quitas la misoginia y el fundamentalismo religioso...

La Edad de oro. Gore Vidal.
Una historia inquietantemente actual, aunque se desarrolle durante la primera mitad del siglo XX. Poder mediático, mentira y corrupción en la alta sociedad de los Estados Unidos. Personajes y hechos reales forman parte fundamental de la trama. Seguro que ha levantado muchas ampollas en la nación más poderosa del mundo.

Criptonomicon. Neal Stephenson.
Una novela de 1500 páginas. En Europa la han publicado en tres tomos porque los editores consideran que no gustan los volúmenes tan voluminosos. ¡Qué estupidez!
Es de lo mejor que he leido en mucho tiempo. El libro tiene dos líneas temporales sobre las que discurren varias historias que se entrecruzan. Una de las líneas se desarrolla durante la segunda guerra mundial y trata acerca del espionaje y de la competencia entre enemigos para romper sus códigos de comunicaciones. En esta parte de la historia aparecen personajes históricos como Alan Turing, el general Eisenhower, el almirante Yamamoto, Ronald Reagan (en su época de actor) y otros.
La otra línea se desarrolla en la época actual y describe el desarrollo de un proyecto para crear un paraiso de datos análogo a los paraisos fiscales. Si la primera parte se dedicaba al espionaje militar y describían los albores de la computación automática, en esta se explica el estado del arte en tecnologías de espionaje informático desde un punto de vista estrictamente auténtico. Nada de programas software maravillosos llenos de colores y figuras tridimensionales. Estricta realidad de línea de comandos y programas feos pero eficaces. Es de las pocas historias que son reales y precisas acerca de este asunto.
Se encuentra en las estanterías de ciencia-ficción, pero creo que es un error y que le ha hecho bastante daño.

La leona blanca. Henning Mankell.
Otra historia del inspector sueco Wallander. Un tipo normal, con una vida de mierda y un trabajo deprimente. Este hombre se ha hecho un hueco en las preferencias de millones de lectores dentro del trillado campo de las novelas policíacas. Seguiré leyendo todas las que caigan en mis manos. Es una pena que la editorial Tusquets no haya respetado el orden de publicación de las historias. Odio cuando hacen esas cosas.

El ultimo catón. Matilde Asensi.
Estoy convencido de que en alguna parte venden una máquina en la que por un lado metes un par de reliquias religiosas, una secta viciosa y unos personajes repulsivos y por el otro sale un best-seller. Algo mejor que el Salón de Ambar, y demasiado parecido al Código da Vinci.

Retrato de un asesino. Patricia Cornwell.
Con este reconozco que me equivoqué. Pagué los casi treinta euros que cuesta este volumén y me encontré con un compendio de detalles desagradables acerca de las atrocidades que causó un tal Jack the Ripper en un barrio de Londres a finales del siglo XIX. Para un pintor decente que tienen en Inglaterra resulta ser un psicópata.
Asqueroso.

La Iliada. Homero.
Antes de que nadie pregunte: Que haya leido este libro no tiene nada que ver con la película de Brad Pitt. Llevaba tiempo queriendo leer la Iliada y la Odisea y "casualmente" los encontré en ediciones de bolsillo coincidiendo con la película, que ni he visto ni pienso ver.
Parece mentira, casi 3000 años de antiguedad y Homero describió perfectamente los sentimientos de los hombres: odio, venganza, sexo a través del poder, poder a través del sexo, y un montón de seres superiores cuyo único afan era joder (en todos lo sentidos) a los mortales. Tan actual como el anteriormente comentado "La edad de oro"

Los amigos del crimen perfecto. Andrés Trapiello.
Uno de los escritores de moda en España. Ganó el Nadal con esta historia de venganza ambientada en una España que en los años 80 trataba de sacudirse los restos de un pasado que todavía era demasiado cercano. Por el medio, un club literario, un intento de golpe de estado y cientos de novelas de bolsillo.

La flaqueza del bolchevique. Lorenzo Silva.
Con este también me equivoqué. Llevaba tiempo esperando que saliese en edición de bolsillo la segunda parte de las historias del sargento Bevilacqua y la guardia (cabo en la última) Chamorro. Que yo sepa, las únicas novelas que tienen como protagonista a un guardia civil "bueno". Esa segunda parte, se titula "El alquimista impaciente" y ganó el Nadal en 2000. Ese era el libro que quería, en su lugar compré el que comento ahora. No me di cuenta de que me había equivocado hasta que empecé a leerlo. Pero una vez metido en faena... La verdad es que me enganchó desde el primer momento. Me identifiqué con la forma que tiene el personaje de ver la vida y me metí con gusto en la historia. Es una historia tramposa, en la que el narrador te hace creer que terminará de una forma determinada desde la primera página, pero está tan bien llevada que no importa. Hasta que en las últimas diez páginas, la historia da un giro que a mi, me dejó sin respiración y con un mal cuerpo que todavía me dura.
Me descubro ante el señor Silva.

Soy leyenda. Richard Matheson
¿Vampirismo científico? ¿Existe algo así? Parece que si. Este libro me sorprendió, sabía que este escritor era el responsable de "El hombre menguante", pero cuando empecé a leer esta historia no tenía ni idea de su argumento. En seguida, empezó a resultarme vagamente familiar: un hombre que se refugia en su casa de unos seres que salen por la noche, armas, trampas, investigación, el último hombre vivo sobre la tierra... Me sonaba a una película de Charlton Heston, investigué un poco y confirmé que The Omega Man está basada en esta novela. Mmmmm, tengo que preparar un post sobre las películas de los años 70...

miércoles, junio 23, 2004

La que durante años fue mi segunda casa, el piso de empresa de Madrid, tiene nuevos inquilinos. No es la primera vez que sucede, en estos años he compartido piso con un puñado de personas diferentes. A algunas las conocía desde antes de empezar a convivir y pertenecen al grupo de mis mejores amigos. De hecho, muchas veces, echamos de menos aquella época.
Otras de estas personas llegaron a pasar temporadas más o menos largas mientras yo vivía allí y con algunas de ellas conseguí una bonita amistad. De otros (los menos) prefiero no hablar. Pero esta es la primera vez que llega alguien a vivir en el piso de forma permanente mientras yo no soy morador habitual.
El piso está igual que siempre. No han hecho cambios significativos. Mantienen casi todas sus cosas dentro de la habitación. Y parecen ser gente bastante agradable y discreta. Pero me siento incómodo. Supongo que es culpa de mi forma de ser. Siento como si estuviese invadiendo la intimidad de otra pareja, porque, aunque yo haya vivido en esa casa mucho más tiempo que ellos (sólo llevan un mes), ahora es su casa.
Así que trato de pasar en la casa el menor tiempo posible. Estiro lo máximo mi jornada laboral (a mi jefe le encanta esto) y después busco ocupaciones absurdas antes de ir a casa.
Ayer aproveché para ir a ver una película. La más larga que había en la cartelera (El día de mañana, 125 minutos). Después vi un partido de fútbol en un bar (los consumos de cerveza que estoy haciendo esta semana son terroríficos) y por último me fui a cenar (engordando la cartera de los descendientes del Coronel Harland Sanders y por supuesto mis michelines)
En resumen, llegué al piso a las 23:15 (había salido a las 7:45) y vi, con alivio, que ya se habían retirado a su habitación.
O mejoro en mis relaciones personales, o me arriesgo a una crisis por agotamiento. Esto de hacer tiempo es cansadísimo.
Ya estoy planificando mi tiempo para hoy. Trataré de ir a cenar con un amigo y de estirar la velada lo más posible sin que se note que no quiero volver a casa.

lunes, junio 21, 2004

El destino premia a los descuidados.
Me explico.
Normalmente, viajar me pone bastante nervioso. Más aun si es en avión. Cuando tengo que volar planifico cuidadosamente los desplazamientos hasta y desde el aeropuerto con abundantes márgenes de tiempo para imprevistos.
Pero ayer me equivoqué, y salí de casa a la hora que debería haber llegado al aeropuerto. El trayecto dura una media hora, y durante el camino me di cuenta de que no llegaría a tiempo. Ya lo daba por perdido, incluso tenía medio desarrollado el plan B. Llegué al aeropuerto justo cuando anunciaban el embarque de mi vuelo. Al ver las colas que había en facturación lo di finalmente por perdido... hasta que mi visión marginal captó a una auxiliar del personal de tierra que le preguntaba a un chico de tres filas más allá si iba para Madrid. El chico dijo que si.
-Pués sígame. - dijo ella.
Así que yo también me uní a ellos. Nos pasaron a una ventanilla lejos de la facturación donde nos dieron la tarjeta de embarque y mucha prisa. Eché a correr hacia la puerta, me colé por el control de equipajes y logré subir al avión a tiempo. Cansado pero a tiempo.
Cuál fue mi sorpresa cuando al mirar qué asiento tenía asignado, vi que me sentaba en clase Business...
O sea, ¿llego tarde, no espero colas y me siento en Business?

Si es lo que yo digo. Ser bueno no lleva a ningún lado...

viernes, junio 18, 2004

k llevaba unos días mustio y comiendo poco. La apariencia triste es algo habitual en los cocker spaniel, pero no la falta de hambre.
Ayer lo llevamos al veterinario.
Hoy k ya no existe.
P acaba de llamarme para contármelo. El veterinario ha dicho que tenía un fallo hepático general provocado por unos tumores intestinales. No he querido saber los detalles.
Sólo tenía cinco años.

No soy muy aficionado a los animales, pero P los adora. Ahora ella se encuentra fatal y yo haré todo lo posible por consolarla. Trataré de que no se me note la pena, pero no puedo evitar las lágrimas mientras escribo esto.
Maldita sea.
Qué contradicciones tiene el ser humano. Vemos desgracias terribles a diario y no nos inmutamos. Ayer mientras el veterinario nos pintaba el futuro de k de color oscuro, yo pensaba que la mayor parte de los seres humanos no reciben, en toda su vida, la atención que reciben los animales en aquella clínica.
Maldita sea.
Nunca nos llevamos bien aquel perro y yo, pero lo voy a echar de menos...

martes, junio 15, 2004

Como se puede apreciar por la fecha del último post, llevo unos días poco inspirado. Parte de la culpa la tiene la enorme cantidad de trabajo que estoy teniendo y que me espera las próximas dos semanas antes de que me quede de vacaciones. Aunque, el que me quede de vacaciones, habrá que verlo, tengo el desagrable presentimiento de que va a suceder algo...
Hoy llevo nueve horas casi ininterrumpidas de pantalla, pero todavía voy a estar unos minutos más. El tiempo justo de contar un momento de extraña violencia urbana que viví ayer.
Tiene que ver con las personas cuyo trabajo consiste en tratar de vender cosas puerta a puerta. Me parece uno de los trabajos más ingratos que existen y no tengo nada contra estas personas (de hecho, algunos de mis amigos se ganan la vida así), pero como para todo, hay que servir.
Situación: Ayer, 20:30 , mi casa, p acaba de dormirse después de un duro día en la piscina. Llaman a la puerta. K y k ladran como si fuesen mastines de los Pirineos. P mira por la mirilla y me dice:
-Abre tu.
Yo tengo la costumbre de no abrir nunca la puerta, de hecho la mayor parte de las veces ni siquiera contesto cuando llaman al timbre.
-Pero... ¿por qué? - pregunto
-Porque saben que estamos aquí.
-¿y qué más da? - replico
-Abre, por favor. - me dice P haciendo un mohín. P es de esas (raras) personas a las que le importa la gente. Yo no. Pero casi siempre hago lo que ella me dice. Así que abrí la puerta.

Una pareja. El con un traje impecable empieza a hablar nada más abrir. A ella no podría describirla, porque clavé mis ojos en su compañero intentando transmitirle telepáticamente que no pienso comprar nada.

El empieza su discurso agradeciéndome que haya abierto y que no va a tratar de venderme nada (Dios mio, tengo poderes...)
Tras una breve presentación me dice que representa a una importante firma de tarjetas de crédito (piensa en una, tendrás 50% de probabilidad de acertar) y que está ahí para ofrecernos una posibilidad única:
-¿Hay en la casa personas trabajadoras de más de 25 años?
-Si. - Contesto. Tratando de adoptar un tono neutro y desinteresado.

Antes, siempre trataba de explicarles que no perdiesen su tiempo conmigo y que lo intentasen con mi vecino. Pero me he dado cuenta de que es inútil. Su trabajo es perder el tiempo con posibles clientes. Además, mientras el tipo hablaba, mi vecino salió de su piso y bajó corriendo por la escalera, no sin antes dedicarme una sonrisa de satisfacción: esta vez te han pillado

-Pues pueden optar a una promoción única en la que no les cobraremos gastos de mantenimiento, ni...
-Mi banco no me cobra gastos de mantenimiento. - Le atajé. En su momento fue cierto, pero ahora creo que pago por mis tarjetas.
-Pues pertenece usted a un afortunado 3%, de cualquier manera, si me da sus datos, le incluiremos en nuestra lista de distribución de correo para que puedan acceder a las condiciones de esta fabulosa oferta...

Alarma, alarma. Todo este rollo para obtener los datos de incautos futuros pertenecientes a bases de datos que servirán para enriquecer a empresas dedicadas al marketing.

-Claro, que..., esta oferta sólo es para personas que tengan un contrato fijo. ¿Es usted uno de ellos?
-Prefiero no dar esa información. -Estoy bastante concienciado acerca de la privacidad de los datos personales. De hecho soy bastante paranóico acerca de esto.
-Ya veo. ¿Usted tiene televisión?

mmmmm, interesante cambio de tercio...

-Nunca veo la televisión.
-Ya, pero supongo que tiene televisión.
-Reconozco que si. -Debería plantearme el tirar la televisón, pero entonces, ¿dónde le pondríamos a p esas películas que suponen 90 minutos de tranquilidad para sus padres?
-Seguro que su televisión ya no es en blanco y negro, pues lo mismo debería hacer con su tarjeta...
-No se si mi televisión es en blanco y negro, porque, como ya le he dicho, nunca la veo.
-Bueno, si usted me diera sus datos, yo le incluiría...
-Ya le he dicho que no pienso darle esa información.
-Que tenga un buen día.

Media vuelta y rápido hacia la escalera mascullando maldiciones.
Cuando se fue, me sentí bastante mal. ¿había sido demasiado borde?, quizás lo de la televisión sobraba, pero no me pude resistir. De todas formas, me hubiese sentido mucho peor si se hubiese despedido con una sonrisa y una disculpa.

Al menos este no me insultó como hizo el del Círculo de Lectores...


jueves, junio 10, 2004

Hace ya veinte años que me mordió aquel mago del Siam.
Veinte años sin poder ser yo mismo, disimulando, porque era consciente de que en cualquier momento, sin previo aviso, estaría obligado a cambiar completamente mi ser y comportarme de una forma que no entiendo. Condenado a añorar las anchas estepas por las que solía correr en pos de un rastro. Echando de menos la vida en libertad. Esta personalidad que no me corresponde, la maldición que me contagió el infame brujo, me atrajo hacia este laberinto de cemento en el que ahora vivo.
Ciudad de la luz la llaman, pero yo sólo la conozco en sombras, vigilada por petreas gárgolas hambrientas que acechan entre los vapores del infecto rio.
Reconozco que no todo es desagrado. También he conseguido gozar de cuellos blancos como la nieve recién caida. Mujeres que se unieron a mi buscando un beneficio calculado al que renunciaron nada más sentir mi mirada de rubí.
Veinte años aullando a la luna y durmiendo en camas estrechas sin darme cuenta de que el mundo envejecía a mi alrededor.

¿Quién sabe?. Si yo hubiese sido de otra forma, quizás ahora estuvieses leyendo una página titulada "El tiempo en Sildavia" y yo me llamaría Denis.

martes, junio 08, 2004

Finalmente se ha descubierto el vicio secreto (jugar al trivial) de mi alter-alter-ego (f0t0n).
Dos chismos@s han publicado una gacetilla en la que se cuentan las intimidades de los esforzados jugadores de #Trivialeros.
Omaha, martta__, muchas gracias. Ultimamente hay pocas cosas que me provocan carcajadas.

Si a alguien se deja caer por el canal (#Trivialeros irc-hispano) y ve a f0t0n, que le salude diciéndole que conoce El jardín... Le hará ilusión.

domingo, junio 06, 2004

Desde los 14 hasta los 16 años, estuve perdidamente enamorado de E. Todavía se me pone la carne de gallina cuando recuerdo el primer día de clase en un colegio que hacía pocos años había dejado de ser sólo de chicas. Los chicos eramos minoría, y yo, tuve la enorme fortuna de que mi apellido fuese similar al de la chica más bonita que había visto en mi vida. Esa coincidencia nos sentó juntos... y ya no recuerdo nada más de aquél día.
Pasamos poco tiempo juntos, porque un imbécil que comenzó el curso dos semanas tarde, tenía el apellido exacto para separarme de E, pero el daño ya estaba hecho.
Mi corazón estaba devastado por aquel hermoso ser, la veía perfecta, maravillosa. Pensándolo ahora, creo que E era un tanto superficial, pero tenía un cuerpo de escándalo. Hacía todo lo posible para estar a su lado, incluso llegué a apuntarme a absurdas actividades extraescolares a las que ella dejaba de ir después de las primeras semanas, aunque yo seguía asistiendo puntualmente con la esperanza de que algún día apareciese. Qué alegría llevé cuando vino a vernos entrenar y me dió aquella cinta para el pelo (luego me enteré de que venía porque le gustaba el ala-pivot).
Estaba enamorado. Y se me notaba. Pero me daba igual. Es extraña esa sensación. El amor que sientes a los quince, y te das cuenta de ello años después, carece de muchas cosas. Es un sentimiento mucho más primario que los amores que tienes de adulto, en los cuales intervienen factores diferentes y son más complejos, como los buenos vinos.
La verdad es que E se portó bien. Aunque nunca me hizo caso, siempre me trató de forma agradable y no se aprovechó de mi flaqueza. Podría contar historias de personas que se vieron en una situación similar y fueron totalmente esclavizados por la ingrata de turno.
Nunca tuve la más mínima oportunidad, pues E, aparentemente, sólo salía con tipos muchos más populares y/o que tenían mucho más dinero que yo. Pero inasequible al desaliento, no perdía la esperanza, e imaginaba toda suerte de cataclismos fortuitos o provocados (por mi) que terminaban con un mundo en el que sólo sobrevivían dos personas.
Traté de introducirme en su círculo de amigos, pero nunca conseguí acercarme a ella. A cambio conseguí, entre sus amistades, algunas de las mejores amigas que tuve en aquella época. Con la perspectiva que da los años, ahora me doy cuenta de que yo llegué a gustarle a alguna de ellas, pero ya se sabe: la ceguera del amor...
Empecé la universidad y les perdí la pista. Seguí viendo de vez en cuando a alguna de aquellas chicas. Encuentros casuales, siempre muy agradables: cómo te va, te veo bien, a ver cuando quedamos, te acuerdas de...
Pero a E, no volví a verla nunca más.
Hasta hoy.
La encontré por la calle, salía de un comercio. Yo iba con P y p, ella con un hombre. Al principio no la reconocí. Ella no me vió. Tardé un segundo en comprender la señal que emitía mi cerebro ¿Quién era aquella mujer?. Un gesto de su cara me lo reveló (en tiempos, yo había sido un gran estudioso de E, y me conocía al dedillo todas sus muecas y gestos). Solo vi su cara durante tres segundos, pero inequívocamente era E. Yo la recordaba como una semidiosa adolescente, y ahora estaba transfigurada en una mujer de 32 años con una apariencia totalmente vulgar. El resultado de 14 años sin verla, supongo.
Si no hubiese sido E, mi cerebro, probablemente, ni siquiera hubiese registrado su presencia. (¿Quién es el superficial ahora?)
De cualquier manera, este encuentro me ha hecho recordar una época muy bonita, en la que sufría como cualquier adolescente torturado, pero de la que tengo un cariño especial. Además, me ha alegrado (cruelmente) ver que su compañero es más bajo, más gordo, y tiene menos pelo que yo. Por no decir que no tenía pinta de ser un Donald Trump, precisamente.

viernes, junio 04, 2004

Primer día del año sin calcetines...

Resbaloso pero gustoso...

(Estoy tratando de lograr un acento y una forma de hablar panhispana que no desentone en ningún lugar hispanoparlante, o que lo haga en todos, me da igual...)

martes, junio 01, 2004

He recordado uno de los momentos más turbadores (sic) de mi vida. Estaba cenando, en casa de mis padres, con la televisión encendida. Daban un concierto de Miguel Bosé, en el que repasaba toda su carrera. De repente me di cuenta de que me sabía todas sus canciones...
¡¿¡¿¡¿Pero cómo?!?!?!

sábado, mayo 29, 2004

He recibido un mail de un redactor de televisión invitándome a participar la próxima semana en un programa en el que tratarán el tema de los hipocondríacos, "con la participación de un psicologo que me podrá ayudar"

Nunca pensé que necesitara ayuda con esto. De hecho, creo que la hipocondría es una parte importante de mi carácter. ¿Cómo sería yo, si me eliminaran partes de mi carácter? ¿Cómo sería mi vida, si tuviese sentido de la orientación, o autodisciplina, o no fuese hipocondríaco? ¿Cómo sería, si no me emocionara al leer algo hermoso, no tuviese facilidad para los idiomas, o no resultara tan mordaz cuando me siento incómodo?
Seguiría siendo yo mismo, pero diferente...

Da un poco de miedo que los psiquiatras puedan "arreglarte" convirtiéndote en otra persona.

Siempre me pregunté de dónde sacaban los programas de televisión a sus invitados, ya había encontrado una explicación, pero esto añade una nueva dimensión al asunto. Supongo que habrán dado con El Jardín buscando en Google algo parecido a personalidades borderline en España. En definitiva, hoy en día, en televisión puede salir cualquiera.
Aunque me resultaba tentador asistir al programa, he dicho que no. Una vez más, Poncho no disfrutará de sus quince minutos, pero ahora estoy convencido de que voy por el camino correcto hacia la gloria del famoseo. Temblad Kiko y Aída.

PS: Mientras escribo este post, p ha venido y me ha puesto en la cabeza su corona de princesa. Doy gracias de que no pueda verme nadie.

jueves, mayo 27, 2004

Era demasiado bonito.
En uno de mis habituales buceos por las brumosas redes de peer-to-peer encontré lo que parecía ser la edición española de "100 colpi di spazzola", el libro de Melisa Panarello que ha conmocionado a Italia y a parte de Europa.
Se trata de un diario en el que la protagonista de quince años relata su iniciación al sexo de una manera bastante poco convencional (o eso quiero pensar yo) y cómo acabó descendiendo por una espiral de orgías y sadomasoquismo. Vamos, una historia con todos los ingredientes para ser un best-seller :-P Al principio se tomó como obra de ficción, pero todo resultó ser cierto y Melisa ocultó su identidad hasta que alcanzó la mayoría de edad. Parece que hubo bastante polémica, pero las cosas han terminado calmándose. A pesar de todo, dicen que el libro está bastante bien escrito y que la joven promete (como escritora, se entiende).
Llevaba tiempo detrás del libro y ya estaba resignado a leer la versión inglesa o a desempolvar mi curso de Italiano en 14 días, ambas opciones poco recomendables, la primera por absurda y la segunda por poco operativa. La opción de comprarlo, de momento la tengo descartada...
Así que me llevé un alegrón tremendo cuando encontré este ejemplar. La alegría duró poco, exactamente dos párrafos, uno de los cuales reproduzco a continuación:

Nos es caliente, un calor tórrido, seco. Siento el sonido de la televisión encendida en la otra habitación y me llega la pequeña voz de mi hermana que entona la sigla de un dibujo animado, fuera un grillo grita su despreocupación y todo es calmo y templado dentro de esta casa.

No hay que ser Umberto Eco para darse cuenta de que está traducido por algún software con pocos escrúpulos literarios y estilísticos. Puede que me vuelva loco antes de terminar el primer capítulo, así que seguiré buscando.

Son curiosas las cosas que suceden con la globalización. El otro día compré en un top-manta el DVD de Buscando a Nemo y resultó ser un screener de una proyección en México. Normalmente me encanta oir los diferentes acentos que hay en América, (tengo que hablar sobre esto en otro post), pero he descubierto que sólo me gustan cuando son "de versión original". Ver la traducción de una película al castellano con un acento que no es el mío me pone nervioso. Hace poco leí en un blog argentino que a alguien le había sucedido lo mismo a la inversa (consiguió la versión doblada en España)

miércoles, mayo 26, 2004

Quién me iba a decir, cuando me levanté ayer por la mañana, que acabaría el día asistiendo a un concierto del bajista mas rico del mundo, del zurdo de la caverna, del ex-quarryman, ex-beatle, ex-wing, excelso Paul McCartney.
La verdad es que Sir Paul no me entusiasma, pero cómo ponerle pegas a una entrada regalada.
Así que allí nos fuimos P y yo a bajar la media de edad de la asistencia.
La verdad es que dar un concierto siendo Paul McCartney, tiene que ser muy fácil. Todos los grupos o cantantes tienen alguna canción emblema que todo el mundo está esperando oir en los conciertos, algunos incluso tienen un puñado de ellas. Los Beatles tienen tres docenas.
McCartney simplemente tiene que escoger unas cuantas canciones del repertorio de Los Beatles (y pagar los derechos de autor a Michael Jackson) para que un público siempre ansioso de escucharlas, prácticamente alcance el éxtasis. Por otra parte, tiene que ser muy duro haber escrito tus mejores canciones hace cuarenta años ¡¡40!! y desde entonces no haberte acercado a la calidad de aquellas más que en unas pocas ocasiones. Por tanto, no me extraña que se empeñe en meter en los oidos de su público las canciones de su etapa en solitario y con los Wings. Ahora bien, el verá. Porque el público tiene una actitud muy diferente ante las canciones de Los Beatles y las demás.
Ayer, mientras Paul cantaba un par de baladas No-Beatle, el público demostró una total indiferencia hasta el punto de que hubo momentos en que se oía más su murmullo que al cantante. De hecho, me dió la impresión de que estuvo a punto de dejar de tocar un par de veces.
Por suerte se dió cuenta, y empezó a calentar a la afición con una versión a capella del inevitable Yellow Submarin. Apoteósico. Y un pelín hortera, la verdad. Yo estaba esperando que en cualquier momento apareciese Karina en el escenario a hacerle los coros.
Por cierto, el escenario es el más impresionante que he visto. Pantallas gigantes por todas partes, fuegos artificiales, decoración dinámica. Un derroche de medios. Se nota que hay dinero...

Resumiendo. Traté de tomarme el concierto como observador neutral, pero no puede evitar emocionarme con Eleanor Rigby, por poco me pongo a bailar con una señora de la fila de delante en Back in the USSR y a punto estuve de llegar a las lágrimas con Yesterday.

Si cierras los ojos y te olvidas de sus liftings, casi puedes imaginar que todavía viven los cuatro y que el mundo puede arreglarse.

lunes, mayo 24, 2004

Películas a destiempo

Estos días he visto un par de películas que tuvieron cierto éxito, pero que no vi en su momento.
La primera es "Atrapado en el tiempo" ("Groundhog day", 1993). No la vi porque odiaba profundamente a sus dos protagonistas: Bill Murray, actualmente redimido gracias a "Ed Wood" y por supuesto "Lost in translation" (No, no me gustó "La chica del gangster") y Andie MacDowell, a la cual no soporto desde su interpretación en "Sex Lies and Videotapes" (de hecho no soporto a ninguno de los que salen en aquella película...")
La cuestión es que "Atrapado en el tiempo" me gustó mucho. Me encantó la forma de tratar esa paradoja de vivir una y otra vez el mismo día hasta que salga perfecto. "Atrapado..." es una especie de cuento de Navidad (que Murray ya había hecho en Scrooged) en el que el protagonista, un cabrón con pintas, acaba rindiéndose a la bondad oculta en cualquier ser humano. Curiosamente no cae en la cursilería (Bien por Ramis), sino que además ofrece un buen número de situaciones tremendamente divertidas debidas a las paradojas del viaje en el tiempo.

La otra película es "Almost Famous" (2000). Una película de esas que llaman "de iniciación". Esta vez el protagonista es un joven (muy joven, 14 años) superdotado intelectualmente que por una serie de casualidades acaba haciendo un reportaje sobre la gira de un grupo de rock (me encanta su nombre: Still Water) a través de USA en los años 70. Genial la ambientación, las versiones musicales y la historia, la cual sin ser nada del otro mundo me enganchó desde el primer momento y me hizo terminar con una sonrisa en la boca que me duró varios días. Quién no hubiese dado algo por estar en el lugar del protagonista y ser testigo directo de todo aquel sexo, droga, rock and roll, kilómetros y celos personales y profesionales. Quién no hubiese dado algo por perder la virginidad a manos de unas groupies llamadas Polexia Aphrodisia, Beth de Denver y Saphire Loveson. Y cómo evitar enamorarse de Penny Lane...
De las mejores películas que he visto en mucho tiempo.

viernes, mayo 21, 2004

No todo iba a ser malo. Al final conseguimos salir de Madrid antes de El Evento, de todas formas, e el sábado trataremos de no encender la Televisión.
Aquí, en la familia, el domingo, tenemos Otro Evento. La comunión de mi sobrino C. Patty, su madre, lo ha tomado como un asunto de estado, con sus protocolos, pruebas de vestuario, etc. No se, me parece que La Boda ha desquiciado un poco al personal.
Mi suegra ha puesto el grito en el cielo porque se ha enterado de que no voy a vestir traje, "porque la iglesia es un sitio en el que hay que demostrar respeto". Estoy de acuerdo, aunque quizás no sabe que siguiendo la tradición de los varones de mi familia, esperaré fuera durante la ceremonia religiosa.
Dice que es "porque estamos en una fase ácrata". Quizá tiene razón, aunque creo que se ha olvidado de que ella también tuvo esa fase hace treinta años. No lo se, quizá dentro de treinta años me vuelva como ella, aunque trataré de evitarlo por todos los medios...

También he aprendido que puedo gastarme 70 euros en taxis sin pestañear. Dicen que las enseñanzas que más perduran son las dolorosas. Así que me acordaré de esto durante mucho tiempo...

miércoles, mayo 19, 2004

Cansadísima la semana en Madrid (una vez más).

La verdad es que empezamos pronto y con un experimento arriesgado. El domingo por la tarde hicimos casi 500Kms en coche con una niña de 3 años recién cumplidos (p). No fue mal del todo. P y yo nos turnamos, uno conduciendo y el otro yendo con ella en el asiento de atrás. Bien pertrechados de juguetes y con unas dosis de paciencia que ambos desconocíamos.
p sólo vomitó una vez en todo el viaje.
Por otra parte, la semana me ha servido para aprender varias cosas:

a) Pregúntale a cuatro madrileños cual es la mejor forma de llegar a algún sitio. Por ejemplo cierto parque empresarial de un pueblo de las afueras (pongamos Las Rozas). Cada uno de ellos te asegurará que la mejor forma de llegar es... (póngase cualquier combinación de diversos métodos de transporte público y/o coche particular o taxis)
b) Que elija el método y ruta de transporte que elija, tardaré 1 hora y 45 minutos en llegar.
c) Que si en el metro tienes dos formas de llegar al mismo sitio y una de ellas implica un transbordo largo y otra uno corto. El largo significa caminar un par de kilómetros ayudado de cintas transportadoras (bastante agradable si no tienes prisa), y el corto significa descender (o ascender) cinco niveles con las escaleras mecánicas estropeadas)
d) También hemos aprendido que p es capaz de mentir si se lo propone. La hemos convencido de que aunque ya tiene tres años, si algún taquillero del metro museo o parque de atracciones le pregunta la edad, le diga que tiene dos años. Nos ha preguntado que hasta cuando va a tener dos años. Le hemos dicho que hasta el viernes.
e) Que Neptuno, el viril rey del mar, se convierte en una drag-queen de baja estofa cuando le alumbran con un foco malva. Vease lo que ha hecho el alcalde con esta ciudad.
f) Que si es gratis, los madrileños se apuntan a un bombardeo. Igual da que sea el funeral de un especulador homicida y corrupto o la boda de un príncipe. Me gustaría que hubieseis visto cómo estaba la plaza de Cibeles hace una hora.

Mañana terminamos el experimento. En cuanto acabe con el trabajo, nos uniremos a la marabunta de gente que va a huir de la capital para estar lo más lejos posible en cuanto comience La Boda. Al final va a tener razón Joaquín Sabina: Esta es la boda del siglo. Pero del siglo XIV.

sábado, mayo 15, 2004

El Maestro Zen ha puesto en su blog un recuerdo de infancia relacionado con el cine. Me ha hecho recordar.
Uno de mis primeros recuerdos del cine es de cuando yo tenía alrededor de diez años. Mi madre había accedido, después de mucha, pero mucha resistencia, a llevarnos a mi hermano y a mi a ver una película titulada "La isla de los monstruos". Tenía de todo: naufragios, una isla (evidentemente), monstruos (eran formas vagamente humanas cubiertas de algas), una chica (Dios mio, era Ana Obregón) e incluso una ametralladora que disparaba bananas. Vamos todo lo que un preadolescente espera ver en una película.
Estaba disfrutando como nunca, hasta que giré la cabeza y vi a mi madre completamente dormida. La cabeza apoyada en el respaldo, mirando hacia arriba con la boca abierta... ¡¡Pero cómo se puede dormir ante semejante derroche de acción!!

Ahora lo comprendo, y me doy cuenta de la infinita paciencia que tenía con nosotros. Enseguida me tocará a mi demostrar si la he heredado (¿se puede escuchar la radio en el cine?)

Tengo otro recuerdo de cine y de infancia que es un poco más surrealista. Mi padre nos había llevado al cine (una de las contadas veces que lo hizo) a mi hermano, un amigo y a mi a ver "Alien, el octavo pasajero". Uuuuuuuuuh, mucho miedo. Era un cine de barrio y de reestreno y la concurrencia era variopinta. Sobre todo gente mayor. Parejas maduras, señoras con amigas... Tenían pinta de ir todas las tardes sin importarles qué pusieran.
Qué decir de la película. Es un clásico del genero, cientos de veces imitada. Y a aquella tierna edad todavía era más impresionante. Mi amigo se vió toda la película con la mano en la cara. Mi hermano, mostrando una temprana predilección por el gore disfrutó como nunca y a mi me gustó sobre todo el streap-tease final de Sigourney Weaver.
El toque surrealista fue el siguiente. Parece ser que en aquel cine era costumbre hacer un descanso a mitad de la proyección. Así que en mitad de una de las escenas más angustiosas, cuando el capitan Dallas persigue al bicho por los túneles de ventilación, cortaron la proyección y encendieron las luces. Fue un anticlimax bestial, y lo más curioso fue que dos señoras de avanzada edad que estaban sentadas delante de nosotros sacaron una fiambrera y se pusieron a merendar tranquilamente... ¡una tortilla de patata!

¿Hay algo más anticinéfilo que una tortilla de patata?

viernes, mayo 14, 2004

Ayer tuve uno de esos raros y breves momentos de felicidad. P le daba la cena a la niña y yo preparaba la nuestra mientras tomábamos una botella de vino y unas tostadas con paté. Todo iba bien y no había preocupaciones inmediatas.
Una delicia.
En la radio comenzó a sonar "Sex Machine" de James Brown. Es una de esas canciones que inevitablemente me hacen bailar. Cuchillo en mano me movía con el ritmo sincopado del padrino del Soul mientras p me miraba con cara de sorpresa y los ojos muy abiertos. Saqué a P a bailar y enseguida estuvimos los tres dando brincos por la cocina como si fuésemos los protagonistas de alguna sitcom de TV.

Fue divertido y muy agradable. Incluso cuando P dijo:
-Eres la sensación en todas las bodas a las que vamos.
-¿Ein? -exclamé extrañado
-Sí. Cuando bailas todo el mundo se queda sorprendido. Nadie se espera que lo hagas así.
-¿Así? ¿cómo así?
P dibujó una sonrisa, como si yo estuviese de broma y continuó:
-Cuando bailas, la gente me mira y pone cara de pena, como preguntándome si no me molesta verte así.
-Pero... ¿así?
-No te preocupes. A mi me encanta.
No pude replicar porque de repente mis labios estaban ocupados con los suyos...

A p también le encanta como bailo, así que me da igual lo que piense el resto del mundo.

jueves, mayo 13, 2004

Carmen Caffarel suprime las tertulias políticas en RNE

La verdad es que lo estaban pidiendo a gritos.
Soy escuchante de radio desde pequeño. Mi madre siempre tiene la radio encendida, incluso varias radios en distintas habitaciones de la casa. Mis gustos en cuanto a programas han ido cambiando con la edad. He pasado por las fases de radio-fórmula-40-principales, programas de humor, magazines nocturnos, deportivos, etc.
Por las mañanas, acostumbraba a escuchar Radio Nacional, porque aunque todos los programas de esa hora son más o menos iguales, RNE es la única que no pone publicidad, lo cual es un aliciente a la hora de escuchar.
La pena es que hace unos meses tuve que dejar de escucharla porque en lugar de informar trataba de formar (opiniones, claro).
Soy de los que opina que una radio (y una televisión) pública, que pagamos entre todos, debe ser objetiva e imparcial, y limitarse a informar de la actualidad. Las opiniones no tienen lugar en un foro como ese. Además, si queremos escuchar opiniones afines (o contrarias) a las nuestras, todos sabemos las emisoras que debemos sintonizar.
La radio nacional debe ser un espacio neutro desde el punto de vista informativo. Hace unos meses leí un artículo escrito por Don Mario (Vargas Llosa) en la que contaba algo que tiene relación con esto:
Durante la época en que se libró la guerra de las Malvinas, Don Mario vivía en Londres, y allí seguía con atención los estupendos noticiarios (la fama de la BBC no es vana) que cubrían el conflicto. Estos programas incluían apariciones de los líderes de ambos paises: la primera ministra británica Margaret Thatcher y el general Jorge Rafael Videla. Fueron las apariciones televisivas de este último, las que provocaron que, extrañamente, Tories y Conservadores uniesen sus fuerzas en la cámara de los comunes. Ambos bandos pedían responsabilidades al gobierno, porque en los programas de la BBC estaban poniendo discursos del enemigo. Hicieron comparecer al director de la BBC quien
afirmó ante la camara que abriría una investigación al respecto.
Unos días después, el director de la BBC volvió para explicar el resultado de sus investigaciones. El hombre dijo que tras haber examinado minuciosamente todo el metraje correspondiente a la cobertura del conflicto, se veía en la obligación de felicitar a todos los redactores de informativos de la BBC por haber ofrecido una visión tan objetiva e imparcial de la noticia. El tiempo de apariciones de Thatcher y Videla estaba perfectamente repartido al cincuenta por ciento.

Eso es un director de Televisión (esta vez la pongo con mayúsculas). Jugándose su cargo y anteponiendo la neutralidad e independencia de la cadena a los deseos políticos (sean éstos cuales sean). Ojalá, algún día tengamos en España unos informativos así de independientes (aunque lo dudo)

miércoles, mayo 12, 2004

He estado durante diez minutos tratando de deletrear correctamente la palabra percspertiva perspectiva. Al final he tenido que buscarla en el diccionario. Siempre había oido que es conveniente realizar ejercicios mentales (crucigramas, actividades creativas,...) para mantener la cabeza en funcionamiento con el fin de prevenir enfermedades neurológicas degenerativas. Creía que lo estaba haciendo bien, pero ahora no lo se...
Hace tiempo leí una historia en la que el protagonista contaba cómo había muerto, de una de esas enfermedades, un familiar cercano. El primer aviso de la enfermedad fue una confusión inocente. En vez de llamar a alguien por su nombre lo llamó "libreta" (o algo parecido). Les causó hilaridad, pero luego supieron que era el principio del fin.

Tal vez debería cambiar el subtítulo de este blog. Algo como:
Preocupaciones sin fundamento de un hipocondríaco crónico.

martes, mayo 11, 2004

Está bien. Se que mi último post no ha sido demasiado afortunado. Ni siquiera mínimamente interesante, pero esta vez he relajado la autocensura que me autoimpongo porque NECESITABA probar el nuevo interface de Blogger.
Es mucho más bonito, y tiene cantidad de nuevos templates. (Lo cual me recuerda que debería terminar de una vez la template que llevo meses haciendo para renovar la cara del Jardín).
Aunque no se... ¿Tendrá que ver con la salida a bolsa de Google? o quizás tienen la típica técnica del dealer: "La primera es gratis"
Malditos. Consiguen que te enganches y cuando no puedes vivir sin blogear empiezan a cobrarte.
Pues conmigo no van a poder. (¿o si?)

lunes, mayo 10, 2004

Me duele la espalda. Todo el mundo dice que vaya a que un fisioterapeuta me de un masaje. Seguramente eso funcionaría, pero los masajistas me dan yu-yu, no soporto la idea de que me amasen la espalda como si fuese un pan.

Quizá sea que me gusta sufrir y tener algo (más) de lo que quejarme...
...
¿Soy un llorón?

PS: Es una pregunta retórica, no hace falta que la contesteis.

viernes, mayo 07, 2004

Veamos:

Coto Matamoros debuta como guionista y actor en 'Plauto'
y
Planeta pagará 100 millones de pesetas a Aznar por tres libros
y
Ricardo Bofill dirige el filme "Hot Milk" en Barcelona e Ibiza

Me siento como el protagonista de El día de la Bestia. Hay signos de la venida del maligno por doquier...

Anoche soñé que estaba viendo un partido de fútbol en televisión con un amigo. Se nos aparecía Laetitia Casta y se desnudaba delante de nosotros. ¡Y lo único que se me ocurre es decirle que se aparte!
Me desperté aterrado.
Y lo más curioso es que el fútbol no me apasiona.

Por cierto, agradeceré que os abstengais de hacer comentarios acerca de la homosexualidad latente del sueño y chorradas por el estilo.

jueves, mayo 06, 2004

Siempre me pone nervioso cuando en las tertulias de la radio abren los teléfonos para que los oyentes puedan expresar su opinión sobre los comentarios que han hecho los invitados. Inevitablemente, llamará alguien que, indignado, dirá algo como: "Parece mentira, señor X, que con la inmensa cultura que usted tiene, sea capaz de decir semejante barbaridad". Con toda probabilidad, ni el señor X, ni cinco millones de oyentes, sabrán de qué barbaridad está hablando esa persona. Pues seguramente habrá malinterpretado algo que se haya dicho en la tertulia.
Y es que hay gente, que por no saber, no sabe ni escuchar.
Un lector ha dejado un comentario recomendándome que vaya al Diario de Patricia a contar mis penas. Creo que no ha entendido ni el post al que se refería ni el sentido de un blog como este. Es posible que sea culpa mía por no saber explicarme bien. En ese caso, tenga mis más sinceras disculpas.
De cualquier manera, me gustaría aprovechar para contar una historia relacionada con el susodicho programa. Para los que no lo conozcan, el Diario de Patricia es un talk-show de la televisión por el que pasan freakies que, supongo, no tienen nada mejor que hacer. Es parecido al de la peruana Laura (creo) pero sin las bofetadas. El formato del programa es el siguiente:
La presentadora, Patricia evidentemente, solicita que vaya gente a su próximo programa a contar lo que les ha sucedido respecto a un determinado tema. El tema suele ser del tipo:
-Pillé a mi novio haciéndoselo con el padrino el día de nuestra boda.
o
-Mi madre me odia porque llevo lentillas de gato y piercings genitales.
o
-Odio a mi madre porque se ha liado con mi mejor amiga.

Curiosamente, siempre tienen a gente dispuesta a hablar sobre el tema en cuestión. Yo me preguntaba qué tipo de personas podían ir a un programa como ese. Una parte de mi estaba convencida de que eran actores, y todo estaba preparado para dar espectáculo. Pero no. Conozco a alguien que ha ido a ese programa. Es una persona a la que pese a no haber tratado demasiado, aprecio bastante. Es muy amigo de un buen amigo mío e incluso trabajamos juntos durante una temporada. Yo había oido que tenía problemas con su vida sentimental, había oido rumores acerca de denuncias y amenazas. Qué había tenido que irse de la ciudad donde vivía y qué lo habían despedido de su trabajo. Estuve una temporada sin saber nada más de él. Hasta que nuestro amigo común me dijo que parecía que estaba sentando la cabeza. Tenía una novia nueva y se había ido a vivir con ella. Pero como las cosas nunca son lo que parecen, la historia no terminó ahí.
Unos meses después mi amigo y yo quedamos con este tipo porque quería contarnos una historia. Volvía a estar bastante fastidiado porque su novia le había dejado. Resulta que su novia, también era su prima, y que no sólo estaban viviendo juntos, sino que en realidad vivía en casa de los padres de ella (los tios de mi conocido). Eso si, eran una familia muy liberal, aunque desgraciadamente la relación se fue deteriorando, hasta provocar la ruptura. Y aquí es donde mi conocido tuvo la IDEA GENIAL: "¿por qué no voy al Diario de Patricia y trato de arreglar nuestra relación delante de las cámaras?". Él nos decía que al principio había ido todo muy bien. Había escrito al programa, los del programa le habían llamado, habían organizado el viaje en avión, la noche en el hotel, y se las habían arreglado para llevar a su ex-novia al programa con el engaño de que iba a conocer a David Bisbal (!). Pero claro, una vez que estuvo sentado en el plató, las cosas no fueron como él había pensado. Resulta que "la tal Patricia" (y cito textualmente) "que parece tan maja cuando la ves en la tele es una mala zorra que trata de liarte con sus preguntas para que digas cosas que no piensas". Y así fue. Mi conocido se calentó, empezó a decir barbaridades (éstas de verdad) y cuando la ex-novia salío y vio el espectáculo que había allí montado quiso morirse...
Resultado: Todos los que conocen a este hombre piensan que está "tocado", la ex-novia/prima desde entonces no se atreve a salir a la calle y mi conocido ha perdido la fé en la televisión.

martes, mayo 04, 2004

Cuando era más joven, soñaba con vivir en New York, con tener un apartamento en el Village con vistas a un montón de azoteas y ventanas, a través de las que podría ver las interesantes vidas de mis vecinos. Soñaba con un trabajo importante, con trajes de marca e interminables fiestas en las que conocería a rubias de piernas largas con cortos vestidos que yo me encargaría de enrollar alrededor de su cintura. Planeaba desayunos de fresas y champagne, brunches en el Russian Tea Room y agradables cenas en aquel pequeño restaurante de Broadway en el que me conocían por mi nombre. Puccini en el Met, los Knicks en el Garden, estrafalarias exposiciones en TriBeCa. Copas hasta las mil con mis colegas mientras dejaba los restos de mi tabique nasal sobre las mesas de cristal de los reservados en los clubes de moda.
Con todo eso soñaba.
Dejando aparte el hecho de que aquel país es, ahora, un crisol en el que se mezcla todo lo que desprecio, y que estoy convencido de que hay personas que tienen que estar pasándolo horriblemente mal al ver en qué se ha convertido la tierra de la libertad, tengo que asumir que mi sueños han cambiado.
Ahora me duermo pensando que en Júpiter hay tormentas que duran siglos, que las estrellas que veo son las mismas que una vez vió un profeta de Galilea mientras se desangraba en una cruz, que en el cinturón de Kuiper una roca de hielo ha sufrido la combinación precisa de fuerzas que la hará seguir una trayectoria elíptica de cientos de años que terminará en una colisión inevitable con la Tierra, que en las cercanías de Sirio hay alguien que se pregunta qué sentido tiene el universo, y la vida, y la muerte...
Mientras, sueño con la utopía de comprender, con poder explicar el dónde, cómo y por qué, notando en mi interior la presión que provocan miles de historias que pugnan por salir. Historias hermosas y horribles, adornadas con humo de tabaco y aceitunas de Martini. Con mujeres negras que cantan con voz ronca mientras mi mano en tu cintura marca el compás de un baile que inventamos sobre la marcha.

sábado, mayo 01, 2004

Como casi siempre que se amenza, no fue para tanto. Ni la tormenta que auguraban los meteorólogos, ni el viento fuerte en la aproximación que nos dijo el comandante. Un vuelo muy tranquilo y un aterrizaje casi suave.
Mejor.
Salvo lo de la borrachera (aunque todo se andará), he cumplido el resto de tareas que me había marcado. Me siento extrañamente satisfecho. Tendré que apuntarlo.

viernes, abril 30, 2004

Tareas para hoy:

-Intentar no hacer demasiado el ridículo en el examen
-Comprar regalo para p y día de la Madre (barato a ser posible)
-Comida (basura, probablemente)
-Vuelo de vuelta a casa. En vista del tiempo asqueroso que va a cubrir hoy la península se perfila un viaje movidito. Si este blog deja de actualizarse podreis suponer lo que ha sucedido. (Dios, que me pasa, antes me encantaba volar)
-Tratar de emborracharme hasta perder el sentido

jueves, abril 29, 2004

No se que pasa en esta casa, pero recibo llamadas en las que no hay nadie al otro lado y e-mails en blanco.
Es... inquietante.

Para los que dicen que sólo veo el lado malo de las cosas:
¡Madrid adelgaza!
Llevo cuatro días aquí y he apretado un agujero más en el cinturón.

Una de las cosas que hago en mi trabajo, es acompañar a los comerciales de la empresa en visitas a clientes, para ayudarles en caso de que se vaya a discutir algún tema técnico. Es algo que no me disgusta, ya que salgo de la oficina, conozco a gente y resulta entretenido. Las personas con las que tratamos en los clientes se pueden clasificar en dos grandes grupos: techies (léase tequis) y trajes.
Los techies son técnicos, que a fuerza de pegarse con las máquinas y los sistemas se hacen, de alguna manera, imprescindibles para la organización y por tanto, son ascendidos a tareas de responsabilidad. Suelen tener algún defecto físico evidente como por ejemplo tics nerviosos, bizquera, obesidad mórbida, ceceo, psoriasis u otras dermatosis, y una casi total incapacidad para las relaciones personales. Su discurso está plagado de tecnicismos, risas nerviosas y chistes fáciles que seguramente leyeron en alguna página web. Para romper el hielo, puedes hablar con ellos sobre los teléfonos móviles de última generación o el último software que cargaste en tu PDA.
Los trajes son diferentes. Cuando el traje nace, en la sala de partos, la comadrona le dice a su madre: señora, ha tenido usted un directivo. Visten impecablemente, no sudan, su corte de pelo ha costado más que tus zapatos. Hablan constantemente por teléfono. De hecho, puedes calcular el grado de interés que el traje tiene en la reunión, por el modo (silencioso, discreto, sonido aturdidor...) en que pone su teléfono. Hablan mucho, muchísimo, aunque de lo que dicen, sólo es aprovechable un 25%, y de ese 25%, más de la mitad, probablemente será mentira o inexacto. Muchos trajes fueron techies en su momento, pero reniegan de ello y sólo lo recordan cuando te quieren dejar claro que no puedes tratar de engañarlos porque ellos ya estuvieron en ese mundo antes que tu. No debes preocuparte por sacar temas de conversación, ellos lo harán. Te hablarán del mejor tipo de cesped para tu jardín, te explicarán por qué las bolas de golf tienen agujeros, te recomendarán un par de restaurantes de moda y te explicarán cuáles son las mejores rutas para llegar desde su casa al trabajo en hora punta.

Uno de los clientes que he visitado hoy era una mezcla de techie y de traje. Estaba imponente en su tres piezas (traje total), pero dominaba la charla técnica y acababa de sufrir una curiosa enfermedad infantil que le dejó marcas por toda la cara (techie típico). Nada que hacer con él. Estaba de vuelta de todo. Imposible convencerle de nada. Lo sabía todo mucho mejor que nosotros.

Hemos ido acompañados de un tipo que yo no conocía. Un traje de una empresa amiga. Al principio me aburrió bastante, porque toda su charla era acerca de técnicas de gestión empresarial, estrategias, plazos y planificación. Toda esa mierda que cada día que pasa odio con más fuerza. Pero después de todo dijo algo muy interesante:
"Hay gente que vive esta vida como si fuese de prueba, como si se estuviesen preparando para la de verdad que viene después. No es así. Esta es la única que tenemos y lo que no hagas ahora no lo vas a poder hacer nunca"
Con eso terminé de deprimirme para lo que quedaba del día (eran las 12:00)

Estoy pensando en cambiar de trabajo, en dedicarme a algo que sea completamente diferente a lo que estoy haciendo ahora y que a ser posible me guste.

¿Sabeis de alguien que pague por escribir chorradas?
(...)
(...)
(...)
Retiro la pregunta. Todos conocemos a cientos de personas a las que les pagan por escribir estupideces...

martes, abril 27, 2004

Hoy he visto a un conocido en un concurso de la televisión. Lo más curioso es que no me extrañó en absoluto. Me pareció lo más normal del mundo:
Es tuno.

Entró en la universidad el mismo año que yo, el '92, y lo único que aprobó fue el examen de ingreso en la tuna (y creo que inglés, porque si no aprobaba ninguna asignatura lo largaban). La última vez que supe de él (hace unos meses) allí seguía. Creo que ya está en tercero.
Por si fuera poco, es el que lleva la pandereta. El que da esos saltos tan graciosos (En su caso más graciosos aún. Le calculo 1,85m y 120Kg)
Odio a los tunos. Cada vez que oigo Clavelitos o Fonseca se me cierran los poros y es como si me costase respirar. En mi boda temía que apareciesen en mitad del banquete. Si lo llegan a hacer no me hubiese reprimido y seguro que hubiésemos acabado saliendo en los periódicos.
Mi abuela, en sus tiempos, debió tener algún asuntillo con un tuno, porque su mayor ilusión era que mi hermano y yo fuésemos a la universidad para ingresar en la tuna, no para conseguir una carrera. Creo que por eso mi hermano no estudío y se hizo punkie.

Comenté lo del concurso con un amigo común, y me dijo que este tipo se ha especializado en participar en concursos de TV, este ya es el tercero. El año pasado en otro concurso, ganó unos 20K euros. Es una forma de vida, supongo que vive con sus padres, y el dinero de los concursos le da para sus caprichos.

A veces me pregunto por qué seré tan jodidamente coherente.

Qué morbo, pero qué morbazo me da la guardia personal de Gaddafi:

Pa que digan de los musulmanes...
Por cierto, que hoy en día cualquier mindundi tiene página web, y que conste que no lo digo por nadie de la OpenList :)

lunes, abril 26, 2004

A los dieciseis años era un ávido consumidor de discos. Elepés, como se llamaban entonces. Gran parte del poco dinero que tenía se iba en discos y cintas vírgenes para copiar los que no podía comprar. Era un auténtico artista copiando discos, copiaba las carátulas y las carpetas, incluso el librillo de letras si lo traía.
Me gustaban más los discos que las canciones en si. Me encantaba escuchar cómo una canción enlazaba con otra, y cómo aquella colección de temas formaban un microuniverso que existía mientras el disco giraba. Seleccionar las canciones adecuadas y colocarlas en el orden correcto, de forma que ninguna desentone y todas contribuyan a construir algo más grande es todo un arte. Recuerdo algunos discos de la época que escuchaba como extasiado de principio a fin. Algunos de ellos:

Disintigration - The Cure: Siniestro, angustioso, maravilloso...
Brothers in Arms - Dire Straits: Más que un álbum parece un grandes éxitos, pero no...
La ley del desierto La ley del mar - Radio Futura: Cuatro caras perfectamente organizadas dibujan un pais peligroso pero atractivo
True Blue - Madonna: Optimismo en azul y rubio. Comprendedlo, tenía quince años.
Watermark - Enya: Seguramente es uno de los mejores discos de la historia. Es del año '88 y se sigue vendiendo!!
Diamonds & Pearls - Prince & the NPG: Derroche de ingenio. No se cuál era el mundo que reflejaba ese disco, pero se que me gustaría haberlo conocido.
Little Magnets versus the bubble of babble - Tranvision Vamp: Un mundo oscuro y sensual. Ahora lo venden en Amazon por menos de 1.80 US$
Pocket Full of Kryptonite - Spin Doctors: ¿Qué sería de estos?
Ten - Pearl Jam: Temas impresionantes, fuertes y desgarradores. Jeremy spoooooke in classsssss todaaaaaaay.....
Blood Sugar Sex Magik - Red Hot Chili Peppers: los peppers más peppers que nunca. Me da la impresión o después de aquello se ablandaron...?

¿Y a qué venía todo esto? Pues que a medida que me fui haciendo mayor, mis aficiones derivaron hacia otras no tan solitarias, con lo cual dejé un tanto abandonado todo el tema musical. De hecho tengo un vacío como de 5 años en los que no conozco a nadie. (¿la oreja de quien...?)
Hasta que hace un par de semanas escuché un disco maravilloso, con un puñado de temas a cual más bonito, que mantienen una línea preciosa de principio a fin. Se trata de Eco de Jorge Drexler, tengo que reconocer que lo he escuchado porque lo vi recomendado en varios blogs, y tenían razón!!
No me sentía tan bien escuchando un disco desde hacía muchos años. Es optimista y maravilloso. Todos deberíamos aprender de la poesía de este uruguayo. Seríamos mejores personas.

domingo, abril 25, 2004

Hoy, hace un año que este jardín dió su primera flor (cursi, pero inevitable, supongo). 366 días que han pasado en un suspiro. No ha habido demasiados cambios en mi vida. El estado de excepción en el que se encontraba mi empresa (la empresa en la que yo trabajo) entonces, se ha convertido en su estado normal.
Sigo teniendo los mismos problemas mas alguno que he recogido por el camino.
Por otra parte, he sobrevivido otro año, he comprobado que blogear es una de las aficiones que más me está durando y gracias a eso he conocido a un montón de personas con inquietudes similares, cosas interesantes que decir, o que simplemente se rien de mis desgracias. No os preocupeis, yo también me rio de ellas (de algunas).
Había pensado en preparar un post especial para este día, pero dado que no me encuentro en mi mejor momento, lo voy a dejar pasar.
Quizá el año que viene...

viernes, abril 23, 2004

Mi amigo R ha tenido un accidente con su coche nuevo. Bajando el puerto a 150 perdió el control y dió unos cuantos trompos hasta parar contra la mediana. Dice que fueron sus nervios templados los que le permitieron apartar el coche del precipicio, pero yo estoy seguro de que sólo ha sido suerte.
Él está bien, algo asustado pero bien. Es angustioso pensar como puedes perderlo todo, hasta tu vida, en una décima de segundo porque se rompa una pieza, te despistes cambiando la emisora de radio u ocurra algo totalmente ajeno a ti.
Me ha dicho que no te das cuenta de lo rápido que vas hasta que pierdes el control, cómo en cinco segundos ves flashes de toda tu vida.
Es morboso, pero me ha hecho ilusión que me dijese que en uno de los flashes que vió en aquel momento estábamos él y yo metiendo la cabeza en una fuente helada, una madrugada de un sábado de invierno de hace unos años (unos cuantos años...)

jueves, abril 22, 2004

Mañana es el día del libro. Por octavo año, se está realizando una lectura pública del Quijote que se alargará durante 48 horas. Espero que se convierta en una tradición.
Para unirme a la iniciativa, escribiré uno de mis pasajes favoritos. El epitafio del pastor Grisóstomo:

Yace aquí de un amador
el mísero cuerpo helado
que fue pastor de ganado
perdido por desamor.
Murió a manos del rigor
de una esquiva hermosa ingrata,
con quien su imperio dilata
la tiranía del amor.


No es justo. No es justo que alguien pueda escribir cosas tan hermosas, mientras el resto nos esforzamos y sólo conseguimos maltratar palabras sobre papeles en blanco que no tienen la culpa de nada.

miércoles, abril 21, 2004

¡¡Sabía que utilizar blogger tenía que tener algo de bueno!!

Amablemente me han ofrecido una cuenta en el servicio gmail de google.

¡¡Esta gente sabe cómo hacer feliz a un geek!!

He terminado pronto el trabajo. P estará ocupada unas horas y p está con mis padres.
Estoy solo, hace un día maravilloso y no se gue hacer (estoy inquietantemente inapetente). Podría sacar el portátil y adelantar algo de trabajo, pero no me pagan lo suficiente. Debería estudiar para el examen de la semana gue viene, pero no me apetece.
Así que me he sentado en la terraza de un bar, he pedido una cerveza y estoy escribiendo en mi PDA. Me dedicaré a mirar a los transeuntes a ver si se me ocurre algo.

martes, abril 20, 2004

Se que no hace falta demasiado para deprimirme, pero ver que la próxima vez que tenga que renovar mi carnet de identidad tendré 41 años...

lunes, abril 19, 2004

Mi bisabuela, F, ha cumplido cien años. Lo hemos celebrado con una comida a la que ha ido casi toda la familia. Como en cualquier otra familia, supongo, hay gente a la que quiero mucho y otros a los que no soporto, pasando por un creciente grupo de novios/as, compañeros/as y familia política relativamente cercana a los que apenas conozco.
F se encuentra todo lo bien que se puede estar con esa edad, todavía puede salir a comer fuera y beber un vaso de vino (o dos), se emociona muy fácilmente y se le alegra la cara cuando ve a su tataranieta (p)
Me gustaría que p pueda tener un recuerdo claro de su tatarabuela, creo que es algo muy bonito y que no está al alcance de cualquiera. F, espero que todavía aguantes unos años más. Desde aquí te envío un besazo.
Aparte de lo agradable que resulta celebrar este tipo de cosas, el evento sirvió para confirmar una sospecha. En esta parte de la familia, hay un par de personas que inevitablemente me saludan con:
"Estás más gordo!!"
Antes me molestaba, porque yo estaba seguro, y la báscula lo confirmaba que no había aumentado de peso desde la última vez que me habían visto. Hasta que me di cuenta de que comparaban mi silueta actual con la que tenía a los 16 o 17 años (la época en la que más delgado estuve).
Esta vez, hacía más de un año que no nos reuníamos, y desde entonces he adelgazado bastante, además con el nuevo look que me da mi incipiente melenita, creo que tengo un aspecto bastante bueno. Quería ver si esta vez me saludaban con un:
"Qué delgado estás!!"
Pero no. No me han dicho nada. Creo que les ha desilusionado bastante que tenga buen aspecto.
En fin...

viernes, abril 16, 2004

Sabeis esa maldición gitana que dice:
"¡que tengas a los pintores en casa!"
Pues si, los tengo en casa. Aunque tengo que reconocer que el tema pintura a domicilio, ha avanzado un montón desde mi último contacto.
La última vez que tuve a los pintores en casa, todavía vivía con mis padres. Fueron dos semanas durante las cuales nunca supe en qué cuarto iba a dormir por la noche. Como por arte de magia, cada vez que volvía de clase, las habitaciones habían cambiado su distribución. El mobiliario, alfombras, libros, montones de libros, toneladas de libros, realizaban un peregrinaje absurdo por todas las habitaciones de la casa. Más que pintores eran transportistas (de distancia corta, eso si). Teníamos que comer en la salita y cocinar en el baño. En aquella época, España todavía no hacía demasiado caso a las gilipolleces de la Unión Europea sobre la toxicidad de algunas sustancias, así que para no correr el riesgo de morir asfixiados mientras dormíamos, lo hacíamos con la ventana abierta, con el consiguiente riesgo de congelación.
No me extraña que pasaran tantos años hasta que volvimos a pintar.
Ahora creo que lo hacen más rápido, pero yo por si acaso, me he ido de casa en cuanto he visto que sacaban la máquina del gotelet.

miércoles, abril 14, 2004

Ultimamente estoy recordando muchos momentos de mi infancia. Recuerdo sobre todo las cosas que hacíamos la familia (mis padres, mi hermano y yo). Recuerdo cuando salíamos a comer calamares y croquetas los sábados, las horas de coche metidos en el atasco del domingo por la noche cuando volvíamos a casa, oliendo el tabaco negro de mi padre y escuchando el carrusel deportivo, cuando estábamos todos juntos a la hora de comer mientras mi padre leía el periódico y mi madre se afanaba en la cocina. Recuerdo los nervios del día que nos íbamos de vacacionesy la tristeza lluviosa del día que volvíamos. Casi todos los recuerdos son agradables, pero ahora los revivo con un nuevo punto de vista. Trato de imaginar qué era lo que pensaba mi padre en esos momentos, lo que sentía cuando nos veía a mi hermano y a mi, tan felices y tan ajenos al mundo como ahora lo es p. Qué difícil debía ser transmitir siempre esa sensación de seguridad, protegernos y mantenernos felices aunque él estuviese pasando malos momentos.
Ahora estoy empezando a comprenderlo. No es justo que los problemas del mundo afecten a un niño pequeño. Aunque desgraciadamente ocurre con frecuencia.
Tengo miedo, no se si seré capaz de hacerlo tan bien como lo hizo mi padre, no se si conseguiré mantener a mis problemas alejados de p, no se si conseguiré transmitir aquella sensación de seguridad.

La vida es un juego complicadísimo que tiene un manual de instrucciones penoso y al que le faltan páginas.

domingo, abril 11, 2004

A continuación reproduzco unas anotaciones que he hecho sobre una de mis coplas favoritas. Ojos verdes de Rafael de Leon. Es parte de una vieja idea mía sobre hacer un portal dedicado a la Copla. (Tengo una versión en inglés para guiris y japoneses)


Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba ensenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.


El comienzo de la historia nos sitúa en el tiempo y el espacio y presenta a los personajes: una manceba (a.k.a. concubina, puta, ramera) y un caballero (porque lleva caballo, no por otra cosa)

«Serrana, ¿me das candela?»
Y yo te dije: «Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré».


Serrana: Habitante de la sierra.
Gaché: Gachó
Nótese el primitivo método de acercamiento. Para los más jovenes traduciré:
-Nena, ¿tienes fuego?
-¿No te sirve con el fuego de mis ojos?

Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.


Vamos, que a él le pareció bien, y a ella mejor. Ya que estás trabajando, intenta pasarlo lo mejor posible.

Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.


El estribillo es bonito, pero como aporta poco a la historia no lo comentaré.

Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.


Pasaron la noche juntos, pero como todo lo bueno se acaba el gachó se tiene que ir, no sin dejar un regustillo muy agradable en la boca de la manceba (háganse libremente las interpretaciones que uno quiera)

«Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá».


El: "Se que eres puta y tu sabes que yo lo se, pero como no es cuestión de que ninguno de los dos lo reconozca, vamos a hacer las cosas con elegancia"

Yo te dije: «Estás cumplío,
no me tienes que dar na».


Ella: "Muy elegante, pero para chula yo y me doy por pagada con el revolcón que me has dado, porque una será puta, pero no es de piedra"

Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.


La moraleja de la historia: A todo lo bueno se acostumbra uno, lo malo es que después se echa de menos.

Antes, cuando en mi vida había algo que me molestaba o preocupaba, no dejaba de darle vueltas en mi cabeza hasta que:
a) Perdía el sentido original y olvidaba cuál era el principio de mi preocupación.
b) Lograba cabrearme de tal manera, que acababa haciendo algo irracional que pasaba a ser mi preocupación principal.
Con eso de la madurez, las personas cambiamos. Ahora, cuando me ocurre algo de esto, lo almaceno en mi memoria a largo plazo etiquetado como "material para mi novela".
Gracias sobre todo a la familia de P, tengo un material de primera para escribir "la gran novela europea de principios del siglo XXI"

jueves, abril 08, 2004

Cuando era pequeño, el color verde me daba dolor de cabeza. Se que suena realmente raro, pero así era. Si miraba un dibujo coloreado en verde, o la hierba de un prado, inmediatemente notaba cómo se producía una molesta tensión entre mis oidos y mis ojos. A esa tensión la acompañaba una ligera y desagradable sensación de náusea. Al principio pensaba que era algo que le sucedía a todo el mundo, pero enseguida descubrí que sólo que ocurría a mi, que a la mayor parte de la gente, el verde era un color que le producía sensaciones agradables.
Esta curiosa sinestesia se fue pasando con el tiempo hasta que la olvidé. Hasta hoy. Hace un rato, mientras veía cómo p se probaba un vestido verde, esas viejas sensaciones de malestar volvieron, nítidas como si hubiese seguido sufriéndolas todos los días de mi vida.
Tengo miedo de mirar algo de ese color y comprobar el efecto que me produce. No lo entiendo y me molesta. ¿Podría ser que hay cosas que vemos cuando somos niños y que por alguna circustancia dejamos de percibir cuando nos hacemos adultos, salvo en contadas ocasiones en las que, por algún motivo ignorado, sufrimos una regresión?

martes, abril 06, 2004

(Lease con bigote)
Ana, ¿cómo voy a dar clase en Georgetown si lo único que se decir en inglés es espagueti y astronauta?

La semana pasada estuve de vacaciones. Traté de olvidar todo lo que me recordase al trabajo, así que ni encendí el ordenador (sólo en algunos momentos de emergencia) ni el móvil. Este último sigue desconectado ahora. Resulta que no es indispensable para vivir!!! (quién lo hubiera dicho)
Por tanto, no tuve demasiadas ocasiones para hacer blogging y me he dado cuenta de los efectos que eso me causa. Inicialmente, la idea de escribir este diario era una especie de terapia para intentar sacar de mi, todas las cosas que me molestan (que a medida que me hago mayor aumentan en número), mediante el conocido procedimiento de escribirlas y hacerlas públicas. En esta semana sin apenas escribir, me he dado cuenta del gran bien que me hace. Hoy me desperté sintiendo una presión en el pecho, y he estado todo el día angustiado, sin saber por qué.
Puede que la culpa haya sido de la comida familiar del domingo en la que un pariente de un pariente nos contaba que sólo puede comer pollo y setas porque hace un régimen-super-super-estricto, pero que le ha venido muy bien perder siete kilos, porque ahora puede esquiar mucho más tiempo sin cansarse, y además los giros le salen mucho mejor.
O puede que la culpa sea de los terroristas suicidas y las cartas bomba, que siguen apareciendo como setas por todo el pais.
O quizá la culpa sea de haberme enterado que para cualquier trabajo miserable te piden un dominio perfecto del inglés, y sin embargo gente que no sabe una palabra de ese idioma consigue un trabajo glamouroso en una gran universidad angloparlante.
O que alguien me ha dicho que Farruquito va a dejar de bailar y piensa poner una autoescuela:
(-Aaaaaay, vamos a echarle la curpa al Richard que es menor y sólo lo van a meter en el tutelar...)

No lo se.
La verdad es que pronto hará un año que comencé a escribir este diario y sigo como al principio (o peor)

Pero a quien se le ocurren los títulos de las películas de Penélope Cruz. Son más cursis que que una funda de ganchillo para el móvil:

-Fan Fan la Tulipe
-Todos los caballos bonitos
-La mandolina del capitán Corelli

Si es que...